Etimología de CICLÓPEO

CICLÓPEO

El adjetivo ciclópeo viene del latín cyclopeus, préstamo del griego κυκλώπειος, en principio "relativo a los Cíclopes", pero que tanto en latín como en griego se aplicaba a las construcciones muy arcaicas realizadas con enormes bloques de piedra que no parecían haberse podido mover por manos humanas y cuya obra la tradición popular atribuía a los Cíclopes. También se refería a lo gigantesco y desmesurado. En efecto la palabra se deriva de Κύκλωψ, Κύκλωπος (Cíclope), vocablo que la etimología tradicional explica como constituido a partir de κύκλος ("kýklos", círculo) y ὄψ, ὄπος ("ops, opos", vista, mirada, también rostro, en tanto que es la vista o aspecto visual de una persona). Esto se pone en relación con el hecho de que los Cíclopes eran seres mitológicos gigantescos con un solo ojo circular en medio de la frente, si bien esa vieja etimología tiene sus detractores aunque no se haya llegado a una explicación completa mejor. Entre otras el vocablo ὄψ no significa ojo, sino vista, y en un compuesto como este debería significar rostro, con lo que la palabra Cíclope debería significar de rostro circular, pero sin duda desde muy antiguo se entendió que hacía referencia al único ojo circular de los cíclopes.

Los Cíclopes, en la Teogonía de Hesíodo, son una de las generaciones de hijos de Urano y Gea, la primera pareja generatriz. Gigantescos y de una fuerza descomunal fueron enterrados en las entrañas de la tierra donde su dedicación fue la forja de metales. Cuando los Olímpicos con Zeus a la cabeza se enfrentaron en una guerra cósmica contra los Titanes, hijos de Urano y Gea, los Cíclopes les ayudaron y forjaron sus armas, en especial los rayos de Zeus. Se ubicaba a los Cíclopes especialmente bajo el volcán Etna, en la isla de Sicilia, en una inmensa fragua que luego dirigiría Hefesto, el dios herrero. Sin embargo hay algún otro cíclope que tiene otra filiación, como el famoso Polifemo que aparece en la Odisea, hijo de Poseidón y paradigma del salvajismo y la ferocidad, que fue cegado mediante una conocida estratagema por el héroe Odiseo. Este mismo cíclope protagoniza también un mito que lo hace pretendiente de la bella ninfa Galatea, que prefiere al pastor Acis, motivo por el cual Polifemo lo aplastará con un peñasco, mientras la nereida Galatea, que es ninfa del mar, convertirá a Acis en un río, que se reuna con ella eternamente en las aguas marinas.

Lo cierto es que la palabra Κύκλωψ produjo dos préstamos en latín, uno literario y más tardío Cyclops, que llega de la mano de la mitología y la literatura griega, y otro antiquísimo, con la forma cocles, quizá llegado al latín a través del etrusco. Este vocablo se empleó en latín en plural (Coclites) con el significado de cíclopes, pero en singular, cocles, con el simple significado de tuerto, el que no tiene más que un ojo operativo. Se usó Cocles también como cognomen o apodo. El más famoso personaje apodado así fue Horacio Cocles, un conocido héroe republicano romano. Cuando en el año 510 a.C. los romanos expulsaron al último de los reyes etruscos, Tarquinio el Soberbio, y empezaron a gestar una república, Tarquinio buscó ayuda entre los etruscos para recuperar su trono. Le ayudó Porsena, un larte etrusco (los dirigentes etruscos se llamaban lartes), que cercó Roma con sus tropas y estableció su campamento en el Janículo, colina situada frente a la vieja Roma primitiva, al otro lado del río Tíber. Los romanos tenían un puente sobre el Tíber que unía Roma con el Janículo, el puente Sublicio, el primero construido y que en aquel entonces era de madera. Y se produjo un ataque de los etruscos para intentar cruzar ese puente y penetrar en Roma. Entonces un fornido soldado romano, Horatius Cocles, llamado así según Tito Livio porque en las escaramuzas previas había perdido un ojo, se situó él solo completamente armado en la entrada del puente del lado de los etruscos, y él solo contuvo al inmenso batallón de etruscos que intentaba el paso, estrechado a la entrada del puente, mientras a sus espaldas los soldados romanos intentaban derruir los fundamentos del puente. Resistió allí como una fiera hasta que el puente se derrumbó a sus espaldas, y como ya no podía pasar a Roma él mismo, completamente armado se lanzó al Tíber, invocando la ayuda del padre Tíber, o divinidad fluvial del río. Pese al enorme peso de las armas, por su gran fuerza consiguió llegar a nado al otro lado, y los romanos le otorgaron el premio de considerables tierras y le erigieron una estatua en el foro.

Del vocablo griego κύκλος vienen palabras como ciclo, ciclismo, bicicleta, ciclón, hemiciclo, encíclica o reciclar, y de ὄψ, ὄπος y su derivado ὄψις, vocablos como óptica, optometría, miopía, dioptría, hipermetropía, sinopsis, autopsia, biopsia, necropsia, prosopopeya, etíope, etc.

- Gracias: Helena


La palabra griega κύκλος (kyklos = rueda, círculo) se asocia con la raíz indoeuropea *kwel- (revolver, mudar), presente en las palabras calesa y cultura a través del latín. La palabra ὄψ se asocia con *okw-, y las palabras ojo y antiguo.


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