Etimología de IDENTIDAD

IDENTIDAD

La palabra identidad viene del latín identitas y este de idem (lo mismo, ver: ídem), que encontramos en frases del latín clásico como: Idem et Idem (Una y otra vez), Semper idem (Siempre lo mismo - Cicerón), Ego idem sum (Yo soy el mismo) y Non omnibus idem mos est (No todos tienen las mismas costumbres).

El pronombre idem es un compuesto del pronombre is, ea, id (él, este, aquel…) y una partícula enclítica -dem de carácter enfático o de identidad. Se vincula a una raíz indoeuropea *e-/*i-.


Informaciones complementarias del autor de este sitio

La palabra identidad tiene una dualidad. Por una parte, se refiere a características que nos hacen percibir que una persona, es única (una sola y diferente a las demás). Por otro lado, se refiere a características que poseen las personas que nos hacen percibir que son lo mismo (sin diferencia) que otras personas. Es como lo que me decía mi madre: "Hijo, tu eres único y muy especial .... lo mismo que todos los demás".

Cuando considero mi propia identidad, en el sentido que me hace una sola persona y diferente a las demás, pienso que este concepto no existe. Hacemos ciertas aproximaciones, pero nunca llegamos a una identidad que identifique específicamente e inequívocamente a mi persona. La identidad sólo describe atributos que comparto con otras personas. Empecemos por mi nombre1, 2:

Así vemos que la identidad no nos identifica como individuo, único, diferente a los demás individuos, sino que señala alguna característica que compartimos con (idem = lo mismo) otras personas. Por ejemplo, mi apodo, no sólo me identifica a mi, sino a todas las personas que tienen esa misma característica. Otros atributos como sexo, nacionalidad, edad y profesión sirven para identificar a un grupo, pero no un individuo.

Los humanos creamos grupos sociales con los cuales nos identificamos y a veces actuamos en grupo, en vez de individuos. Por ejemplo, personas de la misma religión practican ceremonias en grupo, donde cada cual tiene una función. Eso mismo pasa en deportes, donde un equipo, formado de varios individuos, actúa como una sola identidad. Así también pasa con las naciones y hasta los hinchas del fútbol, que se comportan como parte de un grupo, en vez de individuo. La conducta de grupo (muchedumbre, masa) es peligrosa, pues a veces termina en riñas, linchamientos y hasta guerras.

En los juicios de crímenes contra la humanidad después de la segunda guerra mundial, los oficiales militares nazis se declaraban inocentes, diciendo que sólo seguían ordenes. Este argumento también lo han usado los asesinos a sueldo y terroristas que no sienten compasión por sus víctimas. Esto me hace preguntar donde termina la identidad del individuo y empieza la identidad colectiva. ¿Cuánto de lo que digo, pienso y hago es por mi decisión personal? o ¿Es por pertenecer a cierto grupo? Una pregunta muy interesante, puesto que las mismas palabras (idioma) que uso para pensar o analizar una situación, no son mías, sino que pertenecen a cierto grupo social.

Los individuos y grupos se identifican por claves. La clave más grande, suele ser el idioma. Igual que los otros ejemplos de identidad, el idioma puede servir para unir a las personas, como por ejemplo el griego, inglés, castellano, árabe, suahili (ver: koiné), etc. o puede servir para dividirlas (por ejemplo: los hispanos en Estados Unidos hablamos español, los de la provincia de Quebec en Canadá hablan francés, y varias de las Comunidades Autónomas (Cataluña, Galicia y País Vasco) de España hablan sus propios idiomas (catalán, gallego y euskera, respectivamente).

Otras claves pueden ser la ropa, el color de la piel, o un símbolo, como una bandera. Según me cuenta un amigo, la bandera de España puede ser divisiva (unos la interpretan como un símbolo sólo de la extrema derecha) o unificadora (cuando España ganó la final a Alemania en la copa Europea de fútbol en 2008, todos los hinchas Españoles salieron a con su bandera a la calle, sin importar su ideología política o Comunidad Autónoma).

Notas:

  1. En vez de nombres usamos otros medios para identificarnos como individuos, por ejemplo: fotos, un número (e.g.: Rol Único Tributario, Número de Seguro Social), contraseñas (palabras y/o números que solo nosotros conocemos), reconocimiento biométrico (huella digital, escaneo de la retina de los ojos, o pruebas de ADN).
  2. Las medios mencionados en el punto 1, también son vulnerables a robo de identidad.

Pues todavía podría incluirse la acepción de identidad intrínseca, la cual consistiría en "cómo me miro". Según esto, yo soy lo que deduzco que soy después de experimentar percepción de luz, sonido, olor sabor y tacto (no incluyamos ni nos compliquemos con la "percepción extrasensorial"). Cada parte de nuestro cuerpo físico almacena las percepciones y es el acceso a este almacén lo que autodefine nuestra identidad. Después de vivir más de 6 decenios, tu identidad es más bien "recuerdos", cada vez que alguna "entidad" muy significativa para nosotros se va nuestra identidad experimenta una transformación, a veces interpretada como "pérdida" (¿cómo podemos perder algo que solamente formó parte de nosotros en nuestro almacén (memoria)?); ¿no sientes un poco como "algo de ti se fue", como que estás "incompleto"? Entonces viene el reajuste de "cómo me miro", transformamos nuestra identidad, nuestra imagen interna, nuestra imagen mental, nuestra percepción de nosotros mismos.

- Gracias: Maximiliano Mena Pérez

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