Etimología de ALMA

ALMA

La palabra alma no sólo es sinónimo de ánima, sino que es la versión patrimonial con el mismo origen. Lo que pasa es que ésta se quedó al comienzo de la evolución del latín anima (m) hacia el español alma como un cultismo:

latín: anima > ánima (m) > ánima > ánma > álma > español: alma

- Gracias: Joaqu1n


En realidad anima en latín no significaba 'alma' ni 'mente o espíritu' - ese significado lo expresaba su parónimo animus, cuya ubicación para los antiguos era la cavidad pectoral, de donde la sinonimia de las expresiones in pectore e in animo - sino algo así como 'soplo vital ', una especie de hálito o brisa que al exhalarse implicaba la muerte. Amittere animam significaba 'perder la vida' de donde exanimare 'matar' en latín y el adj. exanimis 'exánime, sin vida'. Hay que recordar que άνεμος en griego es 'viento', de donde el anemómetro que mide la intensidad del viento. Recordamos asimismo que de spirare 'soplar' viene el espíritu.

- Gracias: Pedro Menoyo Bárcena


La palabra alma viene en efecto del latín anima, con la evolución fonética que indica Joaquín al principio. También es cierto, como indica Pedro Menoyo, que la palabra latina en origen significa "respiración, soplo vital", que ese es el sentido básico que subyace en todas sus acepciones, y que comparte raíz con el vocablo griego ἄνεμος (ánemos) que sólo significa viento, y esa raíz no es más que la raíz indoeuropea *an(ǝ)- vinculada a las ideas de soplar y respirar. Pero lo que no es cierto es que en latín significara sólo eso, pues sobre él se van desarrollando otros. Ese es su evidente sentido originario, como podemos ver constatado en esta cita de las Meditaciones de Marco Aurelio II, 2: "Mira también en qué consiste el hálito vital: viento, y no siempre el mismo, pues en todo momento se vomita y de nuevo se succiona". Y así en efecto se dice en latín exanimis ("privado o sacado de la respiración") para decir simplemente muerto, pues la respiración es uno de los síntomas más evidentes de la vida. Y es por eso que anima va adquiriendo también el sentido de "vida", y así decimos (del latín también) inanimado para todo aquello que carece de vida y llamamos animal al ser que posee una vida evidente.

Pero luego se desarrollan las teorías metafísicas y las creencias religiosas. Nótese que en muchas explicaciones míticas (Prometeo en la mitología griega, Jehová en el Génesis bíblico) una divinidad crea al hombre, muchas veces con barro de la tierra y luego "sopla" sobre él para "insuflarle" la vida. Ese soplo divino, con toda una serie de teorizaciones sobre el dualismo cuerpo-alma que dieron los filósofos, es lo que para algunos constituye la base de la teorización de la existencia de una entidad inmaterial, o según algunos de materia muy sutil, inmortal y que abandona el cuerpo con la última expiración al morir. Otros dicen que nace de una "armonía" de los elementos corporales. En cualquier caso el vocablo anima va también a designar al menos una parte de esa entidad inmaterial, vital para un cuerpo. Es ahí cuando tenemos que considerar la pareja de vocablos latinos anima/ animus, uno femenino y otro masculino, en que se manifiesta clarísimamente la concepción sociológica de lo masculino y lo femenino. Son dos vocablos para referirse a distintas facetas de lo mismo, del mundo del psiquismo que muchos hacen depender de esa entidad inmaterial que nos anima. Mientras animus designa al carácter, al valor, a la fuerza y resistencia de espíritu y al coraje, y al espíritu sustentador de las actividades intelectuales (facultades consideradas "masculinas" por la sociedad ancestral), anima se vincula específicamente a la parte del espíritu relacionado con lo pasional, los sentimientos y las capacidades sensitivas (que la sociedad tradicional entiende como "femeninas"). Nótese que aún decimos "tener mucho ánimo", para tener coraje, resistencia… Pero en cambio, animal, derivado de anima, que básicamente es desde luego ser con vida, tiene también una acepción de "sujeto a las pasiones e instintos" en vez de al intelecto, la prudencia y la razón, y se debe a eso, a que de anima deriva.

En cualquier caso tardíamente en latín es anima el vocablo que acaba designando a esa entidad inmaterial que según muchas creencias rige el cuerpo, reservándose animus cada vez más para la expresión de un estado del anima.

Dicen unos conocidos versos atribuidos al emperador Adriano en sus últimos momentos de vida, en un poema inacabado truncado por su muerte: Animula, vagula, blandula, hospes comesque corporis. Quae nunc abibis in loca, pallidula, rigida, nudula, nec, ut soles dabis iocos... Es decir: "Pequeña alma errante y blandita, huésped y compañera de mi cuerpo. A qué lugares acudirás ahora, pálida, rígida, desnuda, y no me darás los placeres que sueles…"

- Gracias: Helena


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