Etimología de HALTERIO

HALTERIO

La palabra halterio, también a veces llamado halter (plural halterios), es un término entomológico que designa al segundo par de alas profundamente modificadas, que se insertan en el metatórax de los dípteros adultos (moscas, mosquitos) y muchas fuentes también llaman halterios al primer par de alas de los insectos estrepsípteros machos, que presentan una morfología muy parecida.

El origen de la palabra halterio se remonta hasta los tiempos de la Grecia antigua, pero con un significado más bien deportivo, como en seguida lo explicaremos. Sin embargo, en el ámbito de la terminología entomológica moderna, el término comenzó a generalizarse hacia el siglo XVIII, con el advenimiento o desarrollo del estudio morfológico y taxonómico de los insectos, ya con el recurso de la microscopía de aquellos tiempos; aunque en muchos casos, como en las típulas y muchos otros dípteros, los halterios son fácilmente reconocibles a simple vista, como seguramente los naturalistas de la antigüedad debieron haberlos observado.

Halterio viene del latín clásico halter, -ēris, procedente a la vez del griego ἁλτήρ = haltḗr, que era un pedazo de plomo o de piedra que llevaban los atletas en cada mano para tratar de equilibrar el cuerpo y cobrar ímpetu o fuerza durante el ejercicio del salto', derivado del verbo griego ἅλλεσθαι = hállesthai, 'saltar'. Esto, debido a que el halter era algo utilizado para mejorar la capacidad de salto.

Resulta interesante señalar que, aunque Aristóteles ya utilizaba el término δίπτερος = dípteros para describir a las moscas y mosquitos, fue Carlos Linneo (1707-1778) quien en 1758 propuso el nombre Diptera (insecto con dos alas) como orden de insectos, actualmente (2016) aceptado como válido por la Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica. Sin embargo, otros taxónomos posteriores fijaron su atención en los halterios para bautizar a los dípteros, aunque sus propuestas finalmente no fueron aceptadas:

  • En 1763, el naturalista austriaco Antonio Scopoli (1723-1788), propuso el nombre Halterata. Con el sufijo latino -ata, que indica 'posesión de cierta propiedad o característica', como en Monotremata, por lo tanto, Halterata se interpreta sencillamente como "insectos que poseen como característica el llevar un par de halterios en el metatórax". Propuesta que no está nada mal, pero se impuso la de Linnneo, que después de todo, ya lo había utilizado Aristóteles desde el siglo IV a.C.
  • En 1798, Joseph P. de Clairville (1742-1830), botánico y entomólogo francés, los llamó Halteriptera (algo así como 'alas y halterios', del griego pterón, 'ala').
  • Y en 1846, el geólogo y biólogo suizo Louis Agassiz (1807-1873), propuso el término Halteroptera, con igual significado que la anterior propuesta.

Ya para el siglo I d.C., el escritor y poeta latino Marco Valerio Marcial (40-104 d.C.), utiliza la palabra latina halter en sus obras, de manera que, como ya lo hemos dicho, no se trata de ningún término nuevo o neologismo acuñado en latín en los siglos recientes, sino que los zoólogos lo que hicieron fue adoptarlo de manera inalterada en sus descripciones entomológicas.

El Diccionario de la Lengua Española (DLE), incluye el sustantivo femenino haltera, con idéntica etimología que halterio y nos dice que es una "barra metálica con una bola o con discos en cada extremo". Se trata pues de lo que ahora llamamos 'pesa' o 'mancuerna', que utilizan los gimnastas que practican la halterofilia (gusto por el levantamiento de pesas) para competir en levantar grandes pesos, pero con el sentido de algo muy pesado o con una gran masa, no los pesos moneda de muchos países, o para conseguir la hipertrofia muscular de los culturistas.

Los halterios o el segundo par de alas rudimentarias de los dípteros, son órganos pares, insertados a cada lado del metatórax, que tienen la forma de una especie de pedúnculo con una protuberancia o abultamiento de tamaño variable; algo así como un fósforo o cerillo, o una baqueta (el palo que se utiliza para tocar el tambor), con uno de sus extremos abultados. Y vibran verticalmente a una altísima frecuencia de una manera sincronizada con las alas anteriores, haciendo la función de una especie de giroscopio que permite al insecto durante su vuelo orientarse espacialmente, pues dichos órganos, además de su función de balanceo, equilibrio o contrapeso (lo que explica su nombre según su etimología, de "algo que por su peso, funcionaba como estabilizador al brincar o saltar"; y por lo mismo a veces se los llama también 'balancines'), están dotados de un complejo sistema sensorial.

Bibliografía sugerida:

  • De Miguel Raimundo y Marqués de Morante. 2003. Nuevo Diccionario Latino/Español Etimológico. Segunda Edición. Madrid.
  • Encyclopaedia Britannica. Haltere. Online. Consultada el 6 de febrero de 2016.
  • NOMINA CIRCUMSCRIBENTIA INSECTORUM Online. Consultada el 6 de febrero de 2016.
  • The Century Dictionary in DjVu Online. Consultado el 6 de febrero de 2016.
  • Vázquez García Leonila y Alejandro Villalobos. 1987. Zoología del Phylum Arthropoda. México.
  • Webster's Third New International Dictionary. 1971. Vol II. USA.

- Gracias: Jesús Gerardo Treviño Rodríguez.


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