Etimología de PUERPERIO

PUERPERIO

El puerperio es un término obstétrico que puede definirse como el tiempo o período comprendido entre el final del tercer período del trabajo de parto, que consiste en la salida de la placenta, posterior a la expulsión del neonato, hasta que el útero involuciona y alcanza su tamaño normal, lo cual sucede en un lapso de entre cuatro y seis semanas.

La palabra puerperio proviene del latín moderno puerperium, de puerpera (mujer en trabajo de parto o pariendo), del sustantivo puer (niño), y el verbo parere (parir, dar a luz), más el sufijo de resultado hacedor de sustantivos, -ium. El término puerperal, es decir, lo relacionado o perteneciente al puerperio, tiene naturalmente el mismo origen, solo que lleva el sufijo adjetival también latino -alem, -alis (-al ya castellanizado, que además forma parte de palabras como: artificial, natural, estival, invernal y cordial), que indica relación o pertenencia. Con el vocablo puerperal se forman términos médicos diversos, que designan trastornos propios de la mujer durante el puerperio, por ejemplo, fiebre puerperal, depresión puerperal, hemorragia puerperal, eclampsia puerperal, convulsiones puerperales, etc.

Al vocablo puer (niño) se le asocia con la raíz indoeuropea *pou- (poco, joven, pequeño), que también tiene relación con otros vocablos latinos, de los que solo citaremos algunos: pullus (cría, pollo), de donde pollo, pulular, polluelo y empollar; pauper (pobre, desposeído), que dio lugar a: paupérrimo, pobreza, pobre, pobreto, pobretón; parvus (pequeño), de donde párvulo y parvulario; puer también originó otras palabras de uso actual: puericultura, pueril, puericultor, etc. Asimismo, *pou- tiene relación con el término griego paidos, genitivo de pais (niño), de donde se derivan por ejemplo, pederastia, paidología, pedagogía, ortopedia, pedagogo y psicopedagogía.

En cuanto a fechas en las que se empezaron a utilizar estos términos, parece que primero se registra la palabra 'puerperial', en 1628; después 'puerperal', en 1768; el vocablo 'puerpéral', en francés, en 1782; y en 1890, puerpery, en inglés, aunque ahora aparece en esa lengua como puerperium.

Para enriquecer estos antecedentes, se incluyen citas que aparecen en el Oxford English Dictionary:

  • 1628. Gaule Pract The. "What preparation for Puerperials?".
    (TRADUCCIÓN: ¿Que preparación para el período puerperal?).
  • 1768. T. Denman (tittle). "Essays on the Puerperal Fever and Puerperal Convulsions".
    (TRADUCCIÓN: (título). Ensayos sobre la fiebre puerperal y las convulsiones puerperales).
  • 1890. Lancet 5 Apr. "Illustrating the clinical history of nephritis in pregnancy and puerpery".
    (TRADUCCIÓN: Ilustrando la historia clínica de la nefritis en el embarazo y el puerperio).

Uno de los registros más antiguos sobre el uso escrito de la palabra puerperal en español, aparece en el Suplemento a la Gaceta de Madrid del martes 6 de julio de 1819. Volumen 2, página 952, donde se lee textualmente: "Memoria sobre la calentura puerperal, por el Lic. D. Blas Llanos, individuo del Real colegio de medicina de Madrid...".

Fuentes consultadas:

  1. Guyton C. Arthur and John E. Hall. 2000. Medical Physiology. Tenth Edition. USA.
  2. Oxford English Dictionary. 1984. USA.
  3. The Random House Dictionary of the English Language. 1967. USA.
- Gracias: Jesús Gerardo Treviño Rodríguez.
La palabra puerperium, de la que en efecto viene puerperio, de ningún modo es latín moderno, sino que es un vocablo latino ya atestiguado desde el latín arcaico nada menos. Se refiere en latín al parto, o al parto y a la crianza, y a la situación de aparente semienfermedad que supone el posparto inmediato. Con este valor se emplea en la comedia Truculentus de Plauto (s. III-II a.C.), y así lo emplean entre el s. I y el II d.C. autores como Tácito, Suetonio y Aulo Gelio. El naturalista Plinio en el s. I d.C. emplea también puerperium para referirse al producto del parto, al niño recién parido. Puerperium efectivamente se deriva de puerpĕra (mujer en parto o recién parida), o del adjetivo puerpĕrus-a-um (propio del parto o de la crianza).

- Gracias: Helena


El puerperio es el periodo que transcurre, tal y como recoge el diccionario de la RAE, desde el parto hasta que la mujer vuelve al estado ordinario anterior a la gestación. Mientras que su inicio es un momento perfectamente definido, su final, y con él su duración, no lo son en absoluto.

Suele fijarse arbitrariamente esta duración en cuarenta días o seis semanas y, aunque suele coincidir con el fin de las secreciones propias de este momento y el momento de retorno de la primera menstruación en mujeres que no lactan, el establecimiento de esta duración tiene más que ver con motivos históricos y culturales fácilmente identificables por su sinónimo habitual en castellano: cuarentena. El origen tanto de ambos términos como del concepto en sí mismo no derivan de preocupación alguna por la salud de la madre sino que responden a antiguos tabúes religiosos sobre la impureza de las secreciones propias de la mujer, tanto las puerperales como las menstruales.

La definición de puerperio recogida en los diccionarios médicos al uso hasta hace unas décadas (Dorland, 26ª ed. 1988) seguía siendo "periodo o estado de confinamiento después del parto", tal y como recoge ya el Antiguo Testamento: (Levítico. III. Reglas referentes a la pureza y a la impureza. 12. Purificación de la parturienta) "Yahveh habló a Moisés y dijo: habla a los israelitas y diles: Cuando una mujer conciba y tenga un hijo varón, quedará impura durante siete días, será impura como en el tiempo de sus reglas. Al octavo día será circuncidado el niño en la carne de su prepucio; pero ella permanecerá todavía treinta y tres días purificándose de su sangre. No tocará ninguna cosa santa ni irá al santuario hasta cumplirse los días de su purificación. Mas si da a luz una niña, durante dos semanas será impura, como en el tiempo de sus reglas, y permanecerá sesenta y seis días más purificándose de su sangre. Al cumplirse los días de su purificación, sea por niño o niña, (…) quedará purificada del flujo de su sangre".

Los redactores del Antiguo Testamento tenían especial preocupación por lo que consideraban riesgos de contagio de tres tipos de impureza: la lepra y, en general cualquier lesión cutánea que durase más de dos semanas, la blenorrea o secreciones genitales, habitualmente gonocócicas, del varón y las secreciones propias de la mujer, tanto durante sus reglas como tras los partos. En todos estos casos la preocupación no era sobre la salud de quien presentaba cualquiera de ellas sino sobre la importancia del aislamiento para evitar el riesgo de contagio a la comunidad. Así, la mujer durante los siete días de sangrado menstrual o los cuarenta de puerperio (ochenta en caso de parir una niña), continúa el Levítico 15,19 "quien la toque será impuro hasta la tarde. Todo aquello sobre lo que se acueste durante su impureza quedará impuro; y todo aquello sobre lo que se siente quedará impuro. Quien toque su lecho lavará los vestidos, se bañará en agua y permanecerá impuro hasta la tarde. (…) Mantendréis alejados a los israelitas de sus impurezas para que no mueran a causa de ellas por contaminar mi Morada, la que está en medio de ellos".

(Ver entrada "cuarentena").

- Gracias: Joseandrés Guijarro


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