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Etimología de la letra Ñ

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Ñ

En griego no existe la Ñ, que es casi exclusiva del alfabeto español, en la edad media se usaba el grupo gn como en champagne, con el pasar del tiempo se acostumbró a simplificar el término colocándole la barra superior a la n, barra que lleva el nombre de virgulilla.

- Gracias: Stacy Roulet


La etimología de la letra ñ no es exactamente del grupo gn. Es cierto que su origen data de la Edad Media, pero sirvió como abreviatura de la n geminada (si atendemos a la etimología de las palabras que contienen ñ comprobaremos que derivan de palabras latinas que contenían la n geminada). En los códices medievales se tendía a la abreviatura mediante circunflejos, guiones, etc, el caso de la ñ ha sido de los pocos casos que se han conservado hasta nuestros días.

- Gracias: María Parra


El símbolo que caracteriza a esta letra es llamado por la mayoría de los autores tilde y por algunos circunflejo, en realidad no es una barra (llamada "epicema"), si bien con esta denominación se suele llamar a los acentos grave ('oficial' en italiano) y agudo ('oficial' en español), y agudo y grave (`+´=ˇ;´+`=ˆ), extensamente utilizados en esperanto. El término virgulilla deriva del francés y éste la tomó del latín "virgula", es decir una pequeña vara (lat. virga = vara). Como quiera que sea, la Ñ es una letra muy económica si se la compara con el binomio "ny" del catalán y el "gn" de los demás idiomas.

- Gracias: Maximiliano Mena Pérez


El origen de la letra ñ viene efectivamente de una abreviatura. Pero lo que lleva arriba no es un tilde ni un circunflejo ni una virgulilla. Si tomamos algunas etimologías de palabras que se escriben con ñ (por ejemplo: España, año, etc.) nos damos cuenta de que en latín se escribían con doble n (Hispanna, anno) y para ahorrar espacio en los pergaminos en los que se escribía se empezó a colocar una n con otra n más pequeña por encima de ella. En ese sentido la letra ñ no es más que una n con otra n más pequeña arriba.

- Gracias: Cloporto


Es muy probable que, efectivamente, la tilde sea una "n" pequeña, sin embargo no deja de ser sospechoso que se usase en palabras griegas sin que se involucrase el sonido nasal característico. Todavía en la actualidad, el "egoó" helénico y otras palabras se escriben con este acento y nada tiene que ver con la letra "ni". Dado el chovinismo de muchísimas personas, es muy probable que la versión sea correcta, exclusivamente para el castellano, pero la tilde, como tal, tiene un origen mucho más antiguo que la representación latina de la "NN".

- Gracias: Maximiliano Mena Pérez


En la ortografía antigua del castellano, la llamada ortografía alfonsí, se convino que los fonemas palatalizados, palatal nasal (IPA ɲ) y la palatal lateral (IPA ʎ), se marcaran escribiendo doble la letra que se palatalizaba (ll y nn). Así se escribía llaga, calle, para pronunciar /ʎáɣa/, /káʎe/ y anno, pinna, para pronunciar /áɲo/, /píɲa/. Era un sistema bastante cómodo puesto que en castellano no había, como tampoco en el moderno español, cantidad consonántica que es lo que se marca con la letra doble en la ortografía de otros idiomas. Por eso el catalán, que sí tiene cantidad en la ele, tiene que recurrir al punto alto para distinguir, por ejemplo col·legi /koɫɫέʒi/ "colegio", de collir /koʎíɾ/ "coger". Por otra parte, en paleografía latina medieval y renacentista era muy frecuente el uso de abreviaturas y enlaces que aliviaban el trabajo de los copistas manuales de los libros. Bastantes de estos enlaces, ligaduras, dígrafos y abreviaturas fueron recogidos por la tipografía al inventarse la imprenta y se usan unos en un idioma otros en otro. Por ejemplo

  • &, ligadura que enlaza et,
  • @, abreviatura de palabras comenzadas por a-,
  • w, abreviatura del dígrafo que agrupa u+u,
  • ç, abreviatura del dígrafo que agrupa c+s,
  • æ/ä, abreviatura del dígrafo que agrupa a+e
  • œ/ö, abreviatura del dígrafo que agrupa o+e
  • ß, abreviatura del dígrafo que agrupa s+s

Una de estas abreviaturas consistía en sobreescribir una pequeña ene sobre alguna letra, sin que quedase muy claro si lo sobreescrito iba delante o detrás, por ejemplo pena se podía encontrar escrita pẽa o peã, pero penna se podría también encontrar escrita pẽna, penã o peña. Con el tiempo la forma que prevaleció fue peña y se normalizó la escritura de ñ en lugar de nn, evitándose la tilde sobre las vocales. No ocurrió así en portugués, donde el fonema palatal nasal (IPA ɲ) se escribe con el dígrafo nh, p.ej. lenha, sonho, y se mantiene sin problemas la marca de nasalización vocálica con la tilde, p. ej. pão. Que la ñ es originalmente el dígrafo nn y la tilde no es más que una de las dos enes sobreescrita (no sabría decir si la primera o la segunda) lo prueba este texto del siglo XVI donde, por ejemplo, la palabra punta está escrita pũta.

- Gracias: Joaqu1n


Sobre la exacta y correcta explicación paleográfica de Joaquín sobre la ñ, que muestra la vírgula de las abreviaturas paleográficas manuscritas del medioevo y sus oscilaciones, que incluso pasan después a las primeras ediciones de imprenta, anadiré el diverso origen del sonido que representa, generado en la evolución del latín vulgar a las diversas lenguas romances. El sonido de la nasal palatalizada no existía en latín clásico, aunque ciertos indicios fonemáticos en la epigrafía y grafitología de la Campania pueden hacer pensar que en la pronunciación popular se iniciaban algunas tendencias que a la larga llevarían a ese resultado. El fonema nasal-palatal procede de las siguientes variantes:

1) El grupo latino -gn-, en que el influjo de la gutural previa provocó una asimilación que finalmente palatalizó el grupo abriendo la vocal anterior: lignu (m) > leño, signa > seña.

2) El grupo latino -nn- y -mn- (éste desembocó en -nn- por asimilación). El énfasis articulatorio sostenido de la nasal duplicada la palatalizó. Ej. canna (m) > caña, annu (m) > año, somnu (m) > sueño, damnu (m) > daño.

3) Los grupos ni- +vocal, o ne-+vocal (este último pasó primero a ni- por disimilación vocálica). El influjo de la i, convertida en semiconsonántica ante la otra vocal (en realidad una yod), palatalizó la n. Este es el proceso cuyo inicio atestiguan versiones epigráficas campanas. Ej. Hispania (m) > Ispania / Spania > España (con adquisición de e protética). vinea (m) > vinia > viña.

Estas palatalizaciones de nasal son fenómeno bastante general, compartido por muchas lenguas romances. Cada una de ellas hubo de enfrentarse al problema de cómo representar en nuevo sonido generado, y cada una de ellas optó por una solución gráfica, en general optando por uno de los grupos latinos que habían generado el fonema, y dando a ese grupo el valor convencional del nuevo sonido. Así el francés optó por generalizar la grafía -gn- (con valor nasal-palatal), tendencia también del italiano, el catalán optó por -ny- (alternancia primitiva de i e y, ambas con valor vocálico en latín, en este caso para marcar la yod), el portugués por el grupo -nh-. El castellano, efectivamente, desde la ortografía alfonsí, optó por generalizar la representación -nn-, que evoluciona después gráficamente como indica Joaquín.

- Gracias: Helena



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