Etimología de TELAMÓN

TELAMÓN

La palabra telamón designa en arquitectura a una figura humana masculina que sirve de soporte arquitectónico como si de una columna se tratara (se llaman también atlantes y si son femeninas cariátides). El término se obtuvo del romano Vitrubio (o Vitruvio) que en su tratado de arquitectura lo emplea en latín en plural, telamones. Pero se trata de un préstamo en latín que viene del griego τελαμών (telamón), vocablo que designa a varias cosas que soportan o sujetan. Los usos antiguos de τελαμών son varios, el primero designar a un tahalí o banda de cuero, generalmente bordada y ornamentada (a veces de oro y plata) que cruza desde el hombro a la cintura u otras veces ciñe la cintura, y sirve para sujetar o colgar la espada. También designa a bandas de tela que desde muy antiguo se usaban para sujetar los cabellos largos. Más tardíamente se emplea también como soporte de piedra que es base de una estela o un pedestal. Es decir, de algún modo es siempre un soporte de algo, pero en su empleo como equivalente a atlante, influye directamente el uso de Τελαμών o Τελαμώνιος como apodo o antropónimo.

Áyax Telamón o más propiamente Áyax Telamonio es un famoso guerrero, rey de Salamina, que interviene en la guerra de Troya y es uno de los héroes de la Ilíada. Sin duda es el guerrero más fuerte después del guerrero estrella, que es Aquiles, y su talla era gigantesca. A veces se le llama Áyax el Grande para distinguirlo de otro Áyax, Áyax Oileo, que también interviene en la Ilíada. Las abundantes representaciones de Áyax Telamonio en la cerámica griega nos muestran al héroe como portador de pesados cadáveres, pues son dos los episodios de ese tipo en que el héroe es especialmente protagonista. Uno, de la propia Ilíada, es cuando Áyax se enfrenta solo a los numerosos troyanos para recuperar el cuerpo de Patroclo, abatido por Héctor, que logra rescatar para llevarlo a Aquiles portándolo sobre sus hombros. El otro, que nos narra la literatura posthomérica, es cuando en competencia con Odiseo también logra rescatar el cadáver de Aquiles que lleva al campamento griego también sobre sus hombros. Por cierto que Áyax, al serle negado por el consejo griego el derecho a heredar las armas de Aquiles, que son concedidas a Odiseo, enloquece en un ataque de furor, y en su delirio, creyendo atacar a los próceres griegos, arremete contra un rebaño de animales provocando una masacre. Cuando recobra el juicio, avergonzado, se suicida arrojándose sobre la espada que en un duelo obtuvo de Héctor.

Esta imagen de Áyax Telamón portador es la que influye y lo identifica en cierto modo en su función con Atlante o Atlas, el titán portador de la bóveda celeste.

Pero la tradición griega desarrolla toda una "explicación" popular para el epíteto "Telamonio". Entre los epítetos de los héroes homéricos destacan también abundantes patronímicos, generalmente formados con el sufijo -ides (hijo de), y es sabido que Aquiles se le llama Pelida (hijo de Peleo), a Agamenón y Menelao los Atridas (hijos de Atreo), a Diomedes Tidida (hijo de Tideo), etc. Así popularmente se entendió que a Ayax no le podía faltar un patronímico o filiación clara, y se interpreta Telamonio como hijo de Telamón, y se crea la figura de Telamón como padre de Áyax y hermano de Peleo (dado que se sabe que Áyax y Aquiles eran primos), ambos hijos de Éaco. La figura de este héroe Telamón es desarrollada popularmente después de existir la de su supuesto hijo Áyax, y claro, tiene un desarrollo muy limitado (se le hace mero partícipe o comparsa tardío de ciertas gestas, como la de los Argonautas).

Lo cierto es que "Telamonio" es considerado por los lingüistas un apodo o epíteto que en nada tiene que ver con la filiación. Para Chantraine sería simplemente "el aguantador". Otros lingüistas, con bastante acierto, piensan en el mero apodo de un guerrero caracterizado por su peculiar telamón (tahalí para la espada) o incluso quizá por usar telamones en la cabeza (bandas para sujetar la abundante melena que caracterizaba a los héroes micénicos).

En cualquier caso la palabra griega τελαμών, al igual que el vocablo atlas o atlante, se vincula al verbo τλάω (soportar), y se asocia a la raíz indoeuropea *telə- (sostener, levantar), que también da en griego el vocablo τάλαντον (platillo de una balanza) que acabará designando las pesadas, en especial de metales preciosos, acabará siendo una unidad monetaria de cuenta y, pasado al latín con la forma talentum, acabará designando el valor de las personas y dando nuestra palabra talento.

Esta raíz indoeuropea da en latín los verbos tollere (levantar, llevarse), de donde tullir y tullido, y tolerare (tolerar, aguantar), de donde tolerar, tolerante e intolerancia. Asimismo forma el tema del supino latum, del polirrizo verbo latino ferre (llevar, soportar), que se forma de dos raíces indoeuropeas distintas, una de ellas *telə- (en grado cero *tlə-), de donde proceden innumerables palabras, como ablación, antelación, colación, dilatar, traslación, relación, prelado, etc.

- Gracias: Helena


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