Etimología de MAGO

MAGO

La palabra mago viene del griego magos que significa "sobrenatural".

- Gracias: Jose


La palabra μάγος (magos) se asocia con la raíz indoeuropea *magh (tener poder).


Mago es una voz tomada del latín magus 'mago'. Es una palabra empleada por los romanos desde la época de Cicerón y tomada del griego mágos 'mago (especialmente de Persia), hechicero', por lo que la forma griega maggos es errónea, así como el significado de 'sobrenatural'. En latín se empleaba la fórmula ars mágica con el sentido de 'magia'.

- Gracias: Pedro Menoyo Bárcena


En realidad las formas griegas y latinas (magos y magus), son un préstamo del persa en ambas lenguas. Los magos son los sacerdotes del mazdeísmo, la religión de los persas, también conocida a veces como Zoroastrismo, pues, sobre unas divinidades preexistentes en el Avesta, en la segunda mitad del segundo milenio antes de Cristo, Zoroastro o Zaratustra, un reformador religioso o profeta, sienta las bases de lo que constituye el mazdeísmo, que hace de Ahura Mazda, dios supremo del cielo y la luz, vinculado al principio del fuego, el único dios creador. Junto a él Mitra, un mesías solar, será su hijo materializado. Los Magos o sacerdotes del mazdeísmo en realidad pertenecían un linaje medo, pueblo que se fusiona con los persas propiamente dichos. Eran famosas sus "artes médicas" (de medos), sus conocimientos astronómicos y sus plegarias y ritos, que siempre se hacían ante el fuego, único símbolo de la divinidad que no podía ser representada. Alcanzaron gran poder e incluso los reyes persas hacia el s. VI y V a. C. intentaron reducir su enorme influencia. Sus capacidades fueron consideradas extraordinarias y de ahí el sentido que fue adquiriendo en Grecia y Roma la palabra "magia", que se vinculó también con la hechicería por ser incomprendidas sus prácticas religiosas. El mazdeísmo fue una de las primeras religiones monoteístas o al menos enoteístas que se conocen, y sus ideas y afán de purificación moral influyeron mucho en otras. Creían en la elección moral y la responsabilidad ética de todos los seres humanos y en su igualdad fundamental (lo que entraba en contradicción con los dinastas persas).

Quizá la gente no sepa que el mazdeísmo es una religión viva, aunque ya no tiene exactamente la casta sacerdotal de los sacerdotes llamados "magos". Y es casi milagroso que sobreviva porque han sido objeto de fuertes persecuciones en los siglos posteriores de nuestra era (la última en el s. XVIII). En una comarca del Irán es mayoritaria, y el centro más importante es la ciudad de Yazd, una exótica ciudad de adobe. Todavía allí se puede observar algún local sagrado de reunión (no son exactamente templos, aunque la gente los denomina así) con el fuego siempre encendido y el símbolo de Ahura Mazda (el disco solar alado), y se pueden observar sus famosas "torres del silencio", especie de altas colinas cuya cumbre está aplanada y rodeada de un muro. Allí aún algunos de los creyentes más puristas practican su famoso ritual funerario: la corrupción no debe mancillar la tierra y hay que favorecer que la materia se integre puramente en el ciclo de la vida. Por eso en esos lugares elevados exponen los cadáveres de sus creyentes, lugares situados en zonas donde habitan los buitres que devoran su carne. Esperan a que los huesos sean resecados y calcinados por el sol, los recogen piadosamente y entierran esos "restos puros" en la cima de las montañas. También en India (en Bombay) hay un reducido grupo de creyentes mazdeístas cuyas prácticas, similares, difieren un poco. Sin embargo bastantes de los miembros de tales comunidades ya han abandonado esa práctica funeraria no muy bien aceptada en la actualidad.

Torre del Silencio - Foto cortesía de Elena Pingarrón

La imagen de arriba muestra una "torre del silencio" en las afueras de la ciudad de Yazd (Irán). Como pueden observar es una elevada colina con la cumbre rodeada de una muralla circular. En el interior de ese recinto circular que es solo una explanada con la base de piedra, exponían los cadáveres a los buitres (ahora casi ya no lo hacen nunca, pues no se ve con buenos ojos esa práctica), por eso se puede subir a ver el lugar. Si alguna vez hay un cadáver expuesto, está prohibido también para ellos subir a las torres hasta que no ha pasado un tiempo reglamentario y se han recogido los huesos y purificado el lugar.

- Gracias: Helena


Tal como lo explica Helena - y bien explicado-, la palabra mago deriva del griego μάγος /magos/, luego pasó al latín como magus, lo que posteriormente pasó a significar brujo o hechicero, sentido que se mantiene hasta hoy con excepción del caso de los "Reyes Magos" donde el sentido no equivale a hechiceros, sino a sacerdotes persas zoroastrianos (mazdeístas). Pues merece la pena indicar que este cambio semántico (de sacerdote o sabio, a hechicero) fue sucedido en otra línea dando sentido a pagano o idólatra en la lengua árabe. La palabra griega, proveniente del avéstico maʁ, también pronunciado moʁ (en persa actual escrita مغ), derivado a su vez del protoindoeuropeo, se aplicaba a los sacerdotes de la religión de Zaratustra desde hace 3 milenios. En el siglo VII y después de la conquista del dominio sasánida por las tropas árabes bajo la bandera del islam, la palabra no fue tomada de los persas, sino del griego, a través del Imperio Bizantino. Sin embargo en árabe no existe el fonema /g/, tal como se pronuncia la g en castellano precedida de a, o, u, lo que transformó la pronunciación de magus a /madʒus/ (escrito en árabe مجوس), aplicada no sólo a los sacerdotes, sino por extensión a todo zoroastriano, es decir, los paganos desde el punto de vista religioso. El racismo árabe de los musulmanes procedentes de la Península arábiga, llegó -en ocasiones- a aplicar el mismo término a todo individuo perteneciente a los dominios persas, lógicamente no de la raza árabe, independientemente de que hubieran abrazado la fe islámica o no, con un sentido despectivo. Lo curioso es que esta misma idea sobre los persas como los /madʒus/, sinónimo de pagano, persiste hasta hoy en día. De hecho Saddam Hussein, el dictador iraquí, usaba el mismo término para justificar su invasión a Irán en los 80 para dar a entender a su pueblo que no luchaban contra sus correligionarios, sino contra los paganos.

Así, la divergencia semántica ha hecho que la misma palabra de origen avéstico (bisabuelo del persa actual) llegara a significar hechicero en algunas lenguas europeas, y a pagano en el árabe.

Y para completar lo expuesto por Helena, el mazdeísmo no sólo es una religión viva hoy en día en Irán y la India, sino con -según algunas fuentes- unos 60.000 seguidores en Irán repartidos entre Yazd, Tehran y Kerman, e incluso cuentan -por la constitución- con un representante en el congreso de los diputados como una minoría religiosa reconocida.

- Gracias: mrshobeiri


En griego la palabra μάγος se refería en principio a una tribu de los Medos, luego fue cuando se aplicó a los sacerdotes zoroastrianos que, al decir de Herodoto interpretaban los sueños, de ahí pasó a significar "hechicero" o "mago" y, llevado a un extremo "charlatán", "embaucador". Así lo usan, por ejemplo, Heráclito y Luciano de Samosata (Liddell & Scott 1071).

Al árabe no le llegó del griego sino del arameo siriaco ܡܳܓܽܘܣ māgūs (Payne Smith 2003: "magismus, religio Persarum"). Por eso la palabra مجوس maǧūs en árabe no significa, en principio "paganos" sino, en su sentido etimológico, "zoroastrianos", los seguidores de la religión mazdea (Jeffery 260). Ese es, por ejemplo, el apellido del famoso médico persa del siglo X ˁAlī ibn ˁAbbās al-Maǧūsī que los europeos medievales conocieron bajo el nombre latino de Haly Abbas, al que plagiaba Constantino el Africano. Su apellido está derivado de maǧūs porque sus antepasados eran conocidos zoroastrianos.

Con ese sentido viene en el Corán -lo que atestigua que la palabra ya estaba en uso antes de la hégira- en una aleya que enumera las religiones del entorno de Muḥammad. Dice (22:17):

إِنَّ ٱلَّذِينَ ءَامَنُوا۟ وَٱلَّذِينَ هَادُوا۟ وَٱلصَّٰبِـِٔينَ وَٱلنَّصَٰرَىٰ وَٱلْمَجُوسَوَٱلَّذِينَ أَشْرَكُوٓا۟ إِنَّ ٱللَّهَ يَفْصِلُ بَيْنَهُمْ يَوْمَ ٱلْقِيَٰمَةِ إِنَّ ٱللَّهَ عَلَىٰ كُلِّ شَىْءٍ شَهِيدٌ

("Los que creen [=musulmanes] y los que son judíos [hādū], los sabeos [ṣābiˀīn], los cristianos [naṣārà], los mazdeos [maǧūs] y los que son politeístas [ˀašrakū], Dios fallará sobre ellos en el Día del Juicio. Dios es, sobre todas las cosas, testigo").

Los teólogos musulmanes discutían si los mazdeos eran o no de las llamadas "gentes del Libro", junto con los judíos y los cristianos, lo que hubiera implicado la obligación de la tolerancia con ellos y la prohibición de su persecución. Pero el vulgo usó la palabra en mala parte, con el sentido que tenía en griego y la hizo sinónimo de hechiceros, brujos, de donde fácilmente se pasaba a paganos, infieles, etc.

En el árabe andalusí que se hablaba en lo que hoy son España y Portugal la palabra مجوس maǧūs, además del significado cultista de mazdeos y el vulgar de paganos, cobró un tercer sentido también popular pero ahora especializado para denominar a los normandos o vikingos. Estos normandos eran hordas de escandinavos navegantes que arrasaban las costas atlánticas europeas, se asentaron en la orilla francesa del canal de la Mancha, en lo que hoy se conoce como Normandía, saquearon Gascuña y Galicia, Lisboa, Cádiz, Sevilla y llegaron a colarse en el Mediterráneo hasta el punto de conquistar Sicilia y crear allí un reino que duró con dinastía normanda algo más de un siglo (1068-1194).

En la recensión de crónicas de Ibn Ḥayyān al-Andalusī (m. 469 h. / 1076 d.C.) titulada al-Muqtabis se cuenta la incursión de los normandos contra Sevilla en 229-230 h. / 843-844 d.C. donde se les llama الأردمنيين al-urdmaniyyīn [obsérvese la asimilación de la n- inicial de nord-man a la l- del artículo árabe] y se aclara الذين عرفوا يالأندلس بالمجوس allaḏina ˁurifū bi-l-Andalus bi-l-maǧūs ("los cuales son conocidos en al-Andalus como los maǧūs"). A lo largo de sus páginas cuando se refieren a la escuadra de los normandos la llaman indefectiblemente أسطول المجوس usṭūl al-maǧūs.

Y la cosa llegó hasta el punto de que los pancracios, esos lirios o azucenas de mar que crecen en las playas entre la arena y florecen en julio y agosto, exhalando un aroma suave y muy agradable que recuerda al incienso, la amarilidácea Pancratium maritimum L., por el hecho de nacer en la arena de las playas, tan asociado tenían los andalusíes que los maǧūs entraban desde la mar, los llamaban en el árabe popular سوسن مجوسي sūsan maǧūsī "azucena de los maǧūs", que no es propiamente "azucena de los magos", como viene en la traducción de la ˁUmdat aṭ-ṭabīb de Abū l-Ḫayr al-Išbīlī, sino, más exactamente, a tenor del uso popular, "azucena de los vikingos".

Azucena de los vikingos - Foto cortesía de Joaqu1n
Pancracios de la playa de Cádiz, asaltada por los vikingos en el siglo IX

Fuentes:

  • Ben Haián de Córdoba (m. 469 H. / 1076 J.C.) Muqtabis II. Anales de los Emires de Córdoba Alhaquém I (180-206 H. / 796-822 J.C.) y Abderramán II (206-232 / 822-847). Edición facsímil de un manuscrito árabe de la Real Academia de la Historia (Legado García Gómez) al cuidado de Joaquín Vallbé Bermejo. Madrid: Real Academia de la Historia, 1999, ffº 185v-187r.
  • Ibn Ḥayyān: Crónica de los emires Alḥaqam I y ʕAbdarraḥmān II entre los años 796 y 847 [Almuqtabis II-1]. Traducción notas e índices de Maḥmūd ʕAlī Makkī y Federico Corriente. Zaragoza: Instituto de Estudios Islámicos y de Oriente Próximo, 2001, págs. 312-318.
  • Jeffery , Arthur: The foreign vocabulary of the Qurˀān. Baroda: Oriental Institute, 1938, págs. 259-260
  • Liddell, H.G. & Scott, R. & Jones, H.S. A Greek English Lexicon. Oxford: Clarendon Press, 1940 (reimpr. 1989).
  • Payne-Smith, Robert. Thesaurus Syriacus, 2 vols., Oxford: Clarendon Press, 1879-1901, pág. 2003.

- Gracias: Joaqu1n


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