Etimología de SARPULLIDO

SARPULLIDO

La palabra sarpullido que se refiere a una erupción cutánea leve que se extiende por la piel, como el verbo sarpullir al que corresponde, es un derivado de sarpullo, voz que según Corominas sería de origen gallego-portugués o leonés. Presenta variantes antiguas en asturiano como sarabullo y fue prestado al vasco vizcaíno como zarpuilo (grano maligno). El origen galaico o leonés se justifica por la peculiar evolución del grupo latino -cul- en estas lenguas, ya que Corominas considera sin duda con fundamento que el vocablo procede del latín serpusculus (forma de herpes, erupción cutánea o sarpullido), que es la forma atestiguada en latín, pero que sarpullo ha de venir de una variante *serpuculus sin ese, no atestiguada, que es la que habría dado serpullo o sarpullo por evolución patrimonial galaica o leonesa, que si hubiera sido en romance castellano más bien sería "serpojo" o "sarpojo".

Quiza sí, es buena la fundamentación, pero es inevitable pensar que en latín existe directamente serpullum, vocablo que, como serpusculus, se relaciona con el verbo serpĕre (cundir, extenderse, deslizarse y reptar). Bien es verdad que serpullum no se refirió nunca a un sarpullido, sino a una variedad de tomillo de montaña que es hierba de uso medicinal, rastrera, que se extiende paulatinamente en horizontal y florece salpicadamente. Y es curioso que el verbo sarpullir, aparte de significar experimentar un sarpullido, fue usado en castellano en tiempos pasados también con el valor de salpicar de colores o algo similar. La cuestión es si ese serpullum, que dio en catalán serpoll y fue prestado al castellano como serpol, que es el nombre de esta variedad de tomillo rastrero (Thymus serpillum), pudo influir en el nombre del sarpullido, serpusculus, que se extiende en horizontal y parece que florece con granitos salpicados. Con ello no sería necesario siquiera pensar en una hipotética variante *serpuculus ni un imprescindible origen galaico-portugués.

La palabra serpullum, testimoniada ampliamente en Catón, Varrón y Virgilio, en realidad es préstamo del griego ἕρπυλλον ("hérpyllon"), pero se le restituyó una s inicial por asociación con serpĕre. En cambio sarpusculus deriva directamente de serpĕre. Este verbo, que nos da palabras como sierpe y serpiente, se asocia a una raíz indoeuropea *serp-2 (arrastrarse), a la que también se vincula el verbo griego ἕρπω ("herpo", arastrarse), de donde viene el vocablo herpes.

- Gracias: Helena


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