Etimología de CONTEMPLAR

CONTEMPLAR

La palabra contemplar viene del latín contemplari (mirar atentamente un espacio delimitado), compuesto con la preposición cum (compañía o acción conjunta) y templum (templo, lugar sagrado para ver el cielo). El templum era un lugar donde los augures habían mirado el vuelo de los pájaros durante los augurios para determinar la consagración del lugar religioso.

La palabra templum se asocia con la raíz indoeuropea *tem- (cortar) con la idea de que los augures parcelaban el cielo en sectores para observar en ellos el vuelo de los pájaros y determinar si en ese espacio de cielo correspondiente al espacio de suelo que querían consagrar, el vuelo de los pájaros daba un augurio favorable. Ver: templo.


Contemplar es en efecto un vocablo técnico de la lengua augural que hace referencia a las técnicas de observación que empleaban los augures. Sobre todo en las épocas más arcaicas, cuando se elegía un lugar para establecer un santuario, que podía ser un claro en el bosque, o bien se determinaba el espacio ventajoso para fundar una ciudad, etc. había que "inaugurarlo". Se debía hacer una consulta a los dioses a ver si la elección era correcta y el espacio favorable y de su agrado. Esto conllevaba tomar auspicios (observación de las aves) y a veces también practicar después la haruspicina (observación de las entrañas de un animal sacrificado).

Se delimitaba la superficie del lugar a consagrar y los augures "cortaban" teóricamente justo el espacio de cielo cuadrado inmediatamente superior (estos espacios, tanto el terrestre como el celeste, originariamente recibían el nombre de templum, "espacio acotado o seccionado"). Los perímetros solían trazarse ritualmente con un arado. Entonces se "contemplaba", es decir se observaba globalmente ese espacio de cielo delimitado para ver lo que hacían los pájaros en él. Muchas cosas contaban en la observación: por ejemplo si las aves sobrevolaban ese espacio desde la izquierda, era mal augurio, si lo hacían desde la derecha, era buen augurio. Si sobrevolaban pájaros negros para un dios celeste eran mal augurio, eran "pájaros de mal agüero", debían ser claros (los animales negros sólo cuadraban bien a los dioses infernales). También importaba la especie de los pájaros, su número y si eran pares o impares, etc. Con todos los auspicios observados los augures dictaminaban si en conjunto lo observado era favorable: entonces ya se consagraba definitivamente el lugar como santuario, espacio de fundación de una población, (generalmente además se procedía a inmolar una víctima cuyas entrañas debían estar sanas). Pero si las observaciones de las aves en ese espacio de cielo "cortado" hubieran sido en conjunto desfavorables, se interpretaba que no era del agrado de los dioses, que el lugar no era propicio, y se podía abandonar y proceder a a buscar otro, o bien repetir el ritual por si algún fallo en su realización fuera el responsable de los malos resultados.

- Gracias: Helena


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