Etimología de TOCOFEROL

TOCOFEROL

La palabra tocoferol es un neologismo del siglo XX, que deriva de tocopherol, procedente de las voces griegas tokos, 'parto, nacimiento de un niño, fruto de una concepción o alumbramiento, es decir, feto o niño nacido', pherein, 'llevar, transportar, conducir', más el sufijo -ol, muy utilizado en química para referirse a las sustancias del grupo de los alcoholes, como en etanol y metanol; literalmente "sustancia del grupo de los alcoholes que sirve o conduce hacia la procreación o a parir".

Tokos, es una raíz griega que también forma parte de vocablos como tocólogo, el que estudia o atiende partos; tocografía, gráfica donde se registran las contracciones uterinas durante el trabajo de parto; tocofobia, temor morboso a parir o procrear; tocotrienol, tococirugía, etc.

Pherein, que participa en muchas palabras como: semáforo, conidióforo, espermatóforo, galactóforo, etc., se vincula a la raíz indoeuropea *bher-, 'llevar transportar', que en sánscrito dio origen a bharati, con el mismo significado, y en latín ferre, transportar, de donde surgió en inglés ferry o ferry boat, una especie de transbordador que lleva autos y personas cuando se cruza un cuerpo de agua, especialmente un río.

Tocoferol es la palabra con la que se designan varios compuestos liposolubles fenólicos, biológicamente activos, que varían en el número y posición de los radicales metilo (-CH3), de lo que depende su potencia, que se expresa con una letra griega, siendo el Alfa tocoferol el más activo, también conocido como vitamina E, esencial para la reproducción e importante agente antioxidante. Los tocoferoles se encuentran de manera natural principalmente en los huevos, la soya, el maíz, las semillas de algodón y el gérmen de trigo.

La historia de la acuñación del término resulta por demás interesante:

Durante experimentos dietéticos con ratas, realizados entre 1932 y 1935, en la Universidad de California, por el embriólogo y anatomista estadounidense Hebert McLean Evans (1882-1971) y dos colaboradores más, se llegó a la conclusión que además de las vitaminas B y C, otra vitamina aun no identificada debería existir, pues aunque todos los nutrientes conocidos en aquella época estaban presentes, las ratas padecían infertilidad. Esta condición fue corregida agregando a la dieta gérmen de trigo, ya que los roedores recobraron su capacidad para reproducirse. Estos hallazgos fueron publicados en Berkeley, California, en el artículo: The isolation from wheat germ oil of an alcohol, Alpha-tocopherol, having the propertiers of Vitamin E (Aislamiento de Alfa-tocoferol a partir del gérmen de trigo, con las propiedades de la vitamina E.), fechado el 28 de agosto de 1935, donde se propone el uso del vocablo tocopherol -con la etimología antes descrita- ya que esta sustancia "conducía o llevaba a las ratas a la condición o capacidad de parir crías". Asimismo, resulta interesante citar que en este artículo, el autor y sus colegas hacen un reconocimiento al profesor de la misma universidad George M. Calhoun, por haber ayudado a sugerir esta palabra, ello es que quizá el honor deba recibirlo este último personaje.

- Gracias: Jesús Gerardo Treviño Rdgz.


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