Etimología de POCHO

POCHO

La palabra pocho tiene diferentes significados dependiendo del país. Por ejemplo en Chile, se refiere a algo corto, truncado, sin punta. En México a mexicano que ha adoptado costumbres estadounidenses. Y en España a algo descolorido o podrido.

El filólogo alemán Roberto Lenz (1863-1938) asociaba la versión chilena con el quechua poxco 'palo grueso y duro'. Pero Manuel Antonio Román (autor del Diccionario de Chilenismos y de Otras Voces y Locuciones Viciosas) lo desmiente, diciendo que viene de la voz española pocho, pero no ese que significa descolorido, sino otro que se aplica como adjetivo de alubias más cortas y gruesas que las comunes, caparrones. Este pocho vendría de una raíz germánica presente en el nórdico poki, inglés pouche, y el francés poche.

El DRAE dice que pocho es una voz expresiva. Corominas añade que viene de una raíz *pach (gordura, redondez), que también estaría presente en las palabras pachón (flemático), pachorra (flema) y pochocho (redondo).

Personalmente opino que se han dado pésimas explicaciones al adjetivo pocho, que significa descolorido y también enfermizo y flojo, referido a las personas, y estropeado y medio podrido referido a las frutas, y esos son sus significados más antiguos. No hace falta pensar mucho para darse cuenta de que hay en latín un adjetivo pūtĭdus que tiene exactamente esos mismos significados referidos a las personas o a los frutos y alimentos. ¿Cuál es el problema?. Pues que pūtĭdus tiene una u larga que fonéticamente siempre se conserva como u, y la palabra debiera habernos dado "pucio" o "puzo". Pero no se tiene en cuenta un hecho, y es que pūtĭdus es adjetivo derivado de pūtēre (estar estropeado o estar podrido), pero interfiere absolutamente con palabras como pŭter (podrido), pŭtredo (putrefacción), pŭtrēre (pudrir), pŭtrefacĕre (pudrirse), y una larga serie de vocablos latinos vinculados a la idea de ajarse, estropearse o pudrirse, todos los cuales ostentan u breve en su raíz. Por lo cual es casi seguro que debió existir por mera interferencia una variante vulgar *pŭtĭdus, en que la u breve, como es natural, se abriría en o, y con pérdida de la d intervocálica nos hubiera dado en castellano "pocio" o "pozo". Pero bastaría que el vocablo se hubiera gestado en otro romance peninsular hispano que palatalizara ese grupo -ci- secundario en la africada ch para que nos hubiera dado pocho. Esto sucede en el romance andalusí o mozárabe, o también muchas veces en el antiguo romance aragonés, hablas romances peninsulares hispanas hoy perdidas pero que han dejado una serie de vocablos en castellano.

Todas las palabras latinas aquí mencionadas se vinculan a una raíz indoeuropea *pū-2 (pudrir), que es la misma que genera la palabra latina pus, puris (pus, suciedad, podredumbre), de donde pus y purulento.

El hecho de que se llame pochas a ciertas alubias puede ser una acepción absolutamente secundaria, debido a algún rasgo de su aspecto, incluso a que se recogen cuando la vaina está seca y estropeada, o incluso a las flatulencias fétidas que suelen producir, vaya usted a saber.

- Gracias: Helena


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