Etimología de MINIO

MINIO

La palabra minio (oxido de plomo de color rojizo) viene del latín minium (bermellón, color rojo vivo). Según Corominas1, esta sería de origen ibérico emparentada con topónimo Miño (un río de Galicia).

La palabra minium dio en latín miniare (pintar con bermellón) y de ahí miniatura (resultado, -ura, de pintar con bermellón).

Fuente:

  1. Diccionario Crítico Etimológico (DVD) - Joan Corominas y José Antonio Pascual - Versión Electrónica - 2012.

La palabra minio que enfecto designa actualmente a un óxido de plomo de color rojo anaranjado que se usa como pintura antioxidante, no significaba eso. La latina minium en origen designaba al mineral llamado cinabrio, sulfuro de mercurio, de color rojo intenso. Pero no es extraño el desplazamiento semántico, pues del nombre se derivó un adjetivo minius-a-um que calificaba a todo lo que pudiera tener un rojo bermellón, o incluso rojo o rojizo en general, y por eso el desplazamiento semántico.

El vocablo es empleadísimo por los autores latinos, desde Propercio, Varrón, Vitrubio, Virgilio y Ovidio (todos estos a lo largo del s. I a.C.), al médico Celso, Séneca, Petronio, Plinio, etc. en el s. I d.C. y autores más tardíos del s. IV como el gramático Charisio, Solino, san Jerónimo, el médico Marcelo Empírico, etc. y otros más tardíos aún como Casiodoro o Isidoro de Sevilla. Algunos de ellos hacen referencia a la extracción del minium en Hispania, en la Bética (en efecto las minas de Almadén en Ciudad Real fueron explotadas desde la más remota antigüedad), y es Propercio el que indica que el vocablo es de origen hispano. Más tardíamente Isidoro de Sevilla afirma que el río de Galicia que hoy llamamos Miño (atestiguado en latín como Minius o Mineus) toma su nombre de este pigmento, lo cual también pudiera ser una de tantas etimologías populares que genera o trasmite Isidoro de Sevilla, a no ser que viniera en efecto del adjetivo derivado (minius o mineus) haciendo referencia a un posible color bermejo de sus aguas (?) y eso es lo que recoge Corominas, aunque hoy se duda de esta etimología.

El uso del minium como pigmento es comentado por muchos autores, mientras alguno habla de su empleo medicinal, como el médico Celso que habla del uso de terrones de minio contra el cáncer intestinal. El verbo latino derivado miniāre (colorear con minio, empastar con minio, teñir de rojo), de donde miniar y miniatura, aparece ya en Plinio, pero es más antiguo, porque su participio miniātus (miniado) es empleado ya por Cicerón en la primera mitad del s. I a.C.

- Gracias: Helena


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