Etimología de CREMAR

CREMAR

La palabra cremar viene del latín, cremare, derivado de la raíz indoeuropea *ker-4-, 'quemar', de donde también se deriva la palabra latina carbo, 'carbón'. Según el DRAE, "reducir algo, especialmente un cadáver a cenizas" y se acepta como sinónimo de incinerar. Este proceso, consiste actualmente en someter al cuerpo del difunto a una temperatura de unos 800°C, durante unos 60 minutos, hasta que se reduce a unos 900 a 1200 g de cenizas, en un dispositivo llamado horno crematorio.

Aunque las primeras evidencias de cadáveres encontrados junto a restos de fuego se remontan hasta el Paleolítico (entre 2 500 000 a 200 000 años atrás), al parecer, los huesos pudieron haberse quemado de manera accidental.

En cambio, las pruebas más antiguas de la cremación como práctica intencionada, parecen provenir del Neolítico (desde el año 12 000 al 7 000 a.C., aproximadamente), como lo muestran numerosos descubrimientos arqueológicos en gran parte de Europa y el Medio Oriente. Incrementándose especialmente hacia el final de la Edad del Bronce, entre 1400 y 1000 a.C. En el Imperio Romano, la cremación fue una práctica común, incluyendo los funerales de algunos emperadores; sin embargo, esta popularidad disminuyó durante el siglo II d.C., al ponerse de moda la inhumación. También en los países orientales como India, Indochina, Japón, etc., desde el segundo milenio a.C., era común esta práctica. Incluso, existen evidencias de su uso en los pueblos de la América precolombina.

Desde el año 1000 a.C. aproximadamente, nuevas oleadas griegas (las invasiones dorias) introducen esta costumbre en el territorio griego (antes habitado por griegos micénicos); costumbre más propia de pueblos nómadas y guerreros, al parecer, para poder trasladar mejor las cenizas de sus ancestros, o bien como un imperativo de guerra, para en algunos casos llevar las cenizas a su tierra de origen; convirtiéndose incluso en un símbolo de valor, virtud y gloria militar.

La oposición de la iglesia católica, así como de los ortodoxos griegos y judíos, mantuvieron por mucho tiempo a la cremación como algo prohibido; pero a finales del siglo XIX, hacia el año de 1860, debido a las malas condiciones sanitarias en los cementerios europeos, volvieron a hacerse de nuevo intentos de cremar cadáveres en Italia, lo que llamó la atención al cirujano inglés Sir Henry Thompson (1820-1924), quien en 1874 publicó "Cremation: The Treatment of the Body After Death" (La cremación: el tratamiento del cuerpo después de la muerte); y en ese mismo año, fundó la Sociedad Inglesa de la Cremación.

- Gracias: Jesús Gerardo Treviño Rdgz.


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