Etimología de BAÚL

BAÚL

La palabra baúl (DRAE) vendría del francés bahut [leer: bay], un término del siglo XII, tomado probablemente del alto alemán behut: lugar donde se conservan los alimentos.

- Gracias: Philippe Vicente


Me parece interesante trasladar aquí el comentario de un visitante que dice haber leído en Noches Áticas de Aulo Gelio que en latín se llama a los mozos de cuerda o porteadores baiuli, y plantea si esta palabra no podría ser el étimo del que procede baúl. Y lo traslado aquí porque no está planteando ninguna tontería y de hecho es esta una de las hipótesis existentes para la palabra baúl, cuya etimología hasta ahora en realidad no es nada segura. Philippe Vicente de hecho afirma con un condicional "vendría" del francés bahut, "probablemente" tomado del alto alemán. Y es que nada de esto es seguro, el DRAE también dice "quizá del francés bahut" (ni siquiera está claro que venga del francés), y si nos vamos al CNRTL todavía está menos clara la etimología de esa forma francesa bahut, aunque esta fuente sí que proporciona muy diversas hipótesis emitidas.

Que la forma francesa bahut proceda de una forma germánica, en concreto neerlandesa, behuut (lugar de protección), vinculada a un verbo behuden (esconder) tiene sus dificultades. La primera es el paso de la sílaba be- a ba- que no parece tan claro en sus explicaciones, la segunda, aunque puede haber cierta afinidad semántica, es el paso de su significado de lugar de protección a algo similar a un cofre o mueble, especialmente para ropa, significado que presenta la palabra cuando aparece en francés en la segunda mitad del s. XIII, y ese paso no está muy atestiguado. Pero podría ser. Otras hipótesis muy improbables que se dan es la procedencia posible de un vocablo latino tardío bacapulus e incluso de un étimo árabe.

Pero ya Díez propuso en el s. XIX que baúl procedería del étimo latino baiulus (porteador, portador, acarreador de bultos e incluso a veces porteador de cadáveres), defendiendo que el vocablo español sería anterior al francés, lo que no acepta el CNRTL, aduciendo que el vocablo español sería necesariamente un préstamo del francés. De ello no hay ninguna prueba, el término español aparece por primera vez recogido en un diccionario español-italiano de 1570, el de Casas, y no hay ninguna prueba de que sea préstamo del francés. De hecho poco después, en 1603 es recogido por Pallet en su diccionario bilingüe español-francés, que por cierto no lo identifica con el francés bahut sino con las formas francesas coffre y bahu. Pero incluso podría serlo sin que esto afectara al origen latino, como veremos después.

Personalmente he revisado las ocurrencias de la palabra baiulus en el corpus de los textos latinos. La palabra es del latín clásico, no es que aparezca en Aulo Gelio (s. II d.C.), sino que ya es empleada por Cicerón en el s. I a.C., y sus derivados aparecen ya en latín arcaico, siendo desconocida dentro del latín la etimología de la palabra. Pero lo que llama la atención es la inmensa cantidad de veces que esta palabra es empleada en el latín tardío a partir del s. IV d. C., en la mayoría de los autores cristianos como Jerónimo, S. Agustín y todos los que puedan imaginar. Y además su continuidad y frecuencia en todo el latín medieval. Y se usa para todo, incluso para porteadores de agua. Pero lo que llama la atención en un vistazo rápido, aunque no exhaustivo y en profundidad de todos estos textos, es el desplazamiento del vocablo a un valor abstracto de portador o contenedor de algo, de manera que Tomás de Aquino llama a los apóstoles baiuli doctrinae o Pedro Damián habla de baiulus litterarum, en un contexto en que podría entenderse como "depositario de las letras". No es pues nada descabellado considerar que el vocablo pudiera sufrir un desplazamiento de la idea de porteador a cualquier cosa que sirve para portar en su interior un bagaje de algo.

Queda no obstante alguna dificultad. Hay una evidente relación semántica entre baúl y la forma bahut francesa, y también un evidente parecido formal. Asimismo la palabra baúl muestra una forma que difícilmente se produciría en castellano patrimonial, donde tras la caída habitual de la i consonántica intervocálica, la acentuación latina en la u habría mantenido el hiato e imposibilitado la contracción de un posible grupo au secundario, pero la vocal final de baiulu(m) habría dejado una o en castellano. Lenguas romances que eliminan naturalmente esta vocal final son el francés, el occitano y el catalán, por lo tanto sí es muy defendible que el castellano recibiera el vocablo de una de ellas. El propio CNRTL testimonia la existencia de una variante baiul, que es imposible que venga de un germánico behuut y necesariamente procedería de baiulus. Si nos vamos al catalán, vemos que el existente vocablo baül, tiene una variante bagul, clara muestra del proceso evolutivo de esa i hasta su pérdida, y además el diccionario de Alcover señala que podría venir de una forma francesa, la antigua variante francesa bahur. Si esta forma francesa está documentada también es remontable a baiulus, pues la alternancia entre líquidas l/r o el paso de una a otra es un hecho fonético frecuente, sin embargo bahur muy difícilmente podría venir de behuut. Además el catalán conserva también para baül un significado antiguo que es el de ataúd, y recordemos que baiulus en latín también significó porteador de muertos.

En conclusión, ¿qué pudo haber pasado? No tiene razón Díez si afirma que la forma castellana es la más antigua, pero sí que probablemente testimonia la pervivencia de la forma que fue la más antigua. En mi opinión el vocablo pudo formarse en francés, o en occitano o en catalán, pero quizá lo mejor sea pensar en el occitano, porque la posición histórico-geográfica de esta lengua favorece tanto el paso al francés, como al catalán y al castellano, y procedería del latín baiulus. La forma francesa bahut, también antigua, podría suponer una alteración extraña que se dio en francés, o bien la concurrencia de otra palabra distinta: es decir, quizá pudo haber un vocablo francés de origen fráncico germánico behut o bahut (lugar de protección o resguardo de cosas), junto a variantes arcaicas como baiul o bahur (mueble o arcón que sirve para portar enseres guardados), procedente este del latín baiulus. Y simplemente el parecido formal y la similitud significativa de ambos vocablos hicieron que se identificaran las formas y que bahut adquiriera el sentido de baiul, fenómeno que se ha dado en otras ocasiones en otras palabras.

- Gracias: Helena


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