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Etimología de CONVERSACIÓN

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CONVERSACIÓN

La palabra conversación es diferente al diálogo o monólogo. O sea, no tiene nada que ver con impartir una lógica superior sin ningún desafío, sino que tiene un sabor a compañerismo y pelea (ver versus). La palabra conversación viene del latín conversatio y está formada del prefijo con- (reunión), el verbo versare (girar, cambiar, dar muchas vueltas) y el sufijo -tio (acción y efecto). Entonces entendemos conversación como la "acción y efecto de reunirse a dar vuelta". No es un profe dando lógicas respuestas a un alumno (diálogo), ni un candidato explicando la lógica de su postura a una audiencia (monólogo), sino un grupo de amigos que se reúne (con-) a exponer diferentes puntos sus puntos de vista y cambiar (versare) su propio punto de vista o él de los demás.

El verbo versare es el frecuentativo de vertere (dar vuelta) de donde nos llega verter, vértebra, vértice y vértigo.

El participio pasivo de vertere es versus, de donde tenemos la palabra verso y prosa. De ahí también la palabra prosaico, o sea, relativo a la prosa.

Algunos derivados de conversar son:

  • Conversable - que se puede (-able) conversar.
    • Desconversable - de mal genio, que no (des-) se puede conversar.
    • Inconversable - que no (in-) se puede conversar.
  • Conversador - el que (-dor) conversa.
  • Conversacional - relativo a (-al) la conversación.
  • Conversa - lo que se discute.
  • Converso / conversa - que dio vuelta de religión.
  • Conversión - acción y efecto (-ción) de cambiar de religión.
    • Reconversión - volver (re-) a tener la religión que tenía antes de la conversión.

El prefijo com- se relaciona con una raíz indoeuropea *kom- (junto, cerca de) y el verbo versare con *wer-3 (dar vueltas, doblar).


La palabra latina conversatio, conversationis no tiene nada que ver en origen ni con compañerismos ni con peleas (si acaso un poco con lo primero, nunca con lo segundo), y desde luego no con charlas dando ningún punto de vista, pues en latín no significaba nada de eso. Conversatio en latín era la acción de volver y devolver las cosas, usándolas frecuentemente, el uso frecuente y común de los objetos y, referido a personas, designaba el trato frecuente, la intimidad, la frecuentación de los unos con los otros, el hecho de "estar vueltos los unos hacia los otros" en un frecuente trato. Era el nombre de acción del verbo conversari que significaba mantenerse ligado a un lugar, vivir con o vivir en sociedad. Así conversator en latín ni siquiera es "conversador", sino que significa comensal, que comparte una mesa, comida o reunión con otros. No tenía pues absolutamente nada que ver con charlar ni exponer puntos de vista.

Lo que hoy llamamos charla o conversación se llamaba en latín sermo, sermonis (palabra o habla trabada entre dos o más), del verbo serĕre (entablar, entrelazar). Esta palabra era completamente equivalente al griego diálogo, que significa exactamente lo mismo, charla, conversación (palabra que pasa a través, es decir que pasa de uno a otro), y que no tiene ni aun ahora nada que ver con las respuestas de ningún profesor, sino con el habla compartida (otra cosa es que exista un género filosófico llamado diálogo). Lo que sucede es que sermo acabó refiriéndose también a una "conversación" retórica o figurada, de tipo literario, sea un diálogo o un discurso en que uno plantea cosas y les da respuesta, y así en latín cristiano, a partir del valor de charla retórica, la palabra sermo se emplea con el valor de homilía, disertación o plática que los sacerdotes hacen a raíz de un texto litúrgico leído, con preguntas retóricas que ellos mismos responden y dando consejos morales o prédicas a los fieles, y finalmente quedó para eso la palabra sermón. De ahí que por sermón o sermonear se entienda también vulgarmente el hecho de dar largas amonestaciones o reprensiones morales a otro.

Al especializarse sermo en otra cosa, para el valor de charla intrascendente, la lengua romance recurrió a la palabra conversatio, que de un sentido de trato habitual los unos con los otros, pasó poco a poco a designar el hecho de charlar familiarmente trayendo y llevando temas o cosas diversas. Pero en Nebrija todavía aparece conversar con el sentido principal de vivir en compañía, y de su sentido latino de estar ligado a un lugar o frecuentar un trato, aún tenemos para la palabra conversación la acepción de habitación o morada, o expresiones como "entrar en conversaciones con", que no significa ponerse a charlar con nadie, sino iniciar una relación de trato con alguien.

- Gracias: Helena



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