Etimología de ARES

ARES

Ares es el nombre del dios griego de la guerra, cuya forma en griego es Ἄρης, aunque también existen las formas homéricas Ἄρεος y Ἄρηος ("Áreos") y la eolia Ἄρευς ("Áreus"), lo que dificulta conocer el vocalismo originario de la raíz y por tanto su etimología exacta. Los griegos relacionaban su nombre con un vocablo homérico que es ἀρή ("aré", desgracia), lo cual quizá sea posible o verosímil, aunque no tenemos completa seguridad. En la Ilíada el nombre de Ares sirve también por metonimia para designar poéticamente a la guerra o la batalla. Es posible que tengamos atestiguado el nombre del dios ya en las tablillas micénicas en la forma de un dativo, pero no hay completa seguridad de que se refiera a la misma palabra. Lo que sí parece a los etimologistas del griego es que el nombre Areópago, que los griegos por etimología popular vinculaban a Ares (la colina de Ares), desarrollando incluso un mito a posteriori para explicarlo, no tiene nada que ver con Ares, sino con "areion" una vieja palabra casi homófona que designa a los aristócratas, a los "mejores", y es que el Areópago en la antigua Atenas era un viejísimo tribunal aristocrático en sus orígenes.

Los griegos testimonian de varios modos frecuentemente que Ares es un dios de origen tracio (la Tracia es un territorio limítrofe por el norte con la antigua Grecia, cuyos habitantes eran de carácter bastante guerrero). Para los griegos Ares era un dios loco e irreflexivo, incendiado por la furia de la guerra y la sinrazón, y en no pocos episodios, incluso homéricos, aparece incluso como un chulo bravucón que sin embargo huye ante la estrategia bélica inteligente de su hermana Atenea, también diosa con una vertiente guerrera.

Cuando los romanos entran en contacto con los griegos, dado que son pueblos indoeuropeos en que muchos de sus dioses responden a un panteón ancestral común, ven que tienen dioses muy parecidos y va a producirse el fenómeno que se llama sincretismo religioso. Este consiste en identificar un dios propio con un dios griego, generándose una nueva figura que va a reunir en una sola las características y leyendas de las dos (tanto las leyendas romanas como las griegas). Es así como van a identificar los romanos su dios Júpiter con el Zeus griego, su diosa Minerva con la Atenea griega, etc., porque tienen parecidas características. Y es así como Ares queda identificado con el dios Marte romano. Pero el dios Marte romano era esencialmente diferente. En los orígenes Marte era un dios de la vegetación que presidía la apertura del ciclo vegetal en los inicios de la primavera, (carácter que nunca tuvo el Ares griego) y por eso se le dedicaba el mes de Marzo (que en el calendario romano antiguo era el que daba inicio al año). Pero la llegada de la primavera coincidía también con el inicio del ciclo guerrero, ya que en caso de estar en guerra, todas las campañas se interrumpían con la llegada del invierno y no se reiniciaban hasta marzo. Por eso el dios también presidía el inicio del ciclo guerrero y cada vez recibió más culto como protector de las actividades bélicas y garante de su éxito.

- Gracias: Helena


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