Etimología de AJENJO

AJENJO

La palabra "ajenjo" (tipo de planta, Artemisia absinthium, bebida amarga hecha de esta planta) nos viene del griego ἀψίνθιον (absinthion), a través del latín absinthium. La palabra griega ἀψίνθιον es el diminutivo de ἄψινθος (apsinthos) que aparte de ajenjo, se refería a una estrella que supuestamente cayó en las aguas y las hizo amargas.

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La palabra designa en efecto a esta planta perenne usada desde la antigüedad como planta medicinal y de sabor muy amargo, especialmente empleada como diurético y contra los tumores e inflamaciones, y modernamente también se aplica a una bebida alcohólica que se hace con esta planta.

La palabra resulta de la evolución patrimonial del latín absinthĭum, vocablo que aparece en el s. I a.C. en Varrón, Lucrecio y después en la obra del médico Celso y del naturalista Plinio. Posteriormente, hacia el s. IV d. C., la palabra es bastante usada por S. Agustín, S. Jerónimo y otros autores cristianos en sus textos con el valor metafórico de "amargura". En efecto es préstamo del griego ἀψίνθιον ("apsinthion"), usada por Hipócrates (s. V a.C.) y Jenofonte, variante de ἄψιντος ("ápsintos"), que se considera un término indígena prehelénico prestado al griego. Pero no tenemos ninguna mención de ninguna estrella caída llamada así, o al menos yo no la hallé. Lo que sí que es cierto es que la palabra Ἀψίνθιοι, así en plural, designaba a los Apsinthios, un pueblo de la Tracia mencionado por Heródoto.

De ahí también la palabra absenta, que nos llega a través del catalán, para referirse a la fuerte bebida alcohólica hecha de ajenjo.

- Gracias: Helena


Encontramos la mención de la estrella en el Nuevo Testamento, Apocalipsis 8, 11.


La forma castellana actual, ajenjo, como derivada del latín absĭnthĭum, se explica por una forma intermedia *axenço, que por dilación se convertiría en axenxo, y después, en la escritura moderna, ajenjo. El grupo -bs- era raro en latín, y pasaría rápidamente en romance a -is- y luego a -x-, el paso de i breve del latín vulgar a e del castellano es normal, lo mismo que el paso de -ti- después de consonante a -ç-. En la Edad Media y parte del Siglo de Oro, hubo diversas variantes, como acienzo, acienso, asensio, axengio (más cercana a la forma actual), assensios (Nebrija), axiengo, asencio, asenjo, casi todas las cuales revelan, en mayor o menor parte, una contaminación con incienso. En portugués tenemos el anticuado encenço (hoy se dice más comúnmente alosna y absinto), donde ha habido un tratamiento diferente de -bs-, propagación de la nasalidad y también influjo de incenso.

- Gracias: Juan Carlos Moreno


Bien, no existe ninguna estrella que se llame ἄψινθος ni existió nunca en la literatura griega ni latina. El texto del Apocalipsis se refiere a una predicción profética muy oscura sobre el final de los tiempos, en que los conocidos ángeles del Apocalipsis tocan cada uno su trompeta y desencadenan diversos cataclismos. Aunque el texto se narre en buena medida en pasado es porque se presenta como una visión ya contemplada por el que escribe, pero se refiere a un hipotético y alucinante final del mundo. Al hacer sonar el tercer ángel su trompeta, una estrella caerá del cielo a las aguas, afirma, y el profeta-vate le da el nombre del ἄψινθος o ajenjo simplemente porque este significa "amargura" y la estrella hará que las aguas sean no potables y amargas para los hombres. Es un texto galopantemente imaginativo que no tiene nada que ver con estrellas reales ni sus nombres, ni se basa en testimonio alguno, ni siquiera legendario, de ninguna estrella caída.

- Gracias: Helena


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