Etimología de CATALÁN

CATALÁN

El catalán (o valenciano, ver: Valencia) es un idioma co-oficial en las comunidades autónomas de Cataluña, Valencia y las islas Baleares en España. La palabra catalán tiene una etimología muy similar a la de castellano. Viene de castlà y este del latín castellanus, o sea persona que vive acuartelada en la guarnición de un castillo.

Del catalán nos llegan las siguientes palabras: alioli, añorar, armatoste, bagre, bajel, borracho, bosque, butifarra, cantimplora, capicúa, chuleta, clavel, cohete, confite, congoja, escarola, fideuá, forastero, litera, moscatel, orate, orgullo, novel, paella, peseta, picaporte, pote, prensa, seo y muchas más.

Lo primero que me interesa clarificar aquí es que no está en mi ánimo pontificar sobre la etimología de catalán y Cataluña (català y Catalunya en su propia lengua), pues es esta una de las cuestiones más debatidas en etimología y ni los propios filólogos catalanes ni los latinistas se ponen de acuerdo. Debe de haber del orden de una docena o más de hipótesis que pretenden explicar su etimología, y cada una de ellas falla por algún lado. No pretendo ser tan exhaustiva como para examinarlas todas. Pero sí decir que esto de que viene de castlà y este de castellanus, es sólo una de las hipótesis y que como demostraré después se sostiene mal. Hay muchas más como que viene de Lacetanus, nombre del habitante prerromano de lo que es hoy la Cataluña central (interior de la provincia de Barcelona y otras zonas), tesis que no se sostiene porque hay que recurrir a una complicada triple metátesis entre l-c-t difícilmente creíble, porque la memoria de los lacetanos y su denominación se puede considerar perdida en la época de gestación de estos vocablos y porque además el área que ocuparon los lacetanos, considerada hoy central a Cataluña está muy lejos de ser el área de gestación del catalán y los catalanes: es sólo una zona de expansión medieval de la lengua y sus hablantes. El catalán es una lengua que se gesta en territorios pirenaicos, a un lado y otro del área oriental de esta cordillera que separa España de Francia, y más del lado francés que del actual lado español, es decir que la mayor parte de lo que hoy es la Cataluña española no es su zona de origen. En principio es una variante dialectal del occitano o rama de dialectos de Oc, que son un grupo de hablas romances sobre todo de la Gallia meridional, frente a las hablas romances d'Oil, dentro de las cuales se generaría el actual francés.

Otra hipótesis defiende que vendría de un monte principal de Cataluña, llamado en la Edad Media monte Catanu, que da lugar al topónimo Montcada. De "Catanan" o "catanán con una disimilación de n vendría català, lo cual es un despropósito porque la t hubiera sonorizado, etc. Otros dicen que vendría de Gotolandia, por la parte del sudeste francés hasta los Pirineos que ocuparon los visigodos allá antes de ocupar Hispania, y donde se asentaron en el s. V, aún existiendo el Imperio Romano. Y así podríamos dar y criticar un montón de hipótesis.

Pero vamos a centrarnos en la dada en la intervención del principio. El problema de hacerlo venir de la evolución de castellanus dentro del propio catalán no se sostiene bién, salvo para la generación de la a tónica final. Este vocablo habría dado castlan(um) y finalmente castlà, forma existente, pero de la que nunca puede venir català, por dos motivos: el catalán no pierde la s que traba sílaba (la vemos bien en castell, castillo) y no hay manera de explicar la intercalación por las buenas de la a en català.

Así que voy a expresar mi modo de ver las cosas. Una parte del problema se eliminaría si los lingüistas catalanes asumieran que el término català no se gestó en su propia lengua. Efectivamente català puede venir muy bien de castellanus si la palabra se gestó en las lenguas d'Oil, en definitiva en francés. El francés hace caer sistemáticamente las eses que traban sílaba, dejando una huella en la vocal anterior que queda abierta y alargada, y ellos marcan con un acento circunflejo (compárese pasta con pâte, en francés, castillo con château, etc.). Castellanus da en francés châtelain, y esa pudo ser muy bien la denominación que los del imperio carolingio, francés, daban a los habitantes de los condados pirenaicos que constituyeron la Marca Hispánica, o territorio fronterizo defensivo del Imperio Carolingio con la primitiva tierra de Al-Andalus entre fines del s. VIII y el s. IX, en que eran tierras feudatarias o dependientes de la monarquía carolingia (francesa). El paso del propio vocablo châtelain al catalán generaría sin duda la pérdida de la nasal final y una fácil alteración de la e intermedia en a, algo así como chatalà. Pero aún queda por explicar cómo se altera ese sonido inicial africado ch, que más o menos debiera haber conservado el catalán con alguna forma de silbante, y sin embargo pasa a c.

Bajo mi punto de vista es ahí donde concurre un vocablo latino diferente, que hace que català sea en parte una refección cultista y está en la base también del nombre Catalunya (Cataluña).

El nombre Catalunya aparece por primera vez en el s. XII y en textos en latín, es en el XIII cuando salta al catalán. Antes ese conjunto de pequeños condados independientes, recibián cada uno un nombre. Y el vocablo empleado es Catalaunia y Catalonia. ¿De dónde sale este nombre?. De catalaunicus, reducido después a catalanicus. Es este un epíteto que sólo se da a los primitivos dinastas feudales catalanes, por ejemplo el conde Ramón Berenguer III de Barcelona. Y todo eso sólo tiene una única posible derivación. Los Catalauni son un pueblo galo realmente bastante lejano a la zona pirenaica que fue el germen de Cataluña, pueblo que habitaba al norte de la Galia, junto al Marne en la actual región de Champagne. De hecho la población de Chalons-sur-Marne debe su nombre a ellos. Su territorio se llamaba la Catalaunia. Y dos fenómenos pueden confluir ahí. En esas tierras, llanuras llamadas también Campi Catalaunici (de Campi, el actual nombre de Champagne y de paso del famoso vino espumoso que allí se produjo después), se dio una famosa batalla en el periodo final del Imperio Romano, en el año 451, contra los hunos de Atila que invadían el imperio, en que el general romano Aecio, coaligado con el rey godo Teodorico, obtuvo una gran victoria. Aunque Teodorico murió en plena batalla y su hijo en plena contienda declarado rey, ambos fueron honrados con el título Catalaunicus, a raíz de la victoria. Estos fueron justamente los monarcas que afianzaron la ocupación de los visigodos de la Galia Narbonense hasta el Pirineo, ocupando esos territorios que serían el germen del posterior catalán y la Cataluña pirenaica. Unos piensan que pudo ser un título honorífico trasmitido entre la nobleza que quería remontar sus linajes a los que lucharon con Teodorico en aquella legendaria contienda, que es lo más fácil, otros piensan también que las aristocracias guerreras de los Catalauni y otros pueblos galos, aunque no así su población, también se desplazaron al sur a buscar refugio en zonas prepirenaicas, por la tremenda presión en la alta Edad Media de las élites guerreras francas, que fueron acaparando el control de todo el norte y el centro de la actual Francia. El caso es que la tradición y la lengua parecen mostrar un punto de contacto.

Personalmente, en todo este maremágnum de hipótesis, es esta la explicación que yo considero verosímil y más factible, o la que prefiero, que sería una combinación de la que aboga por un origen en el latín castellanus, y la que remonta el origen exclusivo a los norteños Catalauni.

- Gracias: Helena


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