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Etimología de ALCACHOFA

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ALCACHOFA

El español alcachofa, como el portugués alcachofra y el catalán carxofa o el italiano carciofo vienen de la palabra árabe خَرْشوف (ḫaršūf), no de حَرْشَف (ḥaršaf), como puede comprobarse con solo atender a la vocalización, que en los cuatro romances es [a-ó], y que sería [á-a] si vinieran de la variante cultista posterior حَرْشَف (ḥaršaf). El enlace con el DRAE lleva precisamente a la etimología que parte de la variante con ū larga:

"Del ár. hisp. alḫaršúf[a], este del ár. ḫuršūf[ah], y este quizá del pelvi *ḫār čōb, palo de espinas".

En persa moderno se sigue diciendo خار (ḫār) "espina" y چوب (čūb) "palo", pero los nombres de la alcachofa habituales son el árabe devuelto خرشوف (ḫaršūf), y los iranismos كنگر (kangar) y انگنار (angnār).

El nombre de la alcachofa tiene una adaptación fonética poco frecuente en los arabismos del español, la del sonido /k/ por la /ḫ/ (خ) del árabe. Generalmente los sonidos fricativos laringales y uvulares se solían hacer corresponder a otros sonidos también fricativos como eran /h/ o, en etapas más antiguas, /f/, así es como se dice alfiler de الخلال (al-ḫilāl) o alhelí de الخيري (al-ḫīrī), pero adaptaciones con un sonido oclusivo como califa de خليفة (ḫalīfa) demuestran haberse tomado de otras lenguas europeas, concretamente en la época de las Cruzadas, frente a la forma autóctona, que no se impuso, halifa o a la moderna del Protectorado marroquí del s. XX, jalifa. La adaptación del fonema /ḫ/ (خ), fricativo sordo uvular, a otro oclusivo sordo velar, rasgo peculiar del arabismo alcachofa, por ser inusual en español aunque más frecuente en catalán y en italiano, hizo sospechar a Corominas un origen mediterráneo occidental. Quizá se haya desarrollado en el ámbito de la lengua catalana, en Valencia o Baleares, porque, pese a la equivalencia de /k/ (c) por /ḫ/ (خ) la palabra mantiene el artículo aglutinado como es característico de los arabismos hispanos, incluidos los catalanes, donde es frecuente que lo pierdan por metanálisis dada su similitud con el artículo catalán. Apoyarían esta sospecha de Coromines las variantes léxicas alcarxofa y escarxofa del catalán oriental y el mallorquín.

Pero es en italiano, al parecer, donde la palabra ha tenido el desarrollo que más ha influido en las demás lenguas. Si le echamos un vistazo a los sinónimos que trae Logos, que en dialectos italianos es muy rico, vemos que hay un gran grupo al sur coincidente con el italiano estándar carciofo, como las variantes de Sicilia carciofulu (en Catania cacócciulu), Calabria cacioffulu, Nápoles carciòffula, Apulia scarcioffe (en Lecce scarcioppula), Emilia-Romaña scarciòfli, Módena carciòfen y una línea que iría desde el norte de Módena hasta Córcega marcaría la diferencia con otro gran grupo al norte que habría partido de las formas hispánicas con artículo aglutinado y disimilaciones fonéticas que habrían convertido la primera parte de la palabra en lugar de alca- en *arca- y luego, probablemente influida por etimología popular con el formante latino de origen griego archi-, en arti-, de modo que en el norte de Módena la ciudad de Mirándola ya dice articioc, en Piamonte articiòch, Brescia, Bérgamo y Ferrara articiok, Friuli articjoc, Venecia articioco, Génova articiocca, y en Córcega se dan el encuentro las dos formas, la norteña artichjoccu y la sureñacarciofu. Cerdeña queda al sur de Córcega y el sardo se alinea con las formas suditálicas, diciéndose en el dialecto del sur de la isla cancioffa y en el del norte carzofa.

Las formas norditalianas al difundirse produjeron en francés artichaut y en inglés artichoke, y de ahí se extendió la palabra por Europa y el resto de las lenguas. La cosa llegó hasta el árabe, donde junto al estándar خرشوف (ḫaršūf) se ha introducido en la lengua moderna por influjo de lenguas europeas una curiosa forma أرضي شوكي (arḍī šawkī) que literalmente significaría "terrestre (arḍī)-espinoso (šawkī)", pero que canta a las claras que se trata de una etimología popular por artichoke.

La cuestión de su nombre grecolatino es llamativa. En la antigüedad no conocían la alcachofa, sino su taxon original, el cardo arrecife, Cynara cardunculus L., de la que la alcachofa Cynara scolymus L. no es más que una variedad obtenida por cultivo, Cynara cardunculus L. var. scolymus L. El nombre que se le daba en griego, κινάρα o κίναρα, que alguna vez se escribió κύναρα como si hubiera tenido relación con "perro" (a menudo las plantas espinosas o molestas se llaman "de perro, burro o cerdo"), es un aporte oriental al griego helenístico tardío, según Chantraine, 532. No se conoce con seguridad su origen, pero no andará muy lejos de las formas persas antiguas o medias que resulten ser los antepasados de los modernos كنگر (kangar) y انگنار (angnār). El latín tomó del griego las formas cinara -ae, cinaris -is y cinarius -ī, que registra André, 66, aunque la forma que ha prevalecido para la nomenclatura binomial linneana ha sido Cynara, con ýpsilon, que parece "más griego" y acorde con las modas ortográficas del s. XVIII.

Se suele convenir que el cultivo de la variedad que llamamos alcachofa se difundió por el Mediterráneo durante el medioevo, por eso en español tenemos la herencia del arabismo en concurrencia con otros fitónimos menos usados pero que muestran un panorama de las lenguas costaneras de este mar, árabe, griego, latín y bereber:

  • Además de alcachofa decimos en Andalucía alcaucil que, pese a tener aglutinado el artículo árabe por haber sido usada en árabe dialectal andalusí, es en última instancia de origen latino, pues viene de capitellus "cabecilla", que a través de unas formas con caída de vocal *captéll dio en árabe andalusí القبصيل (al-qabṣīl), el étimo de alcaucil. Como puede verse, una evolución paralela y distinta a la que de capitellus dio caudillo, que podía haber legitimado la sustitución del epíteto del dictador fascista que gobernó España de 1939 a 1975, y hubiera quedado -desde un punto de vista andaluz- la mar de castizo: El Alcaucil.
  • Otra es alcanería que hoy ha caído en desuso y vendría a ser un resumen de los dos influjos árabe y grecolatino, pues viene de un árabe norteafricano القنارية (al-qannāriyya) que recoge un supuesto bajolatino *canaria alterado de cinarius.
  • La denominación más peregrina de la alcachofa es la de cardo arrecife, que se aplica más que nada a la variedad silvestre, Cynara cardunculus L. Esta es una palabra que ha confundido mucho por el epíteto arrecife, que algunos han llamado con ultracorrección cardo de arrecife, como si fuera un cardo que hubiera de salir junto a los arrecifes de las carreteras o en las cunetas. La etimología en esta ocasión es del bereber issif "espina", que en árabe andalusí adoptó la forma لصيف (laṣīf), fusionándole el artículo a la manera magrebí, que está atestiguada en al-Andalus como fitónimo para los alcauciles silvestres. La versión de nuevo con artículo, اللصيف (al-laṣīf), y con el cambio de /l/ por /r/ característico del bereber rifeño, dio una pronunciación *ar-raṣīf que produjo este español arrecife, homónimo del otro arrecife pedregoso y caminero pero que no ha merecido el honor de figurar como él en el DRAE y se encuentra, sin embargo, en todos los repertorios léxicos de fitonimia, no así la variante anticuada con metátesis arrafiz que, paradójicamente, sí figura pero con la etimología equivocada. Muy probablemente las Academias no han aceptado arrecife como fitónimo específico porque hayan pensado que se trataba de una aplicación léxica del otro arrecife, dando por buena la etimología popular de cardo de arrecife.

- Gracias Joaqu1n



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