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Etimología de IMBÉCIL

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IMBÉCIL

La palabra imbécil la heredamos de los griegos (im: sin, baktron: bastón), quienes la usaban para llamar a aquellos que vivían apoyándose sobre los demás, los que dependían de alguien para poder caminar.

- Gracias: Adriana Ciace


Cabe notar que esta etimología no es probable, pues im1 es un prefijo romano, no griego.


Esta palabra no nos llegó del griego, sino del latín imbecillis formado de im1 (sin) y becillis. Becillis es el diminutivo de baculum (bastón). Baculum viene del griego baktron (bastón). El significado primitivo de imbecillis era puramente descriptivo, y se les llamaba así a las personas que por vejez o enfermedad no podían sostenerse por si mismas, y que requerían la ayuda de un bastón. Con el tiempo, el significado fue variando poco a poco, y de la debilidad física, la palabra pasó a designar la debilidad mental. Por otra parte, el prefijo "in-" 1 indica que "no es necesario". La sabiduría iba asociada a la vejez, y la vejez tenía la imagen de un señor anciano apoyado en un bastón, por tanto, el que no tenía sabiduría era el que no tenía bastón.

- Gracias: Miguel Angel


Otra versión dice que viene de imbellum (im: sin1, bellum: guerra), es decir, no válido para la guerra. Así denominaban los romanos a aquellos que por sus características físicas o mentales no eran aptos para formar parte de las gloriosas Legiones Romanas.

- Gracias: Pablo

Notas:

  1. El prefijo latino im- o in- expresa "sin", o "privación" sólo en adjetivos (ver: indio e inconducta). En verbos significa: "en", o "hacia dentro".

La etimología del adjetivo latino imbecillus, a u (tardíamente cambiado en imbecillis, e) que supuestamente significaría "sine baculo" según la opinión acuñada por un escoliasta o comentarista de poeta latino Juvenal, es una de las versiones etimológicas que más se han repetido a lo largo de los siglos. Ahora bien, si se examina el tema sin prejuicios se evidencia que, en el caso de que baculum 'bastón' fuera una parte del étimo de imbecillus, debería significar más bien 'en el bastón' 'que se apoya en el bastón', de lo que se deduciría el valor de 'debil y sin fuerzas', ya que lo de "sin bastón" es propio más bien de los ágiles y firmes. Aparte de esta consideración sobre el valor del supuesto prefijo in-, hay que reconocer que etimólogos como los italianos Giacomo Devoto y Manlio Cortelazzo sostienen que la susodicha etimología tradicional debería ser revisada.

El prestigioso Ernout- Meillet no oculta sus dudas sobre esta famosa interpretación etimológica y se teme más bien que sea un "calembour" del escoliasta mencionado. Añade Ernout-Meillet además que en los primeros siglos el adjetivo imbēcillus tenía una /e/ larga lo que dificultaría en extremo derivarlo de im-baculo. En suma, tiene todos los visos la sospecha de que estamos ante una de las "etimologías populares" más antiguas y prolongadas de la historia de la lengua.

- Gracias: Pedro Menoyo Bárcena


Es cierto que hay dudas, como afirma Pedro Menoyo, sobre la etimología real de imbecillus, más fundamentadas en lo que se refiere a la cantidad vocálica de la sílaba ba- en baculus o baculum, en que la naturaleza breve de la vocal explica perfectamente la apofonía o cambio de timbre en el prefijado, pero no el alargamiento de la vocal e resultante, aunque siempre cabe el recurso a la analogía con otras formaciones. La argumentación en cambio sobre el prefijo no se sostiene, porque es precisamente más frecuente el uso del prefijo in- negativo para negar nombres y a partir de ellos crear adjetivos (insanus, impar…), que el in- de interioridad, más común ante raíces verbales y sus derivados nominales o adjetivales. Lo cierto es que, a falta de otra teoría mejor, aunque sea por etimología popular, nos hemos de atener al significado etimológico que le dieron los hablantes romanos, sobre todo si queremos explicar su uso actual.

En realidad entre los romanos se relaciona el término con bacillus (bastoncillo), como se indica más arriba, un diminutivo de baculus, que la microbiología moderna utiliza para denominar a ciertas bacterias (palabra derivada del griego) en que la forma de bastoncillo es especialmente notoria, y se denominan por eso "bacilos". Lo primero que interesa afirmar es que ni baculus ni bacillus proceden del griego βἀκτρον o βακτηρἰα (bastón para andar), sino que son formaciones independientes a partir de la raíz i.e. *bak- presente en muchas lenguas, como lo prueba el hecho de que en cada lengua la formación es distinta y se ha hecho uso de un sufijo instrumental diferente.

Lo segundo es que imbecillus en latín desarrolla también otra acepción frecuente a partir de su asociación etimológica con baculus. En la sociedad tradicional el bastón no es sólo el símbolo, ni mucho menos, de la necesidad de un apoyo por debilidad debida a ancianidad o enfermedad. Bien al contrario tiene más veces un sentido altamente positivo que la sociedad actual, dominada por iconos hipervaloradores de lo joven e incluso de lo adolescente, tiende a olvidar o no entender de entrada. El báculo (palabra que significa también cetro, símbolo de los reyes y otros varones que ejercen un poder), simboliza la auctoritas reconocida a alguien por su experiencia y conocimiento. La valoración del saber y la experiencia de la edad son grandes, máxime en sociedades siempre de menos estudios reglados, y además es una verdad notoria (más sabe el diablo por viejo que por diablo, dice el aforismo popular). Recuérdese que incluso en estudios especializados, como la medicina, no hay facultades en la antigüedad, y uno se forma con larguísimos años de discipulado junto a un médico experimentado, y con prolongados tiempos de práctica: nadie pues podía ser un buen médico a los treinta años.

Es por eso que en latín imbecillis significa también progresivamente "demasiado joven", carente del báculo, del apoyo, la sensatez y experiencia que proporciona la vida vivida y la vejez. Esto se ve claramente en los clásicos, que emplean la expresión "imbecilla aetas" (edad débil, edad imbécil), para referirse a la niñez o extrema juventud (Horacio emplea notoriamente la expresión). Es así como hay una incipiente especialización del término en designar una etapa de la vida carente de buen apoyo, tanto físico como intelectual. Y por influencia de estas expresiones latinas, el francés del s. XVII, crea la acepción de "disminuido psíquico o débil mental" del vocablo "imbecil", usado incluso con tal valor en el vocabulario médico del XVII y XVIII (aparece en diccionarios y tratados médicos incluso hasta inicios del s.XX), que pasa a todas las lenguas, y acaba dejando de ser un eufemismo técnico, para convertirse sobre todo en un insulto.

- Gracias: Helena



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