Etimología de HITITA

HITITA

El vocablo hitita, que a veces aparece como hetita, designa al habitante de un pueblo anatólico del segundo milenio antes de Cristo, y también a su lengua, que tiene gran importancia para la investigación en el mundo indoeuropeo. Pero veamos de dónde surge el término.

Este pueblo es citado en la Biblia, antes de saberse bien su identidad e historia, tanto referido a él como pueblo, como a ciertos personajes de este origen, con la forma hebrea ḥittī que algunos recogen como ḥittīm. La palabra había llegado al hebreo desde el acadio ḫatti, que es una denominación asiria con que los asirios se referían a la tierra de los hititas. Esta voz viene del hitita Hatti, pero parece que los hititas no la aplicaban exactamente a sí mismos ni a su lengua (a esta la llamaban nesi o decían que hablaban de modo "nesili", motivo por el cual algunos estudiosos defendieron llamar "nesita" a la lengua hitita, sin mucho éxito). Parece que con Hatti los hititas pudieron referirse tanto a su país como quizá a una extraña lengua preindoeuropea hablada por allí y del que el hitita más antiguo refleja abundantes préstamos. Es por eso que quizá la palabra Hatti es un vocablo previo de oscuro origen que se refería a la tierra que ocupaban otros antes de que los hititas aparecieran por la zona hacia el 2000 a.C. o poco después, y es fácil que los asirios conservaran esa denominación tradicional para el territorio.

Los egipcios llamaban a los hititas Kheta, Khita o Heta, y quizá también por esa influencia al traducirse la Biblia al griego en la versión de los Septuaginta, la palabra hebrea ḥittī se heleniza como Χετταίος, voz que también se pasó al latín generando las versiones Cethaeus, Cetius, Chettaeus, Chetteus, Chetti y Chettus que aparecen en escritores cristianos primitivos y alguno medieval. Pero san Jerónimo en la Vulgata, que sería la traducción canónica latina de la Biblia, introduce una latinización directa del hebreo ḥittī que es Hethaeus. Es por eso que a este pueblo se le ha estado llamando Heteo (los heteos) tradicionalmente en todos los países normalmente católicos en que las versiones bíblicas se han basado sobre todo en la Vulgata.

Pero en el s. XVI surge el protestantismo y en 1522 aparece la Biblia de Lutero en alemán, basada en buena parte las revisiones textuales de Felipe Melanchton que acudió en cierta medida al cotejo con los originales hebreos. Entonces allí Lutero, basándose en el hebreo ḥittī acuña la forma Hethiter para traducirla. Poco después aparece la Biblia de Ginebra, que es la de Calvino, en 1560, basada en parte en las revisiones de textos sacros originales de Erasmo de Rotterdam, y primero en francés, y respetando ya la línea establecida por Lutero, se acuña la forma Hittite para traducir ḥittī. Esta biblia fue traducida al inglés y fue la que siguieron principalmente los protestantes ingleses y así en inglés, ya fuera de la biblia, se testimonia la palabra hittite hacia 1600. Es por eso que los católicos decían "heteo" y los protestantes, sobre todo anglicanos, "hitita" (hittite). La palabra hittite luego ya en el ámbito de los estudios históricos, arqueológicos y lingüísticos, se presta desde el inglés al francés en 1833 (aparece entre 1833-37 en este contexto en la obra de Texier, primer descubridor de Hattusa, la capital de los hititas) y la forma hitita acaba imponiéndose en el s. XIX como la aceptada y regular en este campo, en que no se emplea heteo.

Los hititas aparecen en la historia poco después del año 2000 a.C. Aproximadamente entre el 1900 y el 1800 a.C. cuando hay diversos principados hititas, establecen las bases de su fuerte monarquía y de su imperio que surge potente en el s. XVIII a.C. en el centro de Anatolia (actualmente en Turquía), con su gran capital en la ciudad de Hattusa y otros puntos y enclaves. Se expansionarán hacia el este y el oeste y luego hacia el sur, siendo el reinado de su rey Labarna, en el s. XVII a.C. el punto de comienzo de su gran expansión. En su expansión hacia el sur se enfrentan entre el s. XVI y el XIV con el imperio de los Mitanni, que eran hurritas y se situaban más o menos en Siria, hasta que los Mitanni acabaron dominados por los hititas. Los hititas mantuvieron relaciones con las grandes potencias de su época, y desarrollaron una importante correspondencia diplomática con los egipcios en la época de Akhenatón o Amenofis IV. Finalmente acabaron enfrentándose con los egipcios pues su expansión hacia el sur choca con la expansión egipcia hacia el norte por la franja cananea y siria. Entonces se produjo la famosísima batalla de Qadesh ( en 1274 a.C.) tan documentada en las fuentes egipcias como en otras de la época, entre el rey hitita Hattusili II y el poderoso faraón Ramsés II y de la que sabemos, que aunque las fuentes egipcias presentan como vencedor a Ramsés, ante la potencia de ambos ejércitos y las vanas intentonas, la cosa quedó en tablas, ambos ejércitos se retiraron y Qadesh permaneció en poder hitita. Luego Ramsés firmó una paz estable con el sucesor Hattusili III, casándose con dos de sus hijas, lo cual marcaría una paz estable y establecería Qadesh como el límite sur de la expansión hitita y el punto al que ya no podía llegar la expansión egipcia. Esta estabilidad de poco sirvió, porque sólo en menos de un siglo, en el s. XII a.C., el imperio hitita vivió su final. Sin duda sus áreas más costeras o cercanas a las costas mediterráneas fueron arrasadas por los Pueblos del Mar, que tanta convulsión crearon en todo el Mediterráneo Oriental y Egipto, pero simultáneamente en las áreas más centrales y norteñas, y en su capital Hattusa se registra una destrucción que pudo deberse a la presión de sus vecinos kaskas y frigios del norte, que siempre fueron una amenaza y que quizá aprovechando la debilidad causada por el ataque de los Pueblos del Mar, acabaron consumando esta amenaza. Entonces, a partir del s. XII, los restos de los hititas y sus aristocracias, establecieron unos pequeños reinos en la zona sur de los hititas o nororiental de Siria, que se conocen como reinos neohititas y que pervivieron hasta que el s. VIII a.C. fueron absorbidos por los asirios: estos neohititas fueron probablemente los que los hebreos conocieron como ḥittī, ya que los hebreos no existían en la zona en la época plena de los verdaderos hititas.

Los hititas no sólo nos dejaron un arte muy elevado en sus relieves sobre piedra, una arquitectura muy notable y una metalurgia muy especial, pues es el primer pueblo al que se atribuye el uso del hierro cuando todos estaban aún en el pleno uso del bronce. Puede que el legado más precioso sea la lengua hitita, que es la lengua indoeuropea más antigua documentada. El material lingüístico hitita se empieza a documentar hacia el 1900 a.C. en textos asirios, pero el auténtico y monumental testimonio son las más de 25.000 tablillas del archivo de Hattusas descubierto en las excavaciones de inicios del s. XX, que abarcan textos comprendidos entre el 1750 a.C. y el 1190 a.C. aproximadamente, que permiten establecer tres periodos en la lengua: antiguo, medio y reciente. Son textos que utilizan mayoritariamente un sistema gráfico cuneiforme y entre los que hay textos multilingües que presentan también la traducción en sumerio y acadio. Todo lo cual permitió que hacia 1952 el hitita quedara descifrado totalmente. A los textos de Hattusa se sumaron después otros en otros lugares, pero no tan numerosos e importantes. Después del s. XII, la escritura oficial hitita de los reinos neohititas, empieza a transcribir otra lengua de corte que es el luvita, emparentado con el hitita y también antigua, pero el auténtico hitita se fue perdiendo.

El hitita nos ha proporcionado muy profundos conocimientos del mundo indoeuropeo, no sólo en la constatación de numerosas raíces y palabras ya detectadas en otras lenguas, como raíces originarias indoeuropeas, sino también en la fonética y la flexión. El hitita es la única lengua que conserva las laringales indoeuropeas que explican tantos cambios fonéticos en las lenguas derivadas, pero que antes del desciframiento del hitita eran una mera hipótesis. Es tanta su antigüedad y riqueza, que ha generado algunos replanteamientos, y frente a la idea de que los hititas son invasores indoeuropeos que llegan a Anatolia desde las estepas intermedias entre Asia y Europa, hay quien defiende que son indoeuropeos evolucionados allí y que realmente la patria de los indoeuropeos es Anatolia (donde se registran otras lenguas indoeuropeas que están entre las más antiguas), de donde se expandirían a través del Cáucaso por Europa y por Asia. E incluso estudios genéticos algo recientes, afirman que su raíz estaría en los primeros agricultores neolíticos anatolios y los vinculan remotamente con ellos. En definitiva es un tema que está en revisión sin que tengamos datos decisivos.

- Gracias: Helena


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