Etimología de ABUTILON

ABUTILON

La palabra Abutilon es el nombre botánico de un género de las malváceas que comprende varios cientos de especies. En español se suele decir también abutilo o con acentuación aguda abutilón, pero ninguna de las tres formas ha sido todavía incluida en el DLE (antes DRAE), aunque se vienen usando en nuestra lengua desde, por lo menos, el siglo XVIII y en latín desde las traducciones de Toledo del siglo XII.

En otras lenguas próximas a la nuestra sí se ha reconocido, como en francés abutilon, también italiano abutilon, en portugués tiene sus formas adaptadas abutilão y butilhão, y en catalán está acentuada como esdrújula abútilon. Al ser un nombre genérico de la nomenclatura binomial botánica Abutilon es muy fácilmente adaptable a todas las lenguas, y así se puede encontrar tal cual o con ligeras variantes en inglés, alemán, ruso, etc.

La palabra procede del latín de la traducción del Canon de la medicina de Avicena, donde aparece por primera vez. Pero no es una palabra que se hubiera inventado Avicena. En realidad, la historia de cómo llegó a producirse esta palabra es una sucesión de confusiones gráficas que van del griego antiguo al arameo, del arameo al árabe y del árabe al latín medieval, luego el latín lo ha distribuido por toda Europa y de ahí ha irradiado de nuevo al árabe moderno y a otras lenguas. El resumen de todo este camino viene a ser más o menos así:

Dioscórides, en el siglo I de nuestra era, mencionaba en su tratado dos plantas seguidas una detrás de otra con nombres parecidos; la una, en el libro 4º, capítulo 105 era la llamada ἄρκτιον árktion, que era una especie de gordolobo (Verbascum sp.) y que por lo vellosa se le había llamado así, que significa "ursina, de oso", o también ἀρκτοῦρον arktûron "cola de oso". La otra, libro 4º, capítulo 106, era llamada ἄρκιον árkion,que significaba "bien agarrado" y se refería a la bardana, la asterácea que ahora se llama en botánica Arctium lappa L. Esta planta tiene unas cabezuelas llenas de cadillos que se agarran a la ropa o al pelo de los animales y de ahí le venía el nombre. En su descripción Dioscórides dice que sus hojas se parecen a las de la calabaza (en aquel tiempo no eran calabazas del género Cucurbita, que es americano, sino del Lagenaria, del Viejo Mundo, las llamadas "calabazas de peregrino") y como se agarraban bien, en aplicación de las teorías precientíficas de la signatura rerum o señales de las cosas dedujeron que eran buenas para agarrar los bordes de una llaga o los labios de una herida y cerrarlos.

Galeno, un siglo después que Dioscórides hizo una amalgama con los dos nombres ἄρκιον y ἄρκτιον, porque ya entonces el diptongo ει (ei) era una variante ortográfica de la vocal ι (i) y les daba lo mismo escribir ἄρκειον que ἄρκιον y, además, ἄρκειον sufría la confusión gráfica con ἄρκτιον, por la similitud manuscrita de la ε (e) con la τ (t). En resumidas cuentas, que Galeno hizo de los dos capítulos de Dioscórides uno solo donde hablaba de un ἄρκτιον (o ἄρκτειον) primero y un ἄρκτιον (o ἄρκτειον) segundo, es decir, que de ἄρκτιον (o ἄρκτειον) había una primera especie y una segunda. Por eso a la bardana se le ha llamado en latín botánico Arctium lappa L. y no Arcium lappa L. como le hubiera correspondido si no se hubiera seguido el error de Galeno.

Así estuvo ocurriendo durante la época bizantina y los médicos de Oriente cuando pasaban sus escritos del griego al arameo solían transcribir siempre la bardana como ארקטיאון [ˀrqṭyˀwn] en el alfabeto arameo cuadrado, el que ahora solemos llamar alfabeto hebreo y también, en el alfabeto arameo redondo, especie de cursiva del anterior (ˀesṭrangelō del griego στρογγύλη "redonda"), que ahora solemos llamar alfabeto siriaco, como ܐܪܩܛܝܐܘܢ [ˀrqṭyˀwn]. En ambos la palabra se podía leer /arqṭīˀūn/, que venía a reproducir el sonido del griego ἄρκτιον (árktion). Pero la prosodia de las lenguas semíticas admite menos grupos consonánticos sin vocal que el griego y el grupo fónico -rqṭ- se les hacía muy cuesta arriba, por lo que lo más natural es que le metieran una epéntesis vocálica para deshacer el grupo y así es como se encuentra frecuentemente escrito ܐܪܩܘܛܝܐܘܢ [ˀrqwṭyˀwn] que se podía leer /arqūṭīˀūn/ lo que les resultaba más llevadero. Pero entonces sucedió un accidente. La letra ܩ (q) se rompió. Se le partió un cachito en la esquina superior izquierda. Quizá se lo comiera una polilla o se le acabó la tinta al cálamo, el caso es que la letra ܩ (q) se veía como ܒܝ (by) o como ܒ (b) y apareció en copias sucesivas como ܐܪܒܝܘܛܝܐܘܢ [ˀrbywṭyˀwn] o ܐܪܒܘܛܝܐܘܢ [ˀrbwṭyˀwn], pero a nadie pareció importarle, la memoria del griego parecía ya muy lejana y la palabra estaría conceptuada dentro de la categoría de las "palabras raras".

Cuando las obras en arameo se tradujeron al árabe, en torno a los siglos IX-X esta palabra se transliteró tal cual al alifato árabe اربوطياون [ˀrbwṭyˀwn], con su error de q por b. Pero ahora en este alfabeto aparecía un problema nuevo, y es que ya la letra álif (ا) había perdido su valor original de consonante oclusiva glotal (ˀ) que había servido en arameo para establecer un hiato entre la ī y la ū y su único valor en esa posición en medio de la palabra era el de ā, con lo que una lectura de esta palabra rara como /arbūṭīāūn/ era impensable, no se podía leer en árabe la secuencia vocálica -īāū-. Lo que pasó entonces es que, como la letra álif (ا) en aquel tiempo se escribía generalmente de arriba abajo, a poco que se pasara un poquito de la raya y tomara contacto con la و (w) siguiente parecía una ل (l) y se puso todo el mundo a copiar اربوطيلون [ˀrbwṭylwn] y a leer /arbūṭīlūn/.

Llegados a este punto, mediante una confusión gráfica muy frecuente en árabe que se producía cuando se apoyaba mucho la punta del cálamo y el grosor formaba una cabecita en la parte superior de la ر (r) que la hacía parecer una و (w), aparece la variante que Avicena usó en el Kitāb al-qānūn fī ṭ-ṭibb ("El libro del canon de la medicina"), اوبوطيلون [ˀwbwṭylwn], que unos leían /awbūṭīlūn/ y otros /ūbūṭīlūn/, pero que los andalusíes prefirieron reducir por etimología popular a abū ṭaylūn, que en dialecto sonaba como que significaba "el padre del sapo", lo que no quería decir nada en especial, pues nadie sabía para entonces cuál podía ser esa hierba misteriosa de la que Avicena solamente decía que tenía parecido con la calabaza y que soldaba las heridas y las llagas. La traducción latina quedó así:

De Abutilon. Abutilon quid est: Est planta similis cucurbite. Et dixit Alkanzi quod hoc nomine est nota. Vulnera et ulcera: Dicitur quod est res magis iuvativa vulneribus recentibus et conglutinat et consolidat ea statim ["Del abutilón. Abutilón qué es: es una planta que se parece a la calabaza, y dijeron los médicos del Ḫūzistān que es conocida con este nombre. Heridas y llagas: Se dice que es la cosa más conveniente para las heridas frescas y las junta y las suelda en un santiamén"].

Los botánicos posteriores se devanaron los sesos para averiguar a qué planta se podría referir Avicena y creyeron encontrarla en unas malváceas de hoja ancha con cuyas fibras, aunque bastas, se podía coser heridas. En el s. XVII se identificaba el Abutilon Avicennae con un tipo de hibisco, malva o altea. Pronto se fijó en el llamado "yute de la China" que Linneo en 1753 había llamado Sida abutilon L., Joseph Gärtner en 1791 lo había llamado en honor a Avicena Abutilon avicennae Gaertn. y ahora se prefiere llamar en honor a Teofrasto Abutilon theophrasti Medik. por ser el nombre que le había puesto cuatro años antes que Gärtner, en 1787, el también alemán Friedrich Kasimir Mediku.

Al cabo, después de todo este viaje circunmediterráneo, el primitivo ἄρκιον árkion, que había significado la bardana, volvió al griego moderno irreconocible, convertido en otra palabra, βούτιλον avútilon, con otro significado, como otro Ulises al que no lo conociera más que su perro. Y también en árabe moderno al abutilon ahora lo llaman أبو طيلون /abū ṭīlūn/, pero no se puede traducir así el اوبوطيلون /awbūṭīlūn/ - /ūbūṭīlūn/ del Qānūn de Avicena, ni mucho menos, sería un tremendo anacronismo, este de Avicena, por mucho que esté cambiado de aspecto, sigue siendo la bardana.

- Gracias: Joaqu1n


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