Etimología de ANTEÓN

ANTEÓN

La palabra anteón es uno de esos casos donde para explicar una etimología hay que empezar por aclarar errores de lectura. Porque no siempre las palabras derivan unas de otras por mera evolución fonética. Desde luego que los cambios fonéticos son la base del estudio de la etimología, las consonantes sordas muchas veces se sonorizan, las oclusivas se articulan fricativas o africadas, las vocales abren o cierran sus timbres en determinadas condiciones. Pero hay veces en que la etimología de una palabra proviene directamente de una confusión de grafema, que por una letra se ha creído ver otra, y esto ya nada tiene que ver con la fonética, en todo caso con la paleografía.

Hay varios casos en los que la única explicación para la forma que adopta una palabra es, sencillamente, que se ha leído mal. Eso explica, como hemos visto en estas páginas, el origen de palabras como cenit, Betelgeuse, antimonio y abutilon, por ejemplo.

Pues bien, esta de ahora, anteón, es una palabra prima hermana de abutilón, y, como ella, participa de la misma bastardía de proceder de confusiones de letras. Diríase que son primas, las dos, "por detrás de la iglesia", por usar una expresión anticuada. No llega a tanto anteón en sus cambios, pero parte de la misma confusión gráfica griega de Galeno que dio origen a la cadena de confusiones de donde surgió abutilon o abutilón y añade otra nueva en grafía latina.

El anteón es el lampazo, o sea, la bardana, la compuesta Arctium lappa L., que, como vimos en abutilon, Dioscórides en el s. I de nuestra era había llamado ἄρκιον (árkion), y Galeno, un siglo después, al leer ἄρκιον (árkion), con la grafía alternativa ἄρκειον (árkeion > árkīon > árkion), había confundido la ε (e) con la τ (t) y había escrito dos veces ἄρκτιον, que era el nombre de unos verbascos que seguían a la bardana en Dioscórides, con lo que, a partir de Galeno, que al verbasco oriental llamaba ἄρκτιον y a la bardana ἕτερον ἄρκτιον (héteron árktion "otro arctium"), todo el mundo tuvo que hacer la distinción de arctium primum (el verdadero ἄρκτιον, un tipo de verbasco o gordolobo) y arctium alterum (el que primero se había llamado ἄρκιον, la bardana, con hojas como de calabaza vinatera o de peregrino, gén. Lagenaria). Así aparece por toda la baja latinidad y la Edad Media en los botánicos latinos, bizantinos, árabes, y llega así a los latines renacentistas. Por ejemplo, Bauhin para la bardana recoge arction alterum foliis cucurbitae.

Cuando en el siglo XVIII se pusieron a organizar el sistema binomial y a habilitar sus reglas de nombres de género y nombres de especie para evitar las anfibologías y confusiones que provocaban las miríadas de sinónimos compartidos por todas las lenguas europeas -en mayor o menor medida tributarias del latín-, los botánicos echaron mano de todo el léxico que tenían acumulado en aquel momento, después de una tradición de siglos, y allí fue de ver cómo se les amontonaban sinónimos y confusiones, variantes y atribuciones, en un estupendo batiburrillo de gran riqueza terminológica. A la bardana se le atribuyó entonces el nombre genérico Arctium, con lo que la confusión que había sufrido Galeno quedó sancionada y perpetuada para los siglos venideros; y a las otras matas, aquellos gordolobos que se habían tenido que llamar hasta entonces arctium primum, o arctium verdadero, ya no se les podía llamar más así porque el nombre del género había quedado "usurpado" por la bardana y se les acabó llamando a todos Verbascum.

Luego lo que ocurre ya en español es que esta bardana que había recibido como genérico el nombre confundido de Arctium sufrió una nueva confusión al hispanizarse el latinajo que de arctium pretendía hacer *arcteón. Porque mantener el grupo consonántico -rct- era demasiado para nuestros boticarios y bachilleres, que leyeron tranquilamente como una <n> lo que era <rc> y se acuñó una nueva lectura, el cultismo semiculto anteón.

La palabra se incluyó en el DRAE de 1935 por primera vez y allí no se le daba la identificación de Arctium lappa L., que hubiera hecho quizá algo más evidente su origen, sino la de su sinónimo Lappa major Gaertn., que era el que había utilizado Colmeiro (1885: 373-375) cuando había recogido el fitónimo, con lo que se les pasó por alto la etimología y la palabra figura hasta hoy en el DLE sin ella.

Este es, pues, el resumen de lo que le ha pasado a anteón: ἄρκιον (árkion) > ἄρκειον (árkeion / árkīon / árkion) > ἄρκτιον (árktion) > arctium > *arcteón > anteón.

- Gracias: Joaqu1n


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