Etimología de CANONIZAR

CANONIZAR

El verbo canonizar tiene el sentido religioso cristiano de declarar a alguien oficialmente santo, incluyéndolo en el catálogo de los santos, y también la acepción vulgar de calificar de bueno y aprobar cualquier cosa. El verbo viene del latín tardío canonizāre, que aparece en los primeros escritores cristianos, como por ejemplo en las traducciones latinas de Orígenes (s. III d.C.) con el valor de "incluir algún escrito en el grupo de los textos normativos y canónicos". Mucho más tardíamente, en el latín medieval, canonizāre adquiere el valor de incluir a alguien en el catálogo de los santos oficiales que son canon o modelo, y también el sentido de aprobar cualquier cosa y convertirla en "canónica".

En latín canonizāre forma parte de un grupo abundante de verbos prestados del griego que eran verbos sufijados en -izo o -izein (sufijo que tiene el sentido principal de "hacer" o "convertir en") y que se adaptan al latín en la forma -izare (como baptizāre, prophetizāre, …), muchos de ellos vinculados al lenguaje cristiano. Así canonizāre es préstamo del griego κανονίζω ("kanonizō"), verbo que inicialmente significa someter algo a una regla, a una medida, o simplemente medir, y con ese valor lo usaron Aristóteles y otros autores, por eso en origen en el griego bíblico significaba "medir la calidad o validez de un escrito religioso". Es al pasar al latín y dentro del latín que adquiere el sentido de convertir algo en canon, norma o regla, primero aplicado a los testimonios escritos y luego a las personas.

El verbo griego evidentemente se deriva de κανών, κανόνος ("kanōn, kanonos") cuyo significado originario era regla o vara de medir. En griego ya había desarrollado también el valor de "modelo de medición" de cualquier cosa, norma, principio o regla. Esta voz también se presta al latín como canon, canōnis, y de ahí nuestra palabra canon con todos sus significados.

La palabra griega κανών es un probable derivado de κάννα (cálamo de escribir, también estera, cerca o cesto de junco o caña), que prestado al latín como canna, nos dio la palabra caña. Pero esta voz tampoco es griega. Chantraine afirma que κάννα es un préstamo semítico, relacionado con el acadio qanu, el ugarítico y el púnico qn, y el hebreo qanē. Pero la forma semítica sería a su vez un préstamo del sumerio gin.

- Gracias: Helena


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