Etimología de HORA

HORA

La palabra hora viene del latín hora y éste del griego ὣρα (hora). En sus Etimologías, San Isidoro dice:

Hora Graecum nomen est, et tamen Latinum sonat. Hora enim finis est temporis, sicut et ora sunt finis maris, fluviorum, vestimentorum.

Hora es un nombre griego y sin embargo suena latino. Hora es en efecto un límite del tiempo, así como orilla (ora) es el límite del mar, del río y de las vestimentas.

Pero no nos confundamos. Esto es sólo un juego de palabras. La mayoría de los filólogos concuerdan que ὣρα y ora vienen de dos raíces indoeuropeas diferentes. Incluso, Isidoro sólo dice que hora suena al latín ora, no que esa sea la génesis de la palabra.

En la mitología griega, Ὣραι (Horai) eran las diosas de las estaciones. Cada Hora tenía su temporada, clima y constelación.

Algunos lingüistas piensan que la palabra griega ὣρα podría estar relacionada con Horus, dios egipcio del cielo, representado con un cuerpo humano, pero la cabeza de un halcón. La relación parece ser con el horizonte1 y Ra-Harakhte (Horus de los dos horizontes) representando el viaje diario del sol de horizonte a horizonte, y con Harmakhet (Horus del horizonte) representando al sol naciente. Estos serían una fusión del dios Ra2 y Horus. En el Libro del Amduat, se puede apreciar una imagen con 12 dioses y 12 diosas. En la figura de la hora 7, aparece la fusión de Ra y Horus sentado en un trono y las doce diosas de la noche y los doce dioses del día.

El sol nace en torno3 al este4 y se pone en un punto variable en torno al oeste5. Los primeros relojes eran de sol. Medían el tiempo a través de la sombra que cambia de lugar dependiendo de donde estuviera el sol en ese momento del día. Uno de las posibles funciones de los obeliscos egipcios, construidos desde el 3500 a.C. aproximadamente, eran la de marcar esos momentos. La hora del día dependía del tamaño de la sombra. Cuando eran las doce del día y el sol estaba en su cénit, la sombra del obelisco alcanzaba su punto mínimo diario y la gente sabía que era mediodía. Más tarde, cuando necesitaron más precisión empezaron a elaborar verdaderos relojes de sol, y pusieron el gnomon6 en forma oblicua. El punto intermedio del recorrido de la sombra del gnomon a lo largo del día marcaba el mediodía. Los griegos y después los romanos asumieron el sistema del reloj de sol seguramente de los egipcios. Los romanos llamaban meridies al mediodía. El eje de sombra central del gnomon de un reloj de sol, marcado como línea fija en la graduación de la base, fue llamado por los romanos meridianus porque marcaba el meridies. Cuando la sombra está antes de ese punto, daba una hora que en latín llamamos ante meridiem (A.M.) o sea antes del mediodía. Cuando la sombra rebasaba el meridiano central daba una hora que en latín se calificaba post meridiem (P.M.), es decir después del mediodía. El reloj más antiguo de este tipo se encontró en Egipto y está datado en la época de Tutmosis III (1500 a.C.). Los egipcios también tenían relojes astrales (que miden las estrellas) y de agua, para medir tiempos fijos (que miden el tiempo que toma el agua en vaciarse de un balde). El reloj de agua más antiguo se encontró en Karnak, un complejo de templos del antiguo (1400 a.C.) Egipto.

Notas:

  1. Con el horizonte en sí. La palabra horizonte viene de otra raíz y no está relacionada con hora.
  2. Ra = Sol, como en Amon-Ra (Dios del Sol, ver: Dios y amén).
  3. El sol sale exactamente por el este y se pone por el oeste sólo dos días al año: los días del equinoccio de primavera y el equinoccio de otoño.
  4. Dependiendo el lugar y época del año. Por ejemplo, en Sur-América, como en todo el hemisferio sur: Noreste en el solsticio de invierno y sureste en el de verano.
  5. Dependiendo el lugar y época del año. Por ejemplo, en Sur-América, como en todo el hemisferio sur: Suroeste en el solsticio de inverno y sureste en el de verano.
  6. El palo o vara que hace la sombra y sirve para medir.

Los romanos dividían ya el día en 24 horas, división que hemos heredado, pero exactamente el día en 12 y la noche en 12. Lo que ellos llamaban "hora" no se corresponde con nuestro concepto moderno de espacio de tiempo igual de 60 minutos: para ellos una hora era la doceava parte del tiempo de luz, o del tiempo de oscuridad de un día concreto. Sólo los días de los equinoccios (el de primavera y el de otoño) el tiempo de luz y el tiempo de oscuridad miden lo mismo y las horas romanas, diurnas o nocturnas, medían exactamente nuestros 60 minutos, el resto del año variaban en duración.

En realidad las horas diurnas podían oscilar entre 45 minutos (23 de Diciembre) y 75 minutos (el 23 de Junio). Las nocturnas, a la inversa, entre 75 minutos (23 de Diciembre) y 45 minutos (el 23 de Junio).

Este sistema, es mucho más lógico que el nuestro en el mundo antiguo, si tenemos en cuenta que el aparejo más utilizado para medir el tiempo es el reloj de sol, que de manera natural mide fracciones del tiempo de luz, y que en una sociedad sin potente iluminación artificial, pocas actividades pueden hacerse de noche. Interesa más saber cuándo sale y se pone el sol, qué fracción de tiempo de luz llevamos consumida y qué fracción nos queda. Los romanos siempre habían medido las horas nocturnas de tres en tres, dándoles a estos grupos de tres el nombre vigilias. Las horas diurnas las numeraban del 1 al 12 (de la prima a la duodécima): pero a fines del Imperio, las agruparon también de tres en tres:

División de Horas - Cortesía de Elena Pingarrón

Cualquiera que fuera el día del año considerado, el mediodía coincidía con las 12:00, hora solar, de nuestro sistema, y la medianoche con las 0:00 horas. La salida del sol, según el día considerado, oscilaba entre nuestras 4:30 y 7:30, hora solar, y la puesta del sol, entre las 16:30 y las 19:30, hora solar.

Los romanos hacían una comida ligera antes del mediodía, en el tránsito de la hora sexta, y después se tomaban un reposo: estaban haciendo el descanso de la sexta, de donde viene nuestra palabra siesta.

Los monjes en la Edad Media mantuvieron esa división romana en grupos de tres horas variables según el sol, y cada tres horas hacían cantos litúrgicos y tocaban una campana (esto servía de aviso horario al campo circundante). A estas horas les llamaron Prima, Tertia, Sexta, Nona, Vísperas, Completas, Laudes y Maitines. Esa costumbre aún la conservan determinadas órdenes religiosas.

La división en horas exactas todas iguales y de 60 minutos, medición que empiezan a transmitir los árabes, es posterior al s. XVI y sólo se empieza a extender en el s. XVII.

- Gracias: Helena


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