Etimología de CULTISMO

CULTISMO

La palabra cultismo está formada con:

La palabra cultismo es un cultismo, al igual que casi todas las palabras que terminan en -ismo. Los cultismos son palabras que no se usan cotidianamente. Por lo general uno las aprende leyendo o en una institución académica. Los cultismos se diferencian de otras palabras, las cuales podemos llamar: patrimoniales, populares o vulgares, pues estas son de uso común y por lo general uno las aprende oralmente de sus padres, amigos, o en la calle. En términos de frases, es como la diferencia entre aforismo y refrán.

El castellano es una corrupción del latín creada después de la caída del Imperio Romano. Se formó entre los años 500 y 800 después de Cristo. En esos tiempos, la mayoría de la gente era analfabeta y no había una autoridad que regulara el idioma. Podríamos decir, que la relación del castellano y el latín, es como la del lunfardo, coa y parlache colombiano con el castellano, o como el ebonics con el inglés. Los vulgarismos o términos patrimoniales son el reducido vocabulario que usaba la gente común cuando se creó el castellano. Pero como el número de palabras no era suficiente, tuvieron que reintroducir términos del latín y el griego, para expresar ideas que no estaban incluidas en el lenguaje común. Esto ocurrió especialmente durante el Renacimiento, cuando cuando renació el amor hacia las lenguas clásicas, el latín y el griego.

Hay una frase latina que dice Verba volant, scripta manent (La palabra vuela, lo escrito permanece). Muchos cultismos son tomados directamente del latín o el griego clásico y se transmiten por escrito, por lo tanto no sufren las transformaciones de las palabras patrimoniales, las cuales se transmiten oralmente. Hay unos cultismos que son muy viejos (más de 2 mil años) y que fueron pronunciados por Aristóteles, preservados por Cicerón y todavía se escriben más o menos igual, por ejemplo: esotérico, etimología, y praxis. También tenemos neologismos, que términos nuevos, creados a partir de una palabra griega o latina, por ejemplo: epistemología, panspermia y entropía.

Las palabras patrimoniales también nos llegan del latín, pero fueron cambiando fonéticamente a medida que se iban transmitiendo de persona a persona. A veces la misma palabra nos llega duplicada, una por vía culta y otra por vía popular. A eso lo llamamos "dobletes". Por ejemplo, lidiar y litigar ambas vienen del latín litigare.

Por lo general las palabras que terminan en -ico/-ica son cultismos helénicos. El sufijo ika o iko, significa "relacionado con". Por ejemplo: cibernética (kybernao - pilotar una nave - kybernetés= timonel), clínica (Kline - cama), cromático (khromo - color), erótica (Eros - Eupido), esotérico (eso - solo), ética (ethos - costumbre), física (physis - naturaleza), gramática (grama - letra), hermético (Hermes - Mercurio), mesolítico, lacónico, matemática, música (mousa - musa), pánico, polémico (polemos - guerra), política (polis - ciudad), quirúrgico, y técnica (tekne - arte). Muchas de estas palabras no nos llegan directamente del griego, sino que del latín. Pues el latín también era una lengua muy limitada y tubo que recurrir al griego. Así este sufijo griego también fue adquirido por los hablantes del latín durante la época imperial y forma parte de innumerables palabras de origen latino, como, por ejemplo, "anímico" o "cálcico".

La mayoría de las palabras terminadas en -ia también son cultismos. En líneas generales, el sufijo griego de cualidad es -ía (acentuado, de -ἰα, -εἰα), mientras el sufijo latino de cualidad es -ia (sin acentuar). Sin embargo, el habla de la gente del imperio ya contaminó esos sufijos, por lo que a veces encontramos préstamos griegos con la variante latina -ia (sin acentuar: en parte se debe a que estas son préstamos al latín, que lo adaptó a su sufijo propio, mientras algunas de las otras son helenismos de reintroducción moderna, o de recreación, que respetan más la acentuación griega del sufijo): academia, alergia, anatomía, aristocracia, dermatología, escatología, economía, energía, etimología, filosofía, fobia, histeria, historia, iglesia, menopausia, mesopotamia, metodología, panoplia, pedagogía, pedología, psicología, quiromancia, utopia (palabra inventada a partir del griego por el humanista Tomás Moro en el s. XVI para denominar su conocida obra), xenofilia y zoología.


El término cultismo puede utilizarse en sentidos muy diferentes:

  1. En un sentido general sería cultismo cualquier voz o expresión que perteneciera a un nivel, a un estilo de lengua esmerada o literaria y que no fuera propia del lenguaje común de la gente: sería el caso de palabras como fúlgido, telúrico, crepuscular, refulgente, vilipendio, etc. Tendría que ver con la dimensión diastrática del lenguaje. Otra cosa muy diferente serían los tecnicismos, las peculiaridades jergales propias de las distintas disciplinas u oficios.
  2. En lo que se refiere a la historia de las palabras y en lo que concierne a los estudios etimológicos, se llama cultismo a aquellas voces adoptadas tardíamente en castellano procedentes del latín o del griego literario y que no experimentan otra evolución fonética que simples adaptaciones, como en el caso de los finales -us/-um que pasan a -o en castellano. Lo contrario de cultismo en este sentido serían las voces populares o patrimoniales, llamadas también hereditarias. Con frecuencia en castellano tenemos dobletes, es decir, la coexistencia de una voz cultista y otra patrimonial procedentes de una sola palabra latina: así
    colocar / colgar,
    foro / fuero,
    computar / contar,
    dígito / dedo,
    fábula / habla,
    legal / leal,
    hospital / hostal,
    fémina / hembra,
    litigar / lidiar,
    foco / fuego, etc.
  3. Hay otro tipo de cultismo caracterizado por mantener crudamente las terminaciones latinas; las más comunes son las que acaban en -us y -um, - hay algún caso en -em -, por lo que propiamente serían latinismos. Son algunas palabras introducidas a partir del siglo XVIII y que no han adoptado la terminación -o usual en castellano por haberse empleado primeramente en inglés, de donde han sido tomadas en préstamo. En este idioma es normal, por otra parte, naturalizar voces latinas como Julius o Claudius. Ejemplos: opus, humus, corpus, cunnilingus, lapsus, versus, virus, tándem, album, desiderátum, forum, maremágnum, memorandum, momentum, parabellum, quorum, referéndum, ultimatum, etc.

- Gracias: Pedro Menoyo Bárcena


No confundir cultismo con neologismo, o arcaísmo:

- Gracias: niaroel

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