Etimología de ECO

ECO

La palabra eco viene del griego ἠχώ (eco = sonido) a través del latín echo. La raíz indoeuropea es *wagh- que dio catecismo.

En la mitología griega, Eco fue una de las ninfas rechazadas por Narciso (ver: narcisista). Eco se sintió herida y se retiró a la espesura de los montes. En el fondo de una caverna se fue consumiendo lentamente de dolor, hasta que sólo quedaron sus huesos convertidos en piedra y su voz en las profundidades de los montes que repetía las voces de los demás.

En la foto de abajo podemos apreciar una réplica de "El Eco" de Rebeca Matte Bello (1875-1929) que se encuentra en la Universidad de Concepción, Chile. La estatua original en mármol se encuentra en el Museo de Bellas Artes en Santiago.

El Eco de Rebeca Natte


La sabiduría popular cuenta que un espeleólogo entró con su hijo, un niño de unos cinco años a una caverna muy oscura; que el niño al sentir miedo dijo en voz alta:

Padre, esto es feo; el eco repitió FEOOOO.
El niño dijo: tengo miedo. El eco respondió: MIEDOOO.
El niño dijo: esto es horrible; el eco respondió: HORRIBLEEEE.
El niño se aferra al padre y le pregunta: Padre, qué es eso? El padre, para darle una enseñanza, le responde: Eso es la vida, hijo, lo que tú le des, ella te lo devuelve aumentado. Compruébalo: dí palabras bonitas y verás:
El niño grita: "Bonito", el eco responde: BONITOOO.
El niño grita: "hermoso", el eco responde: HERMOSOOO.
El niño grita: "maravilloso" el eco responde: MARAVILLOSOOO.

El padre remata diciendo: Lo ves hijo? Si tú haces o dices cosas malas o feas, la vida te devuelve cosas feas, pero si tú dices o haces cosas buenas, la vida te las devuelve, pero siempre aumentadas.

- Gracias: Héctor Julio Mora Cuartas


La historia de la ninfa Eco está ampliamente expuesta por el poeta romano Ovidio en su conocida obra Metamorfosis. Eco en realidad era una bella ninfa con gran facilidad para la palabra y la conversación. Por ese motivo a ella le correspondía una función especial. Cuando Zeus (o Júpiter para los romanos) andaba enamorado de alguna ninfa y acostándose con ellas por los montes, su esposa, la celosa diosa Hera o Juno lo vigilaba y perseguía. Eco entonces se encargaba de detener y entretener a Juno entablando interminables charlas con ella, mientras el dios consumaba sus apasionadas aventuras. Finalmente esta treta fue descubierta por Juno, quien castigó a Eco a un uso restringido de la voz: ya nunca podría tomar ella la palabra ni entablar charlas, quedando condenada a sólo poder repetir las últimas palabras que oyera de otros.

Más tarde Eco se enamoró perdidamente del desdeñoso adolescente Narciso, y le perseguía sin cesar por los bosques, pero no teniendo uso de la palabra, no se atrevía a abordarle, pues no podía declararle su amor. En cierta ocasión Narciso oyó ruidos y se sintió acechado, y entonces dijo "¿quién eres?", "sal aquí" y cosas similares. Eco repitió sus voces y tomándolo como una invitación salió de la espesura y se lanzó a sus brazos. Narciso, creyendo además aquello una burla la rechazó tan duramente que Eco, profundamente humillada y avergonzada se retiró a la espesura y finalmente al fondo de una caverna, donde, como se dice al principio, se consumió de dolor y aparte de sus huesos convertidos en piedra, sólo quedó su voz que mora en los montes y acantilados, eternamente condenada por Juno a repetir los finales de las frases de los demás.

- Gracias: Helena


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