Etimología de HOLA

HOLA

Según el DRAE la palabra hola viene de una voz expresiva, similar al inglés hallo o hello. En mi opinión la voz hola viene del griego οὖλε (úle), salve, tipo imperativo del verbo οὒλω (úlo), estoy sano, que utiliza Homero en su obra Odisea (canto 24, verso 403) para saludar.

´´...οὖλέ τε καί μέγα χαῖρε, θεοί δέ τοι ὂλβια δοῖεν´´.

´´...¡salve!, seas bienvenido y que los dioses te concedan felicidad´´.

- Gracias: PAGOT


El término griego οὖλε, parece estar relacionado con salve, pero no con hola. Según Pokorny1, ambas palabras comparten una raíz indoeuropea *solo- (entero), también presente en las palabras católico y saludo. La s inicial en las raíces indoeuropeas (*solo-) se mantiene en latín (salve), pero se aspira en griego οὖλε (houle). Otro ejemplo, *sā́u̯el- se convierte en ήλιος (helios), mientras que el latín conserva la s, en sol.

Como Pagot explica, la Real Academia Española, relaciona hola con el inglés hello. Todos los diccionarios ingleses consultados explican que hello viene de la variante hallo, presente desde mediados del siglo XVI. La variante hallo, nos dio la expresión hala.

Según el CORDE, hola aparece escrito por primera vez en español en el año 1535. 2 Según Moliner 3 y Corominas 4 la palabra hola es una voz de creación expresiva con variantes análogas en diferentes idiomas.

Fuentes:

  1. Indogermanisches Etymologisches Woerterbuch de Julius Pokorny.
  2. Comedia Vidriana - Jamime de Huete - 1535.
  3. Diccionario de María Moliner
  4. Breve Diccionario Etimológico de la lengua Castellana - Joan Corominas. Tercera edición, 1973.

Términos parecidos a "hola" son el galicismo "alló" o el alemán "hallo" que se pronuncian al revés que en castellano. O el "aloha" hawaiano.

- Gracias: Visitante Barcelona 100411


No parece que nuestro hola tenga que tener un origen, rebuscadísmo por demás, en el griego οὖλε. Este además, como el salve latino, que suele ser traducidos por "hola", es sin embargo un saludo habitual que desea salud y en el fondo más formal que en origen lo era nuestro "hola" y todas las variantes existentes en las distintas lenguas, que en origen, no parecen ser saludos. El tema es muy complejo, pero si examinamos el panorama podemos observar dos cosas:

1) Aparte del hola del castellano y catalán, el olá portugués, el hélas francés, el alo rumano, posibles formas antiguas italianas que sólo muy modernamente han sido sustituidas por el ciao, tenemos el hello inglés y el hallo alemán. La primera impresión por el reparto geográfico, es que se trata de una forma vinculada a todos los territorios del antiguo Imperio Romano que eran de habla latina, y a ciertas comunidades que tuvieron contacto íntimo con esas áreas como la de los germanos del sur (las lenguas germánicas más norteñas como las escandinavas, siguen otro patrón para el "hola", excepto si alguna de ellas se ha visto recientemente influenciada por el hello del inglés. Es cierto que alguna de estas formas ha recibido explicación específica, como el hélas francés que se ha considerado dependiente de un arcaico verbo héler con el valor de saludar, dependiente de una forma germánica heilen (saludar, desear salud), que es la que está en la base del "heil!" alemán.

2) Formas como hola y sus equivalentes muestran en su uso primitivo un valor que no es exactamente un saludo ni un deseo de salud. Son sobre todo una llamada de atención, una forma de cierto valor interjectivo (a veces con un cierto sentido de sorpresa) que avisa a otro de la presencia de alguien, algo similar a cuando pastores y montañeses avisan desde la distancia con distintos gritos a posibles oyentes porque quieren hacer notar su presencia (con gritos muy diversos, como "eeeeoooo" y cosas parecidas) y provocar una reacción o un contacto comunicativo (son un "ei, que estoy aquí"). Piénsese incluso en el aló/alló /hallo de las respuestas telefónicas, que parecen querer decirnos un "aquí estoy" y al tiempo son incitación a establecer una comunicación.

Y con estas premisas, podemos ya centrarnos en la posible explicación etimológica de estas formas, en las que opino que sólo pueden caber estas posibilidades:

1) Que dependieran de una forma germánica como heilen que es la que se ha elegido alguna vez para explicar el hélas francés, que se hubiera extendido con distintas vocalizaciones alteradas por la acción popular, lo cual podría haber sucedido si consideramos que elementos germánicos penetran en todo el Imperio Romano de occidente con la descomposición del mismo. Pero esta es la opción que me parece más improbable. Quizá la forma francesa sea un caso aislado que pueda explicarse así. Pero por un lado llama la atención que en alemán existe heil, dependiente de esta forma, y además un hallo que parece distinto. Y por otro lado el sentido de estas formas como un "ten salud", "estés a salvo", a la manera de los saludos clásicos, no parece cuadrar con el sentido originario que parecen tener nuestros "hola" y otras variantes.

2) Que se trate de una formación popular expresiva pero cuyas formas debamos remontar al latín vulgar dado que están presentes en tantos espacios de la Romania lingüística. En este caso deberíamos pensar en el valor expresivo-onomatopéyico de una sílaba -la-, presente en tantas formaciones en que "se quiere figurar" un habla pero sin sentido concreto. Y así tenemos acuñaciones como en latín lallare (cantar un arrullo sin letra concreta, para dormir a un niño) y lallum (nana, canto de nodriza), o el griego ἀλαλή ("alalé", grito de guerra) que imita sílabas emitidas con el único objeto de llamar la atención del enemigo o retarlo, haciendo bien patente una presencia. Esto es mucho más factible.

3) Qué se trate de una formación vulgar latina y tardía compuesta de una interjección de llamada con un deíctico -la/-lo que ha acabado enclítico, lo cual personalmente considero la posibilidad más sugerente. En latín existían muchas interjecciones que incluso aparecen en la lengua literaria, que presentan diversas vocalizaciones, y que coloquialmente equivalían a un "hola" en muchos contextos, como heu, hem, heus, au, ha, o, etc., que vienen a ser como una mera llamada de atención, del tipo "ei, mira para acá, aquí estoy" o algo similar. Desde antiguo el latín tiene la tendencia a la adición de deícticos (partículas situacionales espacio-temporales). Un pronombre como hic (este) o haec (esta), en realidad proceden de formas arcaicas ho-i-ce y ha-i-ce, en que i y ce son partículas deícticas que vienen a significar "aquí", y en ambos casos es como si estuviéramos diciendo "este de aquí de aquí" o "esta de aquí de aquí" para expresar proximidad total al hablante. Parecido origen latino tienen las expresiones francesas voici y voila, o celui-ci (este) y celui-là (aquel), en que -ci y -là son deícticos de origen latino. En concreto -là viene de la reducción del adverbio illac (allá), empleadísimo en el habla y que nos da en castellano allá, pero que también da en italiano y la en catalán antiguo. Otra variante adverbial es illoc/illuc/illo, cuya reducción lógicamente hubiera dado "lo". Esto podría explicarnos la cantidad de variantes compuestas por una primera sílaba procedente de cualquier interjección (o, au, heu…), y un segundo elemento -la (hola, ola…) o bien un segundo elemento -lo (hallo, alo…). En definitiva estaríamos pensando en una formación polivalente que tanto podría expresar un "ei, mira-allá" (en el sentido de "huy quien tengo enfrente"), como, y sobre todo, "ei, aquí" (atiéndeme, estoy aquí, mira para acá). Probablemente alguien se plantearía por qué va a decir alguien en latín un "ei, aquí" con unos adverbios reducidos (illac, illuc) que lo que significan es allá. Pues bien, esto no tiene ningún problema para quien conozca los rasgos de la deixis latina. Cuando un discurso es meramente descriptivo, la deixis se establece desde el punto de vista del narrador (aquí será lo cercano al hablante, allá lo lejano a él, ahora será lo cercano en el tiempo al hablante, entonces lo lejano en el tiempo al hablante…). Pero cuando el lenguaje es comunicativo o interactivo, con frecuencia en latín el hablante "facilita las cosas" al receptor y ajusta su lenguaje a la óptica y situación dl receptor, y esto se da mucho precisamente en el lenguaje coloquial o familiar. Por ejemplo, conservamos muchas cartas. El que escribe una carta jamás escribe "te escribo desde Atenas", sino "te escribí desde Atenas" (cuando el destinatario reciba la carta para él la acción será pasada) y en vez de decir "aquí hace calor", puede decir sin más "allí hace calor", pensando en la óptica del receptor. Es decir que es muy posible que en latín uno pudiera decir "eh, allí", para advertir a un oyente de su presencia en un punto que para él es allí, en vez de "eh, aquí". Es sólo una hipótesis, pero opino que debería empezar a considerarse y analizar con todo detalle en cada lengua los primeros testimonios de estas formas tan informales de saludo y sus contextos.

- Gracias: Helena


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