Etimología de PIAMADRE

PIAMADRE

La piamadre es una tenue membrana, muy vascularizada e impermeable, que envuelve firmemente al cerebro y al cordón espinal de anfibios, reptiles, aves y mamíferos. Es la meninge (véase en este diccionario) más interna, es decir, se encuentra por debajo de la aracnoides y la duramadre.

Este término deriva del latín medieval (hacia el siglo XI d.C.) pia, 'cariñosa, tierna, piadosa', y māter, 'madre, nodriza'; literalmente: "madre tierna o piadosa".

Pia parece estar vinculado en su origen con la raíz indoeuropea *peu-. 'purificar, limpiar', de donde se derivaron en latín: piaculum, rito o sacrificio en el cual se restablece la comunión con dios; piabilis, reparable, expiable; piātio, piamentum, expiación; piaculāris, expiatorio; purus, que nos dio, puritano, puro e impuro; y según algunas fuentes como Calvert Watkins, quizás también el vocablo pius, 'piadoso, respetuoso, devoto, pío, virtuoso', de donde proceden impío, piedad y piadoso.

Mater (quizás proviene de la raíz indoeuropea *māter-, 'madre'), originó en español: madre, matrimonio, matriarcado, matriarca, matriz y materia. Pero además, *māter-, dio en griego metra, de donde endometrio, metritis, metrorragia, metralgia, metrocolpocele, metrocarcinoma y miometrio; todos estos términos se relacionan con el útero o matriz.

Pero la historia quedaría inconclusa, si no mencionamos que para indagar el origen de la palabra piamadre, debemos retroceder hasta la época griega antigua, pues desde Hipócrates (460-370 a.C.), Galeno (130-200) y otros médicos de aquel tiempo ya se mencionaban las meninges (mȇninx), pero solo identificaban lo que ahora conocemos como piamadre y duramadre, mientras que la aracnoides todavía no se reconocía. Pues bien, a la duramadre o meninge externa la llamaban sklêrā mȇninx, 'meninge dura' (de sklêros, 'duro', de donde esclerosis, esclerenquimatoso y ateroesclerosis); mientras que a la piamadre, la llamaban leptē mȇninx, 'meninge blanda o fina' (lepto-, indica 'delgado, fino, tenue', como aparece en leptoteno, leptosomático, leptón y leptocéfalo).

Ya en pleno medievo, hacia el año 980 d.C., el médico y psicólogo persa Alí Abas, en sus traducciones del griego al árabe, encontró que leptē mêninx, podría escribirse 'al-umm ar-raqīqa', traduciéndose como 'madre piadosa o tierna', pues en árabe -umm, puede significar todo a quello que nutre y protege, como una madre, mientras que raquīq, significa 'tierno, suave'. Un siglo después, en 1087, el erudito cartaginés, Constantino el Africano (1017-1087), tradujo al latín parte de los escritos de Alí Abas, en su Liber Pantegno o Compendio de Artes Médicas; pero quien terminó las traducciones fue Estéfano de Pisa, hacia 1127. De cualquier modo, fueron estos traductores de la lengua árabe al latín, a los que se les adjudican los términos latinos pia mater y dura mater, que ya castellanizados pasan a piamadre y duramadre.

En todo caso, debemos afirmar que piamadre se originó en griego como leptē mêninx (membrana tenue o fina); pasó al árabe como al-umm ar-raqīqa (madre suave o tierna); después, se tradujo al latín, pia mater, y finalmente, al español, piamadre. Algunos sugieren que debería haberse pasado del griego al latín como tenuis, (sutil, delgado, tenue, fino, con un sentido anatómico) y no pia (piadosa, amorosa, tierna, términos más bien de carácter moral).

Esta distorsión se debe sin duda a que las traducciones nunca pueden ser totalmente fidedignas, y menos en este caso, pues no se pasó directamente del griego al latín, sino que de por medio estuvo la lengua árabe. Sin embargo, y bajo mi personal opinión, pia mater, no está tan mal, pues en realidad, esta meninge (membrana) funciona como una estructura protectora del sistema nervioso central, envolviendo de manera prolija o cuidadosa al cerebro y al cordón espinal; asimismo, por su gran vascularización, suple oxígeno y nutrientes. Y si pia significa 'tierna, delicada, solícita', y mater, 'madre', pero también 'nodriza', entonces le queda bien el nombre. Piamadre se encuentra atestiguada desde el siglo XV en la literatura médica moderna.

- Gracias: Jesús Gerardo Treviño Rdgz.


La relación del adjetivo latino pius y sus formas derivadas como pietas, piaculum, piabilis, etc., con el adjetivo purus y con una raíz indoeuropea *peu- es una hipótesis desfasada y refutada ya hace mucho. La propuso en el s. XIX el alemán Hermann Osthoff inventando una posible formación originaria *pw-iyos para tal adjetivo, completamente improbable y que además por evolución fonética difícilmente hubiera dado pius y sus formas paralelas en osco y umbro, de manera que en general, ni los etimólogos latinos ni los indoeuropeístas la aceptan por considerarlo totalmente indemostrable, si bien es posible que alguien aún por ahí la recoja sin mayores críticas. Walde y Hoffmann simplemente la citan, Ernout y Meillet sólo aluden de pasada a la falta de fundamento de esa opción, sin recoger siquiera su origen y autor. En la refutación de esta hipótesis imaginativa surgieron otras que en absoluto son mejores, como la de Niedermann, que intenta relacionarlo con el griego ἤπιος ("épios", benévolo, favorable, amistoso) y la de Wiedemann que aventura una posible raíz *poi- (vigilar, tener cuidado o protección de algo) para el término, y una posible vinculación con el término latino opilio (pastor, el que protege a las ovejas). Ninguna de estas hipótesis se sostiene, y ni siquiera Pokorny, tan dado a incluir meras hipótesis, incluye pius ni en *peu-, ni en *poi- (raíz para la que sobre todo da el significado de pastar).

El adjetivo pius no tiene paralelos detectables en el mundo indoeuropeo, salvo en las lenguas del grupo itálico, en que encontramos la formación equivalente en osco y en umbro, por lo que se considera generalmente una innovación léxica itálica que permanece poco explicada, salvo que en sus formas arcaicas la grafía muestra una duplicación de la i, piius, lo cual puede ser simplemente el reflejo gráfico de un hecho de la pronunciación: una i semiconsonántica en primera posición y ante vocal, actuaba como semiconsonántica y su realización fonética era similar a un valor doble, con lo que en la práctica de la pronunciación sonaba algo parecido a "piyus", de ahí que a veces en épocas arcaicas de aún escasa normalización gráfica aparezca alguna vez como piius, así como también ocasionalmente en la epigrafía vulgar posterior.

- Gracias: Helena


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