Etimología de PUJAR

PUJAR

El verbo pujar viene del latín pulsare (empujar o presionar repetidamente o violentamente, también agitarse o debatirse por algo intentándolo, presionar reiteradamente las cuerdas de un instrumento, etc.), frecuentativo de pellĕre (empujar, impulsar, presionar). La evolución de pulsare a pujar se debe al bien conocido fenómeno de la "ele espesa" que traba una sílaba quedando ante consonante, fenómeno que además tiene un alcance ocasional indoeuropeo bastante antiguo y está bien estudiado y constatado. En determinados contextos esas eles acaban vocalizando. En grupos como -alt-, la ele genera una wau que vocaliza en u, monoptongando en o como es natural el diptongo generado, así por ejemplo saltu(m)> sautu > soto, o calce(m)> cauce> coz. Pero si el grupo es -ult- o -uls-, la ele genera una yod que acaba combinada fonéticamente con la consonante siguiente para palatalizarla (t) o guturalizarla (s). Así cultellu(m) > cuytellu>cuchillo, o pulsare> puysare>puxar> pujar. El caso de pujar es idéntico al de su prefijado empujar (del latín impulsare), para el que tenemos además atestiguadas perfectamente en antiguos romances todas las fases fonéticas impulsare> empuysar>empuxar> empujar.

Tanto en pujar, como en empujar tenemos sendos dobletes, con las formas cultas pulsar o impulsar. Como siempre los cultismos se reintroducen para expresar los sentidos abstractos o figurados que también tenían los vocablos en latín y que generalmente el vulgarismo en boca de hablantes menos doctos ha perdido. Así mientras pujar es sobre todo presionar o hacer fuerza, o debatirse por algo con presión para lograrlo, pulsar, aunque también es apretar o presionar un pulsador, tendrá el sentido figurado de tantear algo para impulsarlo a nuestros fines, o el de rasgar las cuerdas de un instrumento musical. Mientras empujar es hacerlo físicamente, impulsar puede ser una acción abstracta y no física. Pero absolutamente todos los sentidos, el del vulgarismo y el del cultismo, se hallaban en el vocablo latino originario.

El verbo pellĕre, cuyo supino es pulsum, nos da otros muchos derivados, como expeler, impeler, repelente, empellón y pulso, y se vincula a una raíz indoeuropea *pel-5 (empujar, impeler), también presente en los verbos latinos appellare (llamar, impulsar a uno con la palabra a una respuesta) e interpellare (interpelar).

- Gracias: Helena


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