Etimología de CREATINA

CREATINA

La palabra creatina es un neologismo utilizado en medicina y bioquímica que procede del griego kreas, 'carne', más el sufijo latino -ina, que desde el s. XIX se utiliza para denominar sustancias, como sucede con morfina, estricnina, alanina, endorfina, isoleucina, caseína, globulina, albúmina, digoxina, cafeína, histamina, saponina, auxina, valina, metionina, piridoxina, y muchas otras; así que literalmente puede traducirse como 'sustancia cárnica o derivada de la carne'. Kreas se relaciona con la antigua raíz indoeuropea *kreuǝ-, con el significado de 'carne cruda', de donde también se derivaró en latín, crudus, 'algo no cocido o cocinado'. Existen otros tecnicismos que comparten el mismo origen, por ejemplo: creatorrea, presencia de fibras musculares o cárnicas (no olvidemos que los músculos son lo que denominamos carne) en las heces; creatinemia, presencia y especialmente exceso de creatina en sangre; creatinuria, creatina en la orina; creatinina, producto derivado de la desintegración de la creatina.

Aunque algunas fuentes señalan que el año de acuñación del término creatina fue 1823 y otras sostienen que 1832, lo cierto es que el autor de este nombre, originalmente en francés (créatine), fue el químico longevo galo Michel Eugene Chevreul (¡1786-1889!), quien aisló esta sustancia de extractos de músculos esqueléticos o estriados (carne), motivo por el cual ideó ese nombre. Una de las obras en español más antiguas donde aparece creatina, es el Curso elemental de Química para el uso de las Universidades, Colegios y Escuelas Especiales, escrito originalmente en francés por MR. V. Regnault, traducido al castellano y editado en Madrid en 1853.

La creatina es un ácido orgánico nitrogenado que se sintetiza principalmente en el hígado a partir de varios aminoácidos y se deposita en los músculos donde sirve como importante fuente de energía.

Creatinina, término estrechamente relacionado, procede del germano (probablemente porque en Alemania se propuso el nombre) kreatinin, de kreatin (creatina), con la misma raíz griega kreas, y el mismo sufijo -ina, pero aplicado a kreatin, para expresar que es una sustancia que deriva o se relaciona con la creatina, pues en efecto, la creatinina es un compuesto blanco cristalino fuertemente alcalino, resultante del metabolismo de la creatina, y se encuentra en músculos, sangre y orina. Precisamente, la monitorización del índice de excreción urinaria de esta sustancia de desecho se utiliza para evaluar la función renal; en personas sanas, oscila entre 1 y 2 gramos en varones y 0,8 a 1,8 gramos en la mujer cada 24 horas.

Existen registros que el vocablo creatinina, al parecer en alemán (kreatinin), ya se utilizaba desde 1847, pasando al inglés como creatinine hacia 1857, de donde probablemente pasó al español como ahora lo conocemos.

En conclusión, etimológicamente se puede afirmar que creatina significa sustancia que se relaciona, procede, o se aísla de la carne, 'kreas más -ina', mientras la voz creatinina, compuesto que proviene de la creatina mediante su metabolismo en los músculos, se forma de 'kreas, carne, más -ina, más -ina'.

- Gracias: Jesús Gerardo Treviño Rdgz.


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