Etimología de BOTELLA

BOTELLA

La palabra botella viene del francés bouteille y esta del latín butticula, formado de buttis (tonel, barril, bota de cuero) y culus (pequeño).

De la palabra latina buttis (botella de cuero) tenemos también las palabras embutido, bota, botella, butifarra y botana. El sufijo latino -culus, también nos dio: artículo, cubículo, músculo y testículo.


La palabra botella se testimonia en castellano por primera vez en 1721, como claro préstamo del francés bouteille y ya exclusivamente referida a la redoma de vidrio para vino sobre todo. Pero es cierto que antes hubo una forma botilla, usada entre los siglos XV y XVII, que igual designaba al recipiente de vidrio que las pequeñas botas de piel para vino (al introducirse botella, botilla va a quedar como mero diminutivo de bota o pellejo), coincidente con el catalán botilla, y que coexiste con botija (este último especializado más bien en recipiente de barro o cerámico). Mientras botija supone la típica evolución castellana del grupo latino -cŭla, no así botilla. La aparición de botilla en catalán también viene a ser del s. XV y son fechas algo tardías para tratarse de un vocablo patrimonial, y en cambio fechas de fuerte influencia del italianismo, por lo que seguramente tanto el castellano botilla como el catalán botilla, dependan del italiano bottiglia, evolución directa del latín butticŭla. Porque antes del XV no parece haber testimonio alguno de botilla, si bien sí se testimonia botillero en documentos aragoneses de los años 1068 y 1073, designando a un cargo palatino aragonés, quizá el oficial encargado de la administración del vino en la casa real, voz que el catalán recoge como boteller. Por lo cual no es extraño que en romance aragonés existiera botilla, aunque en ese romance lo que se testimonia exactamente es boteja (ver Corominas pág. 481), pero lo raro es que, en el caso de haber existido botilla, si pasó al castellano, no esté atestiguado en los siglos XII, XIII y XIV, por lo cual los hechos llevan a pensar que la antigua forma botilla, presente en Nebrija, es un préstamo del italiano del s. XV.

El diminutivo latino butticŭla, lo es en efecto de buttis, o butta o buza, que todas estas formas tenía este vocablo propio del latín tardío, testimoniado en una traducción latina del s. VI del tratado sobre la podagra de Rufo de Éfeso (s. I d.C.) y en diversos glosarios tardíos, y luego en uso en latín medieval. Esta voz no designa necesariamente a un odre o recipiente de piel, aunque también y de él proceda nuestra palabra bota (para el vino), sino asimismo a diversos tipos de recipientes y copas, y es fácil que pueda ser un préstamo del griego βοῦτις, βοῦτις o βούτη ("butis", "buttis" o "butē"), voz del griego helenístico que designa a un tipo de recipiente en forma de cono truncado, y que parece que tampoco es palabra griega, sino un préstamo de origen desconocido. O quizás se trate de un préstamo paralelo en latín y en griego, sin que la forma latina dependa de la griega.

- Gracias: Helena


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