Etimología de BOÑIGA

BOÑIGA

La palabra boñiga es de etimología controvertida. Una hipótesis, que ya expuso Menéndez Pidal[1] en 1920 la haría venir de lat. *bovinica "propia de bóvidos" que habría funcionado primero como adjetivo, (merda) *bovinica, para sustantivarse luego como denominación específica del estiércol vacuno. De *bovinica habría salido boñiga sin mucho problema (bo(v)inica → boynica → boñiga), pero lo discutido es que haya existido realmente un adjetivo *bovinicus teniendo el latín ya el adjetivo mucho mejor bovinus, a menos que se admita la inusitada superposición de dos sufijos adjetivales en la misma palabra (-inus + -icus). Pues por ahí van algunos[2], ya que parece ser que el sufijo -icus se había introducido en el euskera y había allí producido un sufijo -ika que se usaba preferentemente en la toponimia y con raíces de origen latino, pero que puede explicar las superposiciones.

A Corominas no le convence la suposición de Menéndez Pidal y prefiere poner boñiga en relación con el catalán bony (se pronuncia boñ) "bulto, chichón" y el español buñuelo, pero la mayoría de los que se le han echado encima a Corominas, como Oroz o Meier[3] le reprochan la inconsistencia semántica, pues un bulto, un chichón o un buñuelo no le convienen a la boñiga de vaca, que es manifiestamente aplastada, tanto así que se le suele llamar plasta.

Derivados son boñigo, que es el nombre de la unidad de boñiga y boñiguero que es nombre de una especie de buitre y es una de esas palabras que el DRAE debería definir con la nomenclatura binomial zoológica, porque remite a abanto y cuando se busca abanto allí lo que se da es una descripción que resulta totalmente inútil para quien no conozca previamente el ave y los diccionarios no se hacen para los expertos ornitólogos sino para la gente normal. Rebuscando por la red se acaba encontrando qué es el abanto, pero ya podría el DRAE ahorrar tanto trabajo. Según la página http://animalesyculturapopular.blogspot.com.es/2013/06/los-animales-ibericos-en-la-cultura.html el abanto o boñiguero es el alimoche, Neophron percnopterus (Linnaeus 1758), que se llama abanto porque comparado con los demás buitres parece memo y boñiguero, bostero o cagarrutero porque come boñiga o bosta de las vacas y cagarrutas de ovejas y cabras.

Como es una palabra de significado escatológico se le suele colocar el sambenito de malsonante y por tanto pertenece a la categoría más baja de las palabras, por lo que no suele poner nadie mucho cuidado ni corrección cuando las usa, de manera que está muy extendido el uso con -m inicial, moñiga y moñigo, que era un insulto usual entre los niños en el patio del colegio en determinadas zonas rurales hace ya algunos años pero que hoy a muchos niños urbanitas les sonará raro porque son niños que tienen la suerte de que nunca inadvertidamente, jugando por el campo, han pisado un moñigo.

Fuentes:

[1] Ramón Menéndez Pidal: "Notas para el léxico románico", en Revista de Filología Española tomo VII, 1920, pp. 1-36, puede consultarse en https://archive.org/stream/revistadefilolog07cent#page/34/mode/2up

[2] Oroz Arizcuren, F.J.: "Sedat in soca boina: Romance latinado - Latín romanceado", en: Studia palaeohispanica et indogermanica: J. Untermann ab amicis hispanicis oblata, eds. I. J. Adiego, Jaime Siles, Javier Velaza, Barcelona, 1993, pp. 183-198, 3.3.3.1. Salaberri Zaratiegi, Patxi: "Sobre el sufijo occidental -ika y otras cuestiones de toponimia vasca", en Fontes Linguæ Vasconum. Studia et documenta. 113 (2011), 139-176.

[3] Meier, Harri:"Nuevas anotaciones al Diccionario Etimológico de Corominas/Pascual " en Verba: Anuario galego de filoloxia,14 (1987) 5-74.

- Gracias: Joaqu1n


La RAE presenta el término como etimología discutida y no recoge su equivalente del habla popular "moñiga", contrariamente a como hace con la tan discutida *almóndiga, a la cual sí ha bastado para gozar del privilegio la etiqueta preventiva del U. c. vulg. (Usado como vulgar). Supongo que, para la RAE, conceptos como "popular" y "vulgar" estén (como para mí) relacionados con cuestiones numéricas y de uso, y que esto haya podido incidir en la discriminación de una palabra respecto a la otra. Por lo que a "boñiga/moñiga" se refiere, una encuesta realizada por Fundéu BBVA y publicada en agosto de 2018 da como resultado que, para el 32% de los encuestados, el "excremento de algunos animales, especialmente del ganado vacuno y del caballar" era moñiga, mientras que el 68% respondió que lo/se llamaba boñiga. Y continúa el artículo recordando que "La única forma que recoge el Diccionario de la lengua española es boñiga, pero otras obras, como el Claveo el diccionario de Vox, incluyen moñiga como sinónimo. En el Diccionario del español actual, de Andrés, Seco y Ramos, figuran ambas, aunque se especifica que moñiga es propia del habla popular". Hasta aquí el estado de la cuestión.

Personalmente (tal vez como buen cordobés que soy) no solo pertenezco a los del 32% sino que reconozco sin pudor alguno que solo recientemente he sabido del boñiga, con b, palabra que nunca hasta ahora había visto escrita en mi vida (tampoco moñiga) y que no conocía a pesar de mi licenciatura en Filología hispánica. Más aún me ha sorprendido que su etimología no estuviese aclarada, cuando para mí es más que plausible la que apunto a continuación.

Después de leer las varias propuestas al respecto (Menéndez Pidal, Corominas, Oroz o Meier...) considero que se ha producido un caso de misdirectiono despiste colectivo, yendo a buscar el étimo partiendo de la b de la única forma aceptada por la RAE (latín bovinus, catalán bony) y no de la m de su correspondiente vulgar, desde donde no parece difícil remontarse al origen.

La palabra boñiga, por mucho que le pese a ese 68%, proviene de moñiga (y no viceversa), con una vacilación de bilabiales en la que parece haberse impuesto la contraria a la que ha triunfado en *almóndiga/albóndiga. Y es en esta moñiga donde el étimo parece claro, como lo es en moño (de munnus), muñón y muñeca (las dos muñecas) en español y relacionado con el muno del vasco.

Como se lee en el Archivium, en un documento de 1011 de Castilla la Vieja aparece illa Monneka referido a "hito o mojón", derivado de *munno (objeto abultado). También apunta a la posibilidad de que junto a monneka haya podido viajar en paralelo un eventual *munnigo. Es de este último que habría surgido *muñigo y posteriormente moñiga, al que, con el pasar del tiempo, le habría salido un hermanastro, boñiga, con una vacilación de bilabiales en la que parece haberse impuesto la oclusiva a la nasal.

Corominas se equivoca en rastrear en bony respecto a monneka. A la objeción que presentan Oroz o Meier de que los excrementos de estos animales no tienen forma abultada sino más bien lo contrario (de hecho se llaman también plasta) se responde como sigue. La acepción de la RAE habla de "ganado vacuno o caballar". Cualquiera que haya visto excrementos de caballo (basta darse una vuelta por la Mezquita de Córdoba) coincidirá conmigo en que tienen más de munnus que de plasta. El caballo es un animal que no faltaba en los ambientes rurales en los que había vacas o bueyes, siendo además y a diferencia de ellos usado como medio de transporte. Mientras que los excrementos de vacas o bueyes quedaban más o menos localizados y eran previsibles (generalmente donde se concentraba el ganado, buena parte del tiempo encerrado), los de caballo lo eran menos, por ser en la época medio de transporte, y en este sentido era frecuente y útil avisar a alguien que caminaba al lado diciendo: ¡Cuidado, una moñiga!, como se sigue haciendo aún hoy en día por algunos empedrados de Córdoba cerca de la Mezquita. Los caballos entraban en las ciudades por poder desplazarse singularmente; otros tipos de ganado, generalmente en manada, raramente lo hacían porque simplemente no podían callejear. Moñiga provendría, pues, más de los excrementos equinos que de los bovinos. Recordemos en este sentido otro aspecto interesante que nos ayuda a sostener lo expuesto. En el mundo del espectáculo se sigue deseando suerte a los actores antes de la representación con la frase "¡Mucha mierda!". Esta expresión deriva de la época de los corrales de comedias, a los que el público (los "caballeros") acudían a caballo (y no desplazándose en vaca o en buey). Como prueba del éxito de una representación y de la afluencia notable de público (caballeros con sus respectivos caballos "aparcados" fuera del corral) quedaban multitud de moñigas que los vecinos de los corrales tenían que quitar pacientemente después de la función. Cuanto mayor había sido la afluencia de caballeros y la presencia de caballos más moñigas había que quitar. De aquí que se desee mucha suerte a los actores de este modo. Un método curioso de medir el éxito, no hay nada que objetar al respecto. Hace algún tiempo un concurso televisivo creó una palabra y un objeto llamado "aplausómetro" para medir los decibelios de los aplausos y, consecuentemente, decretar el éxito de la intervención de los participantes. En tiempos de los corrales de comedias habría podido usarse un *moñigómetro para contar los excrementos de caballo y valorar el éxito de una determinada representación.

No tendría además nada de raro que boñiga proviniese de moñiga (¡y no viceversa!) y esta de *munnigo, si recordamos que también otra palabra del mismo campo semántico, "mojón", en su significado de excremento, además del de piedra miliar, proviene de la misma raíz por analogía de forma (munnus, objeto abultado). La forma femenina a partir de *munnigo-moñigo-moñiga provendría de la analogía con "mierda" y con "muñeca" (de la testimoniada Monneka), palabras ya difundidas en la época en que surge.

Otro argumento en favor del término con m y no b en origen es que moñiga o moñigo ha dado alguna que otra acepción derivada (relativamente usada en Andalucía al menos) y que tiene que ver con su significado derivado de "cateto, palurdo". "No seas moñigo o moñiga" se entienden en el sur de España como "no seas cateto" (no seas de pueblo, de campo), habiendo dado también moñigón y moñigona como aumentativos (redundantes si recordamos que munnus ya indica algo "abultado"). La "boñiga" que recoge el DLE no ha dado ningún derivado ni acepción alternativa a la única entrada que presenta.

La inclusión de moñiga en el DLE está, en mi opinión, más justificada que la de *almóndiga por criterios filológicos independientemente de la difusión y el uso actuales.

Ya puestos a "muñigare" (ver "munnigos" donde nos lleva el viento) osemos exagerar cuestionando otra propuesta etimológica relacionada con todo lo anterior y recogida en este diccionario y en el DLE. Una vez apurado que "muñeca" proviene de Monneka ("muñeca informe, hecha de una envoltura de trapo", Corominas) y esta a su vez de munnus, ¿por qué empeñarse en hacer derivar "monigote" de un hipotético "monAgote" y este de "monago" por derivación regresiva de "monaguillo" (del monachus latino)? Es esto que declara el DLE y con él las demás fuentes.

Más lógico pensar que también esta provenga de *munnigo, como en el caso de "muñeca", sin tener que acudir a la "forzatura monacal" con derivación regresiva y salirnos del campo semántico en que supuestamente nació.

Dice de "monigote" el DLE en su tercera entrada: "muñeco o figura ridícula hecha de trapo o cosa semejante". Recordemos aún lo que dice de "muñeca" en su primera entrada: "figura de persona, hecha generalmente de plástico, trapo o goma, que sirve de juguete o de adorno". Ahí estamos. Curiosamente las acepciones están presentadas quiasmísticamente en el DLE. Veamos.

Muñeca:

1 figura de persona, hecha generalmente de plástico, trapo o goma, que...

3 persona de poco carácter.

Monigote:

1 persona ignorante y ruda, de ninguna representación ni valer.

3 muñeco o figura ridícula hecha de trapo o cosa semejante.

"Monigote" aparece testimoniado por primera vez en Góngora en 1595 con la acepción primera que recoge el DLE (quizás por esto la recoja como primera). Para mí no cabe duda de que en esta época, con "muñeca" girando ya desde el 1400, el autor cordobés usa el término en sentido figurado y no propio, por lo que yo invertiría las entradas uno y tres de "monigote" en el diccionario, haciéndolas coincidir con el orden de las de "muñeca". Es mucho más lógico suponer que de un "muñeco" como objeto sin personalidad e instrumentalizado como juguete se pase a una persona con esas características y no el proceso contrario. La naturaleza negativa del término referido a un sujeto hace que tenga más sentido que se haya pasado del objeto a la persona y no al contrario, como casi siempre ocurre. Si aún quedan dudas en esto, baste recordar "pelele" ("pelele": en origen designa a un muñeco de trapo y relleno de paja que se manteaba el jueves de carnaval, adoptando posturas distorsionadas y dando tumbos según lo meneaban, etimologias.dechile.com). Todas las acepciones figuradas referidas a persona son derivadas de esta.

Aunque en las definiciones anteriores (muñeco, monigote, pelele) los diccionarios hablen de materiales como plástico, goma o "cosa semejante", es obvio que en el 1400 en que aparece testimoniada "muñeca" y en 1595 "monigote", el material recurrente y casi exclusivo con el que se hacían estos eran trapos enrollados y amontonados entre sí, dando lugar a formas abultadas.

En conclusión: para una etimología más cabal de la palabra monigote basta quedarse con la primera palabra de la tercera entrada del DLE: "muñeco" (proveniente del tal *munnigo y posterior añadido del sufijo despectivo). Después de todo, no estaba tan lejos que no pudiese ser visto.

- Gracias: Rafael Martínez Rubio


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