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Etimología de RELIGIÓN

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RELIGIÓN

La palabra "religión" viene del latín religio, formada con el prefijo re- (indica intensidad), el verbo ligare (ligar o amarrar) y el sufijo -ión (acción y efecto). Entonces "religión" significaría algo así como "acción y efecto de ligar fuertemente [con Dios]".

El verbo ligare viene de la raíz indoeuropea *leig- (atar, mezclar). Esta raíz también está presente en las palabras aliar, alear y liar.

Me encanta la siguiente estatua que representa la religión. Es un hombre buscando estrellas en el cielo, preguntándose de donde vino en la que está inclinado él.

Estatua en Parkman Plaza en Boston, Massachusetts, EEUU


Leyendas urbanas y comentarios sobre ellas

El prefijo re- también indica reiteración (de nuevo) y ligare, ligar o amarrar. Entonces "religión" significaría algo así como "ligar de nuevo". Esta palabra podría referirse a "unirse nuevamente con el Creador".


La partícula "re" viene del latín "res", que significa "cosa", de manera que quizá religión signifique "cosa ligada" o "cosa atada", res aparece en palabras como república, que significa "cosa del pueblo".

- Gracias: José David López


Aunque no se pueda afirmar con absoluta seguridad, lo más probable, según la construcción más común en la lengua latina, es que el prefijo re se refiera a res (cosa). También las otras propuestas son en su medida posibles, tomando al prefijo como reafirmación de modo a intensificar el sentido del verbo.

San Isidoro de Sevilla en su Diccionario Etimológico toma la interpretación ciceroniana. Cicerón explica la etimología de 'religión' en su obra Sobre la naturaleza de los dioses, donde afirma escribe: qui autem omnia quae ad cultum deorum pertinerent diligenter retractarent et tamquam relegerent, i sunt dicti religiosi ex relegendo, tamquam elegantes ex eligendo, tamquam ex diligendo diligentes, ex intellegendo intellegentes (ND., 2, 28, 72). De donde explícitamente dice que religión viene de relegere, y emparenta la etimología con términos semejante, así como elegante viene de eligere; diligente de diligere; inteligente de intellegere. El problema surge ya con la interpretación que se hace del pasaje ciceroniano, pues se toma exclusivamente relegere como "releerse"; sin embargo, no es por mero capricho que Cicerón continúa citando otros términos semejantes con los que nos detendremos luego. La idea de "releerse" en realidad va perfectamente con la filosofía ciceroniana, y es una idea muy atractiva, pues tanto la filosofía pitagórica como la socrática, que siguen la consigna de Apolo "conócete". La idea incluso favorece a la perspectiva estoica que abrazaba Cicerón. Pero éstas serían quizás más interpretaciones nuestras que de él.

La crítica más fuerte que recibe esta etimología de Cicerón es justamente de un ciceroniano cristiano. Lactancio afirma que la etimología correcta debe ser: Hoc vinculo pietatis obstricti Deo et religati sumus… Diximus nomen religionis a vinculopietatis esse deductum, quod hominem sibi Deus religarit (Inst., 4, 28). Lactancio deriva religión de religare y toma para su propuesta un verso de Lucrecio, donde el poeta dice religionum animum nodis exsolvere pergo (1, 931), pues Lucrecio argumentaba estar 'desatando los lazos anudados de la religión'. De este modo Lactancio encuentra una argumentación para hacer derivar religión no de un relegere sino de un "religarse", pues Dios ha ligado al hombre a Sí Mismo, y a su vez a ligado al hombre a la piedad (Inst., 4, 28). Lactancio sigue el sentido estoico, pero cristianiza el léxico, considerando que es la religión la que produce amor hacia los hombres, porque la hermandad resulta de ser hijos de Dios (Inst., 5, 6; cf. Albrecht, Michael von. Historia de la literatura romana. - Vol. 2. - Barcelona : Herder, 1999. - p. 1449). El cristianismo representa un cambio paradigmático y la idea de Lactancio parece ajustarse al dedo a la nueva concepción de 'religarse' a Dios a través de Cristo, pues lo que los unía íntimamente se había roto (Génesis 3); en otras palabras, el hombre se había desligado de Dios y necesitaba religarse según la religión (que es la verdadera doctrina de Cristo; cf. Juan 14: 6: "Yo soy -dice Jesús- el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí").

La etimología de 'religión' adquiere en cierta forma una selección y elección fundamental. Si religión es religare entonces no hay más que una religión y las demás creencias son supersticiones falsas. Con ese concepto los 'religiosos' que llegaron a América (tanto franciscanos como jesuitas, y también los calvinistas como Jean de Léry) consideraban que muchas naciones indígenas no tenían religión. Los aztecas e incas tenían una religión falsa, a la que llamaban insistentemente 'supersticiones del demonio', pero otros grupos indígenas, como los guaraníes (también llamados tupí-guaraní) -el grupo más extenso que ocupó suelo Americano-.no adoraban a ninguna deidad ni rezaban a dios o dioses algunos. Esto traía consigo otros problemas derivados del mismo principio. Cicerón afirmaba que no existían pueblos, por más brutos que sean, que no tuviesen religión. Ergo, si los indios no tenían religión (ni siquiera una falsa) entonces no llegaban ni siquiera al nivel de seres brutos y tendría que dudarse justamente de su naturaleza humana. De ahí que la etimología (de la que se derivaría la definición) no es que pueda tomarse tan a la ligera, especialmente a lo tocante a las creencias y al papel de la religión como formadora de la moral de las naciones.

El relegere de Cicerón ha sido 'mal traducido o mal interpretado'. Siguiendo el contexto que da Cicerón puede comprenderse que no es a un 'volver a leerse' a lo que él se está refiriendo, pues legere significa leer, pero también 'coger, escoger, etc'., derivado de lego (que también se emparenta con el griego, de donde viene lógos). De ahí que Cicerón sigue citando casos de palabras que derivan igualmente de lego o legere, como elegante, diligente, elegir, inteligente, intelección, ley, etc. En corpus de Cicerón se encuentra la palabra 'religión' varias veces, y siempre significando lo mismo: "piedad -en el sentido ritualístico-, culto, creencia, etc.". Mi inclinación es a pensar que religión deriva de esta concepción: la de 'cosa seleccionada'. En otras palabras, la religión constituía una unión social, era la cosa (rituales, ceremonias, creencias) que era seleccionada, elegida, recogida, por un grupo o un pueblo. Todas las etimologías apuntan de un modo u otro hacia esta noción, pero se crean abismos insalvables en las direcciones aplicadas. Si se trata de una reconexión con Dios -como supone Lactancio-, entonces se puede hablar también de un sentido personal, pues "yo" me conecto, me ligo nuevamente a Dios. Pero si la conexión no es vertical, sino horizontal, entonces la religión es lo que me conecta socialmente con mis 'correligionarios', que son los que profesan las mismas creencias fundamentales, "escogidas" (podían existir variantes, como lo prueba el mismo Cicerón en su obra de la naturaleza de los dioses).

Es curioso que repetidas veces los hombres intentan dar una idea homogénea de las religiones de los pueblos. Se habla del mito de Zeus, como si la concepción de Zeus haya sido igual en toda Grecia. Se habla de la religión judía como un bloque con una creencia dogmática; sin embargo, ya vemos que en tiempos de Cristo existían sectas irreconciliables entre los judíos (como los fariseos y saduceos). Incluso se habla de un cristianismo monolítico, pensando que las divisiones de la Iglesia recién comenzaron en el siglo XVI con Martín Lutero. Lo cierto es que ni bien muerto y resucitado Jesús, los primeros Apóstoles ya comenzaron a tener sus diferencias profundas en cuanto a la fe cristiana, de las que dependía nada menos que la salvación del hombre. En el libro de los Hechos encontramos que Pedro y un grupo de discípulos querían judaizar primeramente a los neófitos. Por otro lado, Pablo insistía en que Dios se había manifestado mediante el Espíritu Santo directamente a los gentiles. Así es como se resuelve tener el primer concilio donde recogen, seleccionan, eligen lo que era esencial para ellos; en otras palabras, asientan las doctrinas fundamentales que los 'uniría' en la fe, dejando a la interpretación personal una serie de cosas antes prescriptas por la ley y las ceremonias. Bajo ese concepto, todos los pueblos del mundo, por más 'brutos' que sean, tenían religión.

PS/ En cualquiera de los casos, el prefijo como res o como demostrativo re, termina en la misma idea: "cosa selecta o escogida" o "escogidisima".

- Gracias: Redick


Cierto que viene del latín religio y ésta de religare, pero la partícula re- aquí no significa "volver a" y por tanto religare no es "volver a ligar" ni "ligar de nuevo", ni, desde luego "unirse de nuevo al Creador", sino que re- también podía intensificar el sentido del verbo, por tanto religare era "atar fuertemente", "amarrar". Y de aquí que religio significase "atadura" o "amarre" en el sentido real y en el figurado.

Así pues religio lo podíamos encontrar significando una gama muy amplia de "amarres", desde los de mal sentido como "salazón", "mal fario", "mala bají", "cenizo" (liberare domum religione = librar una casa del mal de ojo / anatema / salazón) hasta los de buen sentido como "efluvios benéficos", "buena bají" (in meis ædibus aliqua religio residet = en mis lares queda todavía algo de buena suerte / cierto carácter sagrado / algunos buenos efluvios).

Entre los sentidos frecuentes del latín religio no faltan los de "atadura por superstición": (Religiones sibi fingere = inventarse supersticiones), el de "atadura por sentimiento de culpa": (Religio inexpiabilis = pecado imperdonable), el de los escrúpulos o los ascos: (Habere aliquid religione = tener escrúpulos de algo). De ahí que pronto pasara a significar las creencias esotéricas que hoy llamamos "religiosas" porque no son racionales, sino "ataduras de la razón": (Religionem in se recipere = atraerse la maldición divina), (perversa atque impia religio = creencia perversa e impía), (natio data religionibus = pueblo dado a las prácticas religiosas).

- Gracias: Joaqu1n


Hasta donde entiendo, la palabra latina religio, religionis, puede venir de dos verbos diferentes. Religare o relegere. Efectivamente, re- actúa en ambos casos como prefijo, pero en ninguno refiriendo a res, 'cosa, asunto' como en república, res-publica, 'la cuestión pública', como tradujo Cicerón Politeía, título del libro de Platón que trata más o menos de lo mismo: la cuestión política, o de los asuntos de la polis.

Re, partícula usada como prefijo, puede significar en latín:

  1. retroceso (como en el castellano receso).
  2. reiteración o repetición (reedificar, renovar).
  3. separación o alejamiento (remover).
  4. intensidad (reconocer).

Otras veces no parece alterar el significado de la palabra simple.

Ligare significa propiamente 'amarrar, ligar, sujetar', de donde toma efectivamente el sentido de unir, juntar, y el de rodear, cercar, ceñir. Legere por su parte, viene en su cuerpo y e su sentido del griego légein (de donde lógos, diálogo, dialecto, etc.), que propiamente significa 'coger, escoger, recoger', De ahí toma otras variantes semánticas:

  1. tomar, apropiarse; y en sentido negativo, robar.
  2. pasar revista, recoger con la vista, prestar atención.
  3. leer, en el sentido de prestar atención y recoger (con la vista y el entendimiento).
  4. examinar, considerar.

De este último sentido ha de haber venido el de diligere, 'tomar de una y otra parte, escoger, distinguir, estimar, actuar diligentemente, honrar, amar (con afecto fundado en la elección y reflexión) // desear buscar, preferir'.

Mi tesis es que, no obstante me parece probable, por la similitud de raíces y significados, que sean tanto legere como ligare palabras hermanadas, que la castellana religión en su sentido actual viene de legere, en el sentido de cuidado amoroso (diligente) de lo sagrado. Y religioso, el piadoso en el sentido del que cuida de y busca, en sí y respecto a los otros, lo divino.

- Gracias: cenotafios


Creo que el inmenso corpus literario latino, desde los tratados ciceronianos a las recopilaciones de los gramáticos latinos (ver C.G.L.) no dejan lugar a dudas sobre el vocablo, que tiene que ver con re- y ligare, y de ninguna manera con legere. Y se trata en efecto, como afirma Joaquín, de un re- intensivo, resultante muchas veces de la idea reiteración, que intensifica una acción. Todos esos sentidos que apunta Joaquín tiene en efecto el vocablo latino, que define todo tipo de prácticas vinculadas a todo tipo de creencias. Pero además, dentro de todos esos campos semánticos, que van desde las creencias oficiales (lo que propiamente llamamos hoy "religión"), hasta las supersticiones, prácticas mágicas, etc., lo que más propiamente designa la palabra religio es la inmensa cantidad de "actos ritualizados", considerados como producto de una atadura o vínculo, y generadores de atadura o vínculo, del ser humano con una divinidad o con una fuerza desconocida, o ente espiritual maligno o benigno, de manera que el propio acto estipulado lo "religa", es decir, lo deja vinculado a nosotros para producir un efecto benigno, o lo deja maniatado o contrarrestado para ejercer un efecto maligno. En ese campo entra pues, desde la costumbre de los romanos de levantarse con el pie derecho (y si uno lo olvidaba y apoyaba el izquierdo, se volvía a acostar y se levantaba "recta y diestramente") para impedir la acción de una fuerza "siniestra", a una plegaria ritualizada con sus vocablos exactos y fórmulas fijas y un sacrificio a Júpiter, que, correctamente realizados, según un estricto ritual repetido que no podía variarse, "ataban o vinculaban" a esta divinidad que en cierto modo era obligada a ser favorable con el practicante y a no producirle malos efectos que también podía causar.

Es por eso que aún hoy en día, no es lo mismo una persona religiosa, que una persona creyente. Pues entre quienes tienen creencias, hay quienes simplemente declaran una creencia en una divinidad, y no practican exactamente unos rituales, y otros, propiamente, los religiosos, que son los que siguen estrictamente un conjunto de prácticas rituales establecidas, dentro de un sistema de creencias, conjunto ritualizado de prácticas que recibe el nombre de religión (por eso hay muchas religiones, siendo que incluso algunas de ellas tienen casi una idéntica creencia central: cristianismo, judaísmo, islamismo, mazdeísmo, distintos animismos, etc.).

- Gracias: Helena



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