Etimología de ALFABETO GRIEGO

ALFABETO GRIEGO

Lo que conocemos hoy como alfabeto griego es en realidad el alfabeto jónico-ático, versión que se impuso en Atenas y que fue producto de una normalización gráfica el 403 a.C., gracias a la acción de Arquino, ya remodelado con sus 24 signos, para ser utilizado en la enseñanza y la notación de obras literarias etc., antes en buena medida de trasmisión oral. Es entonces cuando nace propiamente la variante que conocemos como "alfabeto griego" y que poco a poco se convertiría en instrumento de trasmisión de la cultura escrita helénica, desde la épica homérica a todo lo demás.

Sin embargo hubo adaptaciones anteriores. No hay ninguna duda de que el invento gráfico simplificador que conocemos como alfabeto, llegó a Europa por distintas vías, por trasmisión fenicia directa.

La arqueología reciente ha demostrado que la primera adaptación del alfabeto fenicio se dio en Creta, isla central del Mediterráneo oriental y punto estratégico vital en la hibridación cultural, con testimonios arqueológicos de los siglos XI y X a. C. (la isla de cultura minoica ya en el segundo milenio a.C. había proporcionado a los griegos micénicos su primer sistema de escritura silábica, después desaparecida). Aunque parece que hay todo un mundo de adaptaciones independientes por el mundo del Egeo y Asia Menor, parece que la adaptación de Creta fue la primera e influyó en las demás. Tiene razón pues el antiguo historiador cretense Dosiadas (FGH III, num 458 fr. 6) cuando informa que el alfabeto griego se creó en Creta, donde hasta el s. V a.C. conservó la dirección de escritura de derecha a izquierda. Constatamos incluso epigráficamente que escribir se decía "phoinikézein" (algo así como "feniciear"). Una inscripción del s. VI a.C. nos muestra a un personaje escriba de una cancillería, y para decir tal ocupación se le llama φοινικαστας. Otras variedades ya continentales proliferan a partir del s. VIII a. C. en adelante sobre todo y sugieren adaptaciones independientes del fenicio en distintos lugares. Son las variedades orientales (la de Egina, Salamina, Atenas, la jónica o Milesia, las de Argos, Corinto, Megara, etc., todas ligeramente diferentes entre sí) y las occidentales (Laconia, Beocia, Fócide, Tesalia, Arcadia, Eubea y colonias suditálicas de la Magna Grecia). Todas estas variedades estuvieron en uso hasta más allá del s. V a.C.

Realmente los griegos no inventaron el alfabeto ni sus signos, que puramente adoptaron del fenicio. Pero su verdadera innovación, ya presente en todas estas adaptaciones, fue que los fenicios usaron este alfabeto, creado para una lengua semítica, que sólo anotaba sonidos consonánticos. Los griegos en general, adaptaran signos fenicios de sonidos consonánticos que ellos no empleaban por carecer de tales sonidos, para anotar las vocales, con lo que crean un sistema adecuado a las lenguas indoeuropeas. Con todo, el alfabeto griego que conocemos no es exactamente ninguno de estos, sino que es el resultado de una normalización gráfica unificadora: el alfabeto jónico-ático, realizado e impuesto en Atenas el año 403 a. C., y que serviría de vehículo preferente a la literatura a partir de entonces, tanto como para poner por escrito obras bastante más antiguas (literatura homérica por ejemplo), muchas de las cuales se mantenían en la oralidad, pues el uso de los alfabetos anteriores era preferentemente epigráfico funerario y religioso, comercial, de contabilidad, de expresión de tratados, y de otras variadas aplicaciones prácticas.

Hay que hacer notar que las adaptaciones del alfabeto fenicio a la Hispania prerromana (escritura tartésica a través del numídico, bástulo-turdetana e ibérica) que son adaptaciones directas y a veces tardías, carecen de vocales: los signarios son amplios y son semisilabarios en cierto modo, propiamente, con grafías mixtas desvocalizadas más que signos silábicos, en que un signo en la práctica funciona con el valor fonético del nombre de la letra (y no el sonido que pretende representar). Es una ingeniosa manera de llevar implícita una vocal (como cuando la gente escribe mensajes en el telefonillo móvil, y escribe sólo d, para representar "de": el nombre de la letra evoca lo que debe interpretarse).

Haciendo notar que hay diferentes mitos que atribuyen la invención de las letras o la escritura a diferentes dioses o héroes, una muestra de la defensa de la oralidad tradicional del mundo griego en la cultura, frente al mundo de la cultura escrita, la hallamos en un mito filosófico de Platón (Fedro, 274-275):

"Pues bien, oí que había en Naucratis, en Egipto, uno de los antiguos dioses del lugar al que por cierto está consagrado el pájaro que llaman ibis. El nombre de aquella divinidad era Toth. Fue este quien primero descubrió el número y el cálculo, y también la geometría y la astronomía, y además el juego de damas y el de dados, y, sobre todo, las letras. Por aquel entonces era rey de todo Egipto Thamus, que vivía en la gran ciudad de la parte alta del país, que los griegos llaman la Tebas egipcia, así como a Thamus llaman Ammón. A él vino Toth y le mostraba sus artes, diciéndole que debían ser entregadas al resto de los egipcios. Pero él le preguntó cuál era la utilidad que cada una tenía, y, conforme se las iba minuciosamente exponiendo, lo aprobaba o desaprobaba, según le pareciese bien o mal lo que decía. (…) Pero cuando llegaron a las letras, dijo Toth: "Este conocimiento, oh rey, hará más sabios a los egipcios y más memoriosos, pues se ha inventado como un fármaco de la memoria y de la sabiduría". Pero él le dijo: "¡oh, artificiosísimo Toth!. A unos les es dado crear arte, a otros juzgar qué daño o provecho aporta para los que pretenden hacer uso de él. Y ahora tú precisamente, padre que eres de las letras, por apego a ellas, les atribuyes poderes contrarios a los que tienen. Porque es olvido lo que producirán en las almas de quienes las aprendan, al descuidar la memoria, ya que, fiándose de lo escrito, llegarán al recuerdo desde fuera, a través de caracteres ajenos, no desde dentro, desde ellos mismos y por sí mismos. No es pues un fármaco de la memoria lo que has hallado, sino un simple recordatorio. Apariencia de sabiduría es lo que proporcionas a tus alumnos, que no verdad. Porque habiendo oído muchas cosas sin aprenderlas, parecerá que tienen muchos conocimientos, siendo, al contrario, en la mayoría de los casos, totalmente ignorantes, y difíciles además de tratar por que habrán acabado por convertirse en sabios aparentes en lugar de sabios de verdad".

- Gracias: Helena


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