Etimología de ÉUFRATES

ÉUFRATES

El nombre propio Éufrates se aplica a un largo río que según la geografía política actual nace en el interior de Turquía (en la antigüedad territorio de Armenia), pasa por Siria y atraviesa Iraq para confluir finalmente con el Tigris y desembocar tras un tramo común en el golfo Pérsico. Pero la importancia histórica de este río es enorme, pues junto al Tigris, delimitó un extenso territorio conocido como Mesopotamia ("tierra entre ríos") que fue una de las cunas más antiguas de la civilización humana, entre el río Éufrates, el occidental y el Tigris el oriental de esta extensa región.

Pero su etimología ha sido oscura y siempre controvertida. En las lenguas occidentales es clarísimo que su nombre viene del latín Euphrātes, que a su vez es forma tomada del griego Εὐφράτης (así lo emplea Aristóteles), con la variante jonia antigua Εὐφρήτης ("Euphrētes") que es la que emplea Heródoto, que parece ser el primer autor griego que maneja el vocablo en el s. V a.C., aunque los griegos también llamaron alguna vez al río Μῆδος ("Mēdos"), es decir Medo, porque se hallaba en una zona conquistada por los medo-persas y que acabó formando parte de su imperio. En efecto en el s. V, cuando escribe Heródoto, las tierras del Éufrates ya formaban parte del imperio persa, persas que procedentes de más allá del Tigris al oriente, habían conquistado la Mesopotamia en el s. VI a.C. y hablaban el llamado iranio antiguo. Y en ese iranio antiguo el nombre que dieron al río era Ufratu, forma que debieron de adaptar los griegos en su variante Εὐφράτης.

Al margen de eso sabemos que entre los habitantes mesopotámicos, el río se llamó Buranun o Buranuna en la lengua sumeria, atestiguado en la parte final del tercer milenio antes de Cristo, y Purattu en el acadio posterior. Y que el nombre del Éufrates es después en hebreo Perâth o Pirat, en árabe Furāt y en turco Firat. Y no sabemos nada más con seguridad.

Sin embargo se produjo una propuesta para hacer venir esa forma persa o irania de una supuesta forma avéstica hu-pƏrƏthwa, que algunos dan como huperetuua o Huprthwa, y que significaría "bueno para cruzar, fácil de cruzar" en relación con un vocablo peretu (vado), vinculado con una raíz indoeuropea *per- que indica el tránsito. Es bastante obvio que semejante propuesta es del todo insostenible. Primero, porque el avéstico es una de las lenguas iranias propia de una determinada casta y que pronto quedó como lengua exclusivamente litúrgica que sabemos fehacientemente que ya se había perdido como lengua de habla cuando los persas conquistan Mesopotamia en el s. VI a.C. y entran en contacto directo con el Éufrates y sus tierras (hablaban iranio antiguo). Segundo porque la forma persa Ufratu muestra una aspirada f, y nunca la raíz indoeuropea *per- dio un resultado aspirado en las lenguas indoeuropeas orientales (únicamente lo da en el grupo occidental germánico). Tercero, porque un nombre que signifique "bueno para cruzar o vadear" no es muy lógico para un río de un enorme caudal desde la antigüedad y escasísimos vados, que siempre supuso una notable barrera, y si no que le pregunten a Alejandro Magno, al general romano Craso o al emperador romano Trajano, que en su conquista de esas provincias orientales también tuvo que cruzar el Éufrates con un despliegue de medios más que considerable. Cuarto, porque una forma como Ufratu (U-fratu), muestra la evidente adaptación al persa de la secuencia consonántica labial-líquida-dental del nombre acadio y tradicional del río Purattu. Todo lo cual desmiente ese supuesto origen avéstico.

¿Qué podemos pues decir acerca del vocablo?. Pues que prácticamente con seguridad debe proceder de un nombre sumerio Buranun que al menos remonta al IV milenio a.C. y cuyo significado nadie ha aclarado con fiabilidad. Que con la llegada de acadios a Mesopotamia y la sustitución del sumerio por el acadio (la más antigua lengua semítica conocida) como lengua de habla, aparece la forma Purattu, que ha de ser una adaptación al acadio del antiguo nombre sumerio. El acadio antiguo se habló aproximadamente entre 2600 y 2000 a.C., pero luego se habló el asirio y por último el neobabilonio, que no son más que variantes más recientes del acadio, y en concreto el neobabilonio es general hasta más o menos el año 600 a.C., existiendo un babilonio tardío que aún se hablaba y empleaba en época de Alejandro Magno y hasta un siglo después, hasta que poco a poco se fue perdiendo. Eso garantiza una larguísima vigencia del nombre acadio del río, Purattu, que ha de ser la forma que generó los nombres Perâth o Pirat en hebreo, Furāt en árabe y Firat en turco, en cuya expansión debió de tener también importante papel el arameo, que como lengua de koiné en áreas aledañas sustituyó en gran medida al asirio y neobabilónico que habían tenido un gran papel como lenguas de la diplomacia y otros campos. Lo que no sabemos, y un especialista en lenguas semíticas podría quizá analizar con fundamento, es si la forma Purattu ya surgió como adaptación por etimología popular, asociando el nombre del río a alguna raíz semítica que le dotara de un significado "entendible" para los hablantes, lo cual es muy probable.

Este nombre Purattu debió de ser la base de la adaptación Ufratu que hicieron los iranios, que eran ya hablantes de una lengua indoeuropea. Y aquí sí podemos ver una adaptación por etimología popular, en una forma que incluso podría haber sido síncopa de *Ufaratu (U-faratu). Parece lo más lógico que pudieran reinterpretar el nombre del río asociando su estructura P-r-t a una raíz indoeuropea universal que se halla en todas las lenguas indoeuropeas, que es *bher- (llevar, producir), que tiene variantes como *bherƏ- y *bhrē-, y que en todo el grupo indoiranio genera formas, bien con labial reducida b, bien con aspirada bh (como el sánscrito bharati= "él lleva", pero también otras formas iranias, unas con b y otras con aspirada bh). Y se le colocara delante un prefijo u-/hu-/su- de la variante radical indoeuropea en grado cero *su- de *esu- (bueno, bien), que es la misma que genera en griego εὐ- (eu-), a veces similar a un intensivo "muy". Así se puede explicar una forma como Ufratu, dándole el significado de "que lleva bien", "que transporta fácilmente", o bien "que produce bien". Lo cual sí casa perfectamente con el carácter del río que desde el Neolítico aprovecharon muy bien los habitantes de sus riberas: el Éufrates es un río fácilmente navegable y una excelente vía de comunicación, pero también el Éufrates es un río que con sus aguas ha generado una fertilidad insólita y proverbial en el mundo antiguo, desde la riquísima agricultura milenaria mesopotámica hasta los maravillosos jardines colgantes regados con sus aguas de la ciudad de Babilonia, la gran capital antigua que se extiende a sus orillas. Por lo cual nos inclinaríamos a ver en este nombre del río la idea de "bien navegable" o bien de "extraordinariamente productivo o fertilizador". Así Cicerón escribe: Mesopotamiam fertilem efficit Euphrates (De natura deorum, 2, 130, 1), es decir "la fértil Mesopotamia la produce el Éufrates", o lo que es lo mismo en traducción más libre: "la fertilidad de Mesopotamia es un efecto del Éufrates". Y en diccionarios castellanos hasta el s. XIX figura la creencia de que a orillas del Éufrates se encontraba el bíblico Paraíso terrenal.

Luego los griegos, sobre la voz irania, adaptarían el prefijo iranio u- a su forma habitual eu-, respetando la raíz que para ellos podría ser perfectamente reconocible con sus formas dorias en bere-/bera-/bre-/bra- y sus formas jónico áticas en phere-/phera-/ phre-/ phra-, que no es más que la raíz de su verbo φέρω("pero", llevar, portar, transportar de un lugar a otro) y adaptando su sílaba terminal dental a su sufijo de agente -tēs. Y Εὐφράτης pasó al latín como Euphrātes, latín en que también existe un verbo fero o ferre, con el valor de llevar o producir.

Pero estas adaptaciones puede que ya no fueran tan necesariamente evidentes para los hablantes comunes del griego y el latín. Por lo cual, a nivel popular surge alguna leyenda imaginativa, muy parecida a otras similares sobre otros nombres geográficos. Y es que para empezar tenemos constancia de Εὐφράτης como antropónimo, pues al menos un importante filósofo estoico del s. I d. C., quizá nacido en Siria, llevó este nombre. No sabemos si se derivaría el antropónimo del nombre del río, o a la inversa, es que existía en la antroponimia griega desde antiguo y a partir de él los griegos hicieron el calco del nombre iranio del río Ufratu. Lo cierto es que el Pseudoplutarco (un autor anónimo que escribe una serie de obras en griego aproximadamente en el s. II d.C., y que fue confundido alguna vez con Plutarco, de ahí que se le llame así), en su tratado de los ríos, relata esta leyenda para explicar el origen de Eúfrates. Un determinado personaje llamado Éufrates (Εὐφράτης) tenía un hijo llamado Axurtas. Un día Axurtas dormía junto a su madre y Éufrates lo tomó por un extraño que se había introducido en el lecho de su esposa y lo mató al instante. Al darse cuenta de su error y ver que había matado a su propio hijo, desesperado, se suicidó arrojándose al río Medo que desde entonces, en su memoria, lleva su nombre.

En cualquier caso, sean exactamente así o de algún otro modo que se nos escapa los hipotéticos avatares lingüísticos del nombre del Éufrates, lo que resulta indudable es que su forma actual se debe a una serie de adaptaciones sucesivas de su nombre originario en que la etimología popular ha tenido mucho que ver y lo ha ido moldeando y deformando.

- Gracias: Helena


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