Etimología de MONOCERONTE

MONOCERONTE

La palabra monoceronte viene de una forma latina monocerons, monocerontis, remodelación de la más clásica monoceros, monocerotis, empleada por Plinio (s. I d.C.) y por Solino (geógrafo del s. III d.C.), que es préstamo del griego μονόκερως, empleada por Aristóteles y Plutarco con el valor de "animal de un solo cuerno", que es el empleo que le da Plinio en latín, trasladando también una descripción algo fabulosa (cuerpo parecido a un caballo, cabeza más similar a un cérvido, patas como las de los elefantes y cola parecida al jabalí), pero aplicado seguramente al rinoceronte y en concreto al antiguo rinoceronte indio (lib. 8, 76). En efecto la palabra se compone de μόνος ("monos", único, solo, aislado) y la raíz de κέρας ("kéras", cuerno, materia córnea) que suele vincularse a una raíz indoeuropea *ker-1 (cuerno, cabeza). En latín existía un vocablo unicornis (de un solo cuerno), que algunos consideran calco de este vocablo griego y que también emplea Plinio.

Sin embargo, al margen del empleo más o menos científico de μονόκερως en griego y monoceros en latín, desde antiguo parece que se desarrolla fuertemente una acepción de carácter mitológico para el vocablo. Puede que lo más antiguo al respecto lo encontremos en un epítome tardío escrito en griego por Focio (patriarca de Constantinopla del s. IX d.C.) pero que es un resumen de la obra perdida Persica de Ctesias de Cnido (historiador y médico griego de la segunda mitad del s. V a.C.), por lo que la descripción hay que atribuírsela a este último. Se describe ya allí a un ser fantástico de un solo cuerno que probablemente estaba basada en habladurías fantásticas sobre el rinoceronte indio o quizá en mitos antiguos. Y se empieza a conformar la leyenda del monoceronte o unicornio como un mítico animal salvaje, muy difícil de ver o cazar, cuyo cuerno tenía mágicas y maravillosas propiedades. Luego el término se utiliza en griego en Septuaginta, seguramente con una mala traducción del texto original, con lo cual mucha gente cree que la Biblia menciona a los unicornios. Las representaciones del animal, sobre todo a partir de la Edad Media, tienden a presentarlo como un caballo con barbas de chivo y pezuñas hendidas, y un agudo y largo cuerno en la testuz y hubo un comercio medieval fraudulento de supuestos cuernos de unicornio, polvos de cuerno de unicornio, etc. El unicornio entonces se convierte también en símbolo alquímico y asimismo en un símbolo de la virginidad, hasta el punto de que se crea la leyenda de que sólo se le podía cazar empleando una muchacha virgen capaz de amansarlo.

Dama del Unicornio de Rafael - Foto cortesia de Elena Pingarrón

Así nacen en la Baja Edad Media diversas representaciones de damas acompañadas de mansos unicornios, pruebas de su virginidad, en tapices y otras obras de arte. Y ya incluso en el Renacimiento tenemos la famosa "Dama del Unicornio" de Rafael Sanzio, que pueden ver en la Galería Borghese de Roma.

- Gracias: Helena


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