Etimología de ITÁLICA

ITÁLICA

La palabra "itálica" (relativo a Italia) viene del latín italicus compuesta con:

  • La palabra Italos que desde tiempos prerromanos designaba a un pueblo que habitaba la parte de Italia que hoy se llama Calabria. Este etnónimo parece venir del osco viteliu (terreno). Ver la explicación de Joaqu1n en la entrada de italiano.
  • El sufijo -icus (-ico / -ica = relativo a) que encontramos en palabras como clásico y ciática.
En imprenta, las letras itálicas son letras que se inclinan hacia la derecha imitando a un manuscrito, como en este ejemplo. Este estilo de letras fue creado por Ludovico Arrighi (1475-1527) y Aldus Manutius (1449-1515) quienes lo usaron para imprimir la obra de Virgilio en 1501. Se llama itálicas, pues esa obra fue imprimida en Venecia y dedicada a Italia.

Este estilo de letra también se llama bastardilla de bastarda en sentido de culebrina, por el aspecto de la letra. Este término fue acuñado en francés primero (lettre bastarde) por el tipógrafo Geoffroy Tory (1480-1533), en una obra llamada Champfleury.

La tercera manera de llamar este estilo de letras es letra cursiva, la que originalmente se refería a "letra escrita a mano en un estilo en el cual cada palabra está ligada con la otra". Esta viene del latín cursivus, compuesta con cursus (carrera, corrido), más el sufijo -ivo (relación activa o pasiva).


En realidad, aquel libro de Virgilio fue encargado por el impresor Aldo Manuzio a Francesco Griffo (1450-1518). Es por ambos italianos por lo que a esta caligrafía de 1501 en concreto se le llama Grifa, agrifada (en referencia, claro está, a Griffo) o aldina (Aldo). Los lectores debemos mucho a Aldo Manuzio, pues se le considera el precursor del libro de bolsillo.

Ludovico Arrighi, por su parte, profundizaría en el diseño de la tipografía itálica y nos deja en herencia otra nueva especie en el género de las itálicas: la "arreghi".

La utilización indistinta de los términos ha llevado a una confusión en cuanto al uso. Hoy en día, se suelen aceptar tanto "itálica" como "cursiva" para el mismo propósito. Sin embargo, la principal diferencia estriba en la continuidad de los trazos. La itálica era una escritura inclinada pero de ductus (trazo de la pluma) interrumpido. La cursiva, como se ha explicado, es la manera "corrida", de un solo trazo. Por lo tanto, bien podría existir una cursiva sin estar inclinada, siempre que el recorrido de la letra sea único. Hay un factor nada desdeñable para entender esta asociación. Y es que realizándose la escritura occidental de izquierda a derecha y con una población predominantemente diestra (recuerden el tabú de la siniestra), la letra "corrida" o cursiva lleva inevitablemente a una tendencia de inclinación hacia la derecha; momento en el cual se pierden las fronteras terminológicas.

A todo esto habría que añadir que estas caligrafías se fomentan como alternativa a la estándar hasta el momento, la "Oblicua", "redonda" o "romana". A este estilo hacen referencia las fórmulas que llevan ese apellido, como puede ser "Times New Roman".

- Gracias: Álvaro Darriba


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