Etimología de TIÑA

TIÑA

La palabra tiña, en su acepción médico dermatológica, viene del latín tinea, 'gusano roedor o polilla'. Sobre polilla existen varios posibles orígenes, pero parece que el más creíble es que proviene de uno de los numerosos diminutivos vulgares latinos de pullus y pulla, que tienen vínculos con el verbo pullulare, que significa proliferar, pero también moverse incesantemente, lo que caracteriza a las palomillas o mariposas (lepidópteros) nocturnas. Literalmente entonces, tiña se traduce como 'polilla o gusano que roe". Bueno, pero ¿Qué relación existe entre ese padecimiento dermatológico con las polillas? La respuesta podemos encontrarla en la siguiente explicación:

La respuesta está en la semejanza que encontraron en épocas pasadas entre la forma en que la polilla (tinea) roía materiales secos como los libros, la ropa y otros objetos, y la manera en que cierto agente (en aquel tiempo no se sabía que se trataba de hongos patógenos) invadía la piel causando en cierta forma un efecto parecido, ya que en la lesión tiñosa se observa una descamación que remeda al polvillo que emana del efecto de la polilla sobre los materiales que devora; así que la tiña era una especie de "polilla de la piel". El término está documentado ya en los escritos médicos del siglo XVI, y así, en la obra Inuentario o colectorio en cirugia, del médico Guy de Chauliac (Guido de Lauliaco), editado en Madrid en 1574, se dice algo así como: "porque así como la tinea o polilla o gusano roe la madera, así también la tinea a la cabeza"; afirmación que ilustra muy bien el motivo de la relación de origen de la tiña y las polillas devoradoras de papel y tela.

La tiña es una afección superficial o enfermedad de la piel y sus anexos, causada por hongos dermatófilos (que tienen preferencia por parasitar la piel, del griego derma, 'piel', como en dermáptero y philos, 'amor o predilección', de donde filosofía), principalmente de los géneros Trichophyton, Microsporum y Epidermophyton, que nada más invaden tejidos cutáneos muertos, como la capa o estrato córneo, pelos y uñas, caracterizada por manchas circulares descoloridas o grisáceas, cubiertas por escamas y vesículas, y que afecta humanos y animales. Suele clasificarse según la zona corporal dañada, por ejemplo: tinea capitis, del latín caput, capitis, 'cabeza animal o humana', la que se localiza en la cabeza; tinea corporis, del latín, corpus corporis, 'cuerpo', que invade al cuerpo; tinea pedis, del latín pedis, pie, cuando se localiza en los pies, llamada comúnmente "pie de atleta"; tinea cruris, del latín cruralis, de crur, crus, 'muslo o también pierna', cuando se localiza en las ingles, periné, ano y otras partes del muslo; tinea unguium, del latín, unguis, 'uña', cuando se localiza en las uñas, causando su engrosamiento y deformidad.

Finalmente, debemos mencionar que dentro de los lepidópteros, existe una familia llamada Tineidae (palabra con el mismo origen), conocidas como "polillas de la ropa"; aunque no todas las especies se alimentan de telas, sobresalen Tineola bisselliella (Hummel), Tinnea pellionella (Linn.) y Trichophaga tapetzella (Linn.).

- Gracias: Jesús Gerardo Treviño Rdgz.


La palabra tiña designa en efecto a varias enfermedades cutáneas caracterizadas por costras y ulceraciones y causadas por diferentes parásitos. La palabra viene efectivamente del latín tinea, vocablo que designaba a polillas, termitas, gusanillos de la madera, larvas y piojillos de las frutas y todas esas pequeñas especies que roen, corroen y deterioran la superficie y el interior de las cosas. Vegecio Renato utiliza el diminutivo tineola para referirse al piojo de los animales. Lo cierto es que el vocablo tinea, a partir del s. IV d.C. tiene un uso frecuentísimo en el latín cristiano, siempre con un empleo figurado, para referirse a todo aquello que pudre, corroe y causa un deterioro físico y moral, y en definitiva pasa poco a poco a designar ese deterioro, corrosión o podredumbre, del parásito que causa el efecto al efecto mismo. Es así como en latín medieval tinea acabará poco a poco por designar a esa enfermedad cutánea que es efecto de la "corrosión" de un parásito.

La palabra latina tinea no tiene paralelos y su etimología dentro del latín resulta desconocida.

- Gracias: Helena


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