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Etimología de DON

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DON

La palabra don, en sentido de regalo, gracia o cualidad de una persona, viene del latín donum (ofrenda, regalo), con la misma raíz que el verbo donare (dar) y este de la raíz indoeuropea *do- (dar). Ver: donar.

Una graciosa versión que aprendí yo de niño sobre don, en sentido de signo de respeto, dice que viene de "De Origen Noble". En realidad viene del latín "dóminus" (señor). "Dóminus" viene de "domus" (casa), la cual también es la raíz de la palabra "dueño".


Todos los textos del castellano medieval aparece "Dom." como abreviatura de "dóminus". Item más: el invento del Champagne se atribuye a un mítico fraile de esa región del noreste de Francia: Dom Perignon.

- Gracias: Carlos de Vicente


La palabra don es un apócope1 de dóminum, pues las palabras castellanas proceden del acusativo2 de las respectivas latinas. Ahora bien, dóminum, produjo dueño, con diptongo3. ¿Por qué no hay diptongo en "don"? Seguramente por ser un apócope muy tardío, un cultismo4. En femenino, tenemos dueña/doña, con y sin diptongo. En valenciano quedó el final, de dómina, "Na". Entonces, a la señora Iordana, le decían "Na Iordana".

- Gracias: Gerardo Sánchez Montero


La razón de la alternancia de una forma con diptongo (dueño) y otra sin él (don) está en el carácter de átona de la palabra que no tiene diptongo. La declinación latina de dominus se había reducido al acusativo dominum en el romance de Hispania. Luego cayó la -m final: dominu. A continuación cayó la vocal postónica: domnu. Se abre luego el timbre de la vocal final: domno. En este punto se produce la bifurcación de dos caminos:

  1. domno palabra independiente, se diptonga la vocal sobre la que recae el acento (tónica):
    dómno > duémno > duenno > dueño.
    "ile domno de la casa" > "El dueño de la casa".
  2. domno palabra dependiente, el acento recae sobre la palabra a la que acompaña, domno no se diptonga y tiende a abreviarse:
    domno > domn > donn > don.
    "domno Ferdinando" > "domn Ferdnando" > "don Fernando".
    Nadie dice "el don de la casa" ni "dueño Fernando". Lo mismo ha ocurrido en femenino, que la forma diptongada es la exenta y la sin diptongar la proclítica5: "como no digan dueñas" y "Doña Isabel".

Esta peculiaridad de diptongar la "o" en "ue" cuando recae sobre ella el acento es peculiar de la formación del castellano y la ha heredado el español. Por ejemplo decimos "puerta" con diptongo porque la sílaba tónica es (por-): *pórta > puerta; pero decimos "portero" sin diptongo porque la sílaba tónica ya no es (por-) sino (-te-). Esto no sucede en los demás romances ibéricos, el portugués (gallego de algunos) o el catalán (valenciano de otros), todos dicen "porta". Esto es una herencia fonética del castellano, aunque el español moderno no la mantiene siempre: correspondería, según lo visto, a Puerto Rico el patronímico "portorriqueño", pero la mayoría de los nativos borinqueños dice "puertorriqueño".

- Gracias: Joaqu1n


Cabe notar que el "En" y "Na" son los equivalentes de Don y Doña en todos los dialectos del Catalán. Y donde más se usa hoy día es en las Baleares y no exclusivo de Valencia.

- Gracias: Jordi Pérez Noguer


"En" y "Na" no son equivalentes de don y doña en el catalán. Se trata de artículos, ya que es costumbre catalana que el artículo preceda al nombre propio. En el caso de En, se emplea delante de nombres propios masculinos que empiecen por consonante, manteniendo El para los que lo hacen por vocal. Así, se diría "l'Eduard" y "en Pere". Esto se mantiene para la designación de las casas y masías mediante una contracción: así la casa de Enric sería "ca l'Enric", y la de Manel "can Manel". Y todo esto en el lenguaje informal, sin necesidad de referirse a nadie con el respetuoso "don" delante del nombre.

- Gracias: Eduardo


Notas:

  1. Apócope: Supresión de algún sonido al fin de un vocablo. En este caso: "inum" de Dominum .
  2. Acusativo: El latín, al igual que otras lenguas, añaden unas letras al final de las palabras para indicar el objeto directo del verbo en una oración. En este caso: um. El acusativo designa el resultado de la acción verbal y es la forma más frecuente en los textos y hablar latino. En general, las palabras castellanas provienen del acusativo. Por eso, Gerardo nos dice que "don" viene de dóminum en vez de dóminus.
  3. Diptongo: Conjunto de dos vocales diferentes que se pronuncian en una sola sílaba. En este caso: ue de dueño.
  4. Cultismo: Palabras introducidas por escritores y científicos para designar conceptos carentes en el lenguaje actual. Muchos cultismos son tomados directamente del latín o el griego clásico, por lo tanto no sufren las transformaciones normales de las palabras patrimoniales. Las palabras patrimoniales también nos llegan del latín o griego, pero van cambiando fonéticamente a medida que el idioma va evolucionando.
  5. Proclítico: Palabras que no se acentúan y que están ligadas a la siguiente. Por ejemplo: artículos (el burro), posesivos (mi casa), preposiciones (a comer) y otras partículas.

Sobre la correcta explicación que da Joaquín en la evolución de la palabra latina, a partir de dominu(m), y la efectiva bifurcación que sufre en una forma diptongada (dueño) y otra apocopada (don), me gustaría añadir un detalle. En general el acusativo es el caso etimológico que genera las palabras a partir del latín. Sólo hay contadísimas excepciones de procedencia de otros casos, como la palabra Dios que procede de un nominativo. La mayoría de las excepciones se deben a un uso de la palabra especialmente frecuente en el campo de la invocación directa, y eso se hace con el caso vocativo. Ahora bien, la palabra deus, carecía de un vocativo práctico, y en su lugar se empleaba el nominativo. Como la palabra Dios se usaba sobre todo en invocaciones religiosas, su forma más frecuente fue siempre la del nominativo empleado con función vocativa, y esa forma es la que quedó.

Parece ser que la palabra dominus, con la ruina de la declinación y la eliminación de los casos, conservó como última forma la forma del acusativo como todas las palabras dominum> domnu> dueño, pero a diferencia de otras, parece que conservó también un vocativo frecuentísimo, forma habitual para dirigirse al señor o el amo, por parte de sus sirvientes. Este vocativo es domine, en que la e breve final latina siempre se pierde por ley fonética. Es así como su pérdida evitó la diptongación, al convertirse en un monosílabo: domine >domne>don. De lo contrario es poco explicable la pérdida de la o final, resultado de u abierta, que siempre mantiene el romance castellano, lo que sucede es que en romance medieval alterna sin problemas, según las zonas, con "domno", pero parece que el apócope final conservado se debe a domine. De hecho la forma don (en castellano), sólo se usa para llamar o apelar con un título de respeto o cortesía.

Como título, igual que el cultismo "dómine", significó posteriormente "alguien que tenía estudios", y en el S. XIX y parte del XX, en concreto, a quien estaba en posesión de un título de bachillerato (frente a los títulos universitarios, como doctor, licenciado, etc.).

- Gracias: Helena



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