Etimología de GAFA

GAFA

La palabra gafa (cada uno de los alambres que sujeta los anteojos a las orejas) viene del catalán gafa (gancho o alambre doblado que sirve para sujetar algo) y éste del verbo gafar (agarrar). Se barajan varias alternativas para el origen de la palabra catalana.


Tal vez haga bien la Academia en mantener incierto el origen del objeto que usamos para la vista, pero lo que en cualquier caso hay que descartar es que provenga del término catalán que significa "gancho" o de otros con similar orientación semántica. No tiene ningún sentido definir un objeto tan antiguo en base a un accesorio añadido con tanta posterioridad. Las "patillas" de las gafas, si bien es cierto que en principio fueron rudimentarios armazones o monturas fabricados en hierro o en acero con punta curvada en los extremos, no aparecen hasta mitad del siglo XVIII. Hasta esa fecha las lentes se mantenían al principio con la mano (como hace Sean Connery en la película El nombre de la rosa, ambientada en los primeros años del 1300) y posteriormente con un artilugio llamado pince-nez (pinza nasal), como puede verse en la famosa imagen de Quevedo (1580-1645). Este tipo de gafas fue llamado precisamente los quevedos. Cuando a mediados del XVIII se añaden las patillas, el objeto ya se venía usando desde hace cuatro o cinco siglos por lo menos. Igualmente resultaría extraño que tomase un objeto tan usado el nombre de un accesorio añadido varios siglos después. Sería algo así como decir que algo se llama "reloj" por la correa del mismo, o "maleta" por el asa con que se mantiene.

Las ocularias o specula, o rodoli de vero per ogli per lezer (como pasan del latín al vulgar hacia el 1330 en italiano) toman distintos nombres en las otras lenguas europeas en base a uno de los dos elementos que intervienen: los ojos o las lentes: glasses, inglés, lunettes, francés, Brille, alemán, lentes, gallego hacen referencia al cristal o las lunas. Occhiali, italiano, Augenbrille, alemán, ulleres, catalán, ochelari, rumeno, derivan en cambio de la palabra ojo.

Caso distinto es el del español, para el que encuentro más plausible la explicación que aún hoy se sigue dando en la Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba, donde estudié, explicación que siguen dando... fuera, no en el aula.

En frente de la puerta principal de la facultad, en la plaza del Cardenal Salazar, a poquísimos metros, se encuentra el busto de este hombre:

Muhammad Ibn Qassoum Ibn Aslam Al-Gafequi (¿?, Belalcázar- 1165, Córdoba) fue un oculista andalusí. Era experto en la operación de cataratas, en las enfermedades oculares y el iris. Se formó tanto en Córdoba como en Bagdad, aunque regresó a la capital cordobesa para desarrollar su trabajo. Fue además autor de un tratado de oftalmología, llamado Guía del oculista, cuyo manuscrito original se conserva en la Biblioteca del monasterio de El Escorial y continúa siendo analizado por los especialistas.

Del mismo modo sería una de las primeras personas en realizar una cirugía ocular al extraer una catarata de cuya operación dejó testimonio. (Tomado de Wikipedia).

En honor a Al-Gafequi se llamó gafa primero y posteriormente gafas (un plural dual en casi todas las lenguas, como "pantalones" o "tijeras"). El nombre vendría pues del árabe.

Que sea así o no, puedo asegurar que esta es la explicación que los guías turísticos de Córdoba siguen dando delante de la estatua del oculista árabe, justo en frente de la Facultad de Filosofía y Letras. Es con la que yo me quedo.

Hacer derivar el objeto de "gancho" tendría el inconveniente de explicar por qué la lengua española es la única que así procede en toda la Romania y por qué se esperó hasta el siglo XVIII para darle este nombre a un objeto que ya circulaba desde hace varios siglos.

No hay que olvidar que en la época de Al-Gafequi Córdoba era, con el Califato, la capital de Occidente, siendo depositaria del saber y la ciencia del tiempo, pudiendo presumir de la mayor biblioteca de todo el Occidente entre otros muchos tesoros.

- Gracias: Rafael Martínez Rubio.

Pues no me parece que haya mucho motivo para descartar el verbo del catalán y el occitano gafar 'agarrar'.

Las gafas -que desde un principio se han usado en plural, porque son dos, como los anteojos, los/las lentes, los espejuelos o las antiparras-, no han denominado desde antiguo cualquier tipo de lentes para los ojos, sino solo aquellos que llevaban patillas (las gafas propiamente dichas) para sujetarlas a las orejas. Otros anteojos sin patillas no eran gafas, los quevedos eran de pinza, las antiparras, en principio, de varilla vertical, aunque luego se hayan usado para anteojos de protección (para buceo, soldadura, minería), por eso se les llamaba también impertinentes, porque enarbolarlos por la manija vertical para colocarlos delante de los ojos y fijar la vista en algo era una operación tan aparatosa y evidente que quedaba rayana en la impertinencia.

Y el bendito oculista del siglo XII, llamado al-Ġāfiqī porque había nacido en Ġāfiq (hoy Belalcázar), al que llamaban también al-Qurṭubī en otros lugares de al-Andalus, porque Ġāfiq era una aldea de Córdoba, y también al-Andalusī , obviamente fuera de al-Andalus, es decir Abū Ǧaˁfar Muḥammad ibn Qassūm ibn Aslam al-Ġāfiqī al-Qurṭubī al-Andalusī escribió un tratado de oftalmología que llamó al-Muršid fi l-kuḥl ("el Guía, sobre oftalmología"), para uso de su hijo, como manera de legarle sus conocimientos en dicha arte. Este manuscrito se encontraba entre los libros de la Biblioteca del Real Monasterio del Escorial que resultaron dañados en los varios incendios, por obra del fuego -o del agua con que se trataba de apagarlo-, y se desordenaron sus folios, pero fue recompuesto y traducido al francés por el eminente oftalmólogo, historiador de la medicina y arabista alemán Max Mayerhof, quien lo publicó en Masnou (Barcelona) en 1933 con el título de Le guide d'oculistique. Esta es la única obra sobre oftalmología de al-Ġāfiqī y en ella se habla de enfermedades de los ojos, ungüentos, colirios, alcoholes, pero nada de óptica; en ninguna parte de ella se habla del uso de lentes. Eso de que al-Ġāfiqī inventase las gafas y que estas se llamasen así por él, como recuerdo de su nombre, es una leyenda urbana provocada por la similitud de los nombres (gafas y Gafiqui) como le ocurrió al madroño del oso de Madrid, que si hubieran estado los dos en el escudo de Granada serían el oso y el granado.

La palabra gafas se aplicaba primero a dos ganchos que mediante una palanca echaban atrás y tensaban la cuerda de las ballestas. Se llamaban gafas porque tenían forma de garfios y gafaban la cuerda. Cuando se inventaron los lentes con dos gafas que los sujetaban a las orejas, se pasó el nombre de gafas al conjunto de los lentes y sus dos gafas hasta el punto de que gafas pasó a denominar el todo y a la primitiva gafa se pasó a llamar 'patilla'.

El DLE recoge todos estos significados en la entrada gafa:

- Gracias: Joaqu1n

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