Etimología de OVACIÓN

OVACIÓN

La palabra ovación viene del latín ovatio, ovationis (ovación, griterío de júbilo, también reconocimiento u honor militar específico así llamado). El vocablo se forma con sufijo de acción -tio(n) sobre la raíz del verbo ovare que significa regocijarse y gritar de júbilo. El verbo ovare y la palabra ovatio en principio sólo designaron el hecho de proferir gritos de alegría, pero después pasó el vocablo al terreno militar y la ovatio se transformó en un acto ritualizado de reconocimiento jubiloso a un general por su victoria, general que no había logrado los mínimos exigibles para obtener lo que los romanos llamaban triunfo, pero sí era merecedor de condecoración y reconocimiento. Entonces la ovatio era un triunfo menor en que el acto principal era la aclamación pública de las tropas al general que desfilaba a pie o a caballo recibiendo los gritos de júbilo, aplauso y felicitación, y por eso se llamaba así. También se le imponía una corona ovalis, que no tiene nada que ver con el oval que viene de ovum (huevo), ni era ovalada, sino que se derivaba de ovare. Es por eso que hoy en día recibir una ovación es recibir el griterío de felicitación y aplauso de un público.

Ovación sólo se relaciona con una raíz indoeuropea que significa gritar de alegría y que Ernout y Meillet dan como *ew-/ow-, y con ella también parecen vincularse los gritos dionisíacos rituales griegos de júbilo, que son "evohé, evohé" (en griego εὑοΐ) , entre otras cosas. Todo lo demás son etimologías populares.

- Gracias: Helena


Etimologías Populares

"Ovación" viene del latín "ovis", o sea "oveja", pues es lo que se sacrificaba a la vuelta de un general que "tan sólo" había matado a menos de 5.000 soldados enemigos. Si eran más de 5.000 había un "triunfo".

Fuente:

  1. Historia de Roma - Indro Montanelli (Fucecchio, 1909-Milano, 2001).

- Gracias: Paula de Sevilla


Esta descripción es un tanto no convincente porque ovis es el positivo de ovino, oveja deriva de ovícula, diminutivo de ovis. Es improbable que "ovi" pudiera declinarse a "ova". Sin doble sentido puede decirse que ovación (por lo menos en una de sus acepciones) deriva de ovar (poner un huevo -ovum-, hoy se dice "desovar"); también hoy se escucha ovacionar y que da a entender hacer vítores, aclamar, hacerle ruido a alguien; hacerse un ovillo es ponerse en posición fetal (los humanos), pero no hay manera de relacionarlo con las ovejas, las víctimas y los sacrificios.

- Gracias: Maximiliano Mena Pérez


La mayoría de los diccionarios etimológicos le dan la razón a don Maximiliano. Dicen que Ovación viene de ovatio (triunfo) y esta de ovare (hacer una entrada triunfal y gritar de alegría). Ovare podría venir del griego euazein (gritar de alegría).


Lo que sucede es que a un filólogo francés del s. XIX que trató imaginativamente de muchos temas míticos y fantasiosos, llamado Michel Bréal, se le ocurrió inventar que la palabra ovatio, de la que él suponía primaria la acepción militar, derivaría del hecho de que los romanos sacrificarían una oveja (ovis) en el ritual militar de la ovatio. Semejante fantasía (jamás hay el sacrificio de una oveja en una ovatio y tenemos montones de descripciones literarias romanas de una ovatio), a pesar de su carácter absurdo y de ser rechazado por todos los filólogos, fue recogida sin embargo por algunos autores e historiadores poco fiables que lo han transmitido. Uno de ellos es Indro Montanelli. La historia de Roma de Indro Montanelli es un libro absolutamente encantador que todos hemos leído a los 15 años, y que a todos nos han recomendado para "engancharnos" a la fascinante historia de Roma, por su carácter seductor. Pero después, cuando ya nos formamos un poco, debemos saber que no es precisamente la mejor fuente para una historia científica de Roma y contiene algunas fantasías. Por eso verán que hay personas que andan repitiendo ese invento, casi todos conocen la seductora y simple obra de Montanelli, aconsejada a niños y adolescentes.

- Gracias: Helena


Las etimologías propuestas por doña Paula de Sevilla y por don Maximiliano Mena Pérez no están en contraposición. Para demostrarlo recurriré a algunos giros que "ovare" y sus derivados tomaron en mi país. "Huevón", en México significa "holgazán", no "tonto" como en otros países de América Latina. "Echar la hueva" (ovar o desovar) es sinónimo de holgazanear y es lo propio del huevón.

Con esto queda claro que mi hipótesis ha sido demostrada.

El primer significado atribuye la ovación al general que mató SÓLO 5000 soldados enemigos, es decir, al general que holgazaneó (o echo la hueva) y no logró la excelencia en su tarea. Por esto, al regresar a Roma de la campaña militar, la gente le gritaba a su paso: "ovatio!, ovatio!" (¡huevón!, ¡huevón!) reclamándole su poco empeño en la guerra. Como era multitud la gente que hacia esto, con el tiempo el fenómeno llegó a confundirse y asimilarse con el famoso triunfo romano, que en realidad es todo lo contrario: los honores a un general empeñoso en vez del vituperio de uno huevón.

El uso que se da en Chile a la palabra "huevón" (tonto o, individuo en general) impide a doña Paula y a don Maximiliano ver la continuidad que hay entre los dos significados.

Ofrezco una segunda prueba a mi teoría. En México existe un diario deportivo llamado "ovaciones". Da la casualidad que se trata de un diario leído en su mayoría por personas desempleadas. El nombre del diario hace referencia al mismo tiempo al rugir del estadio (al que se relaciona con el triunfo romano, y este, como ya se ha demostrado, se confundió con la ovación-vituperación), y a los ratos de solaz esparcimiento en los que sus lectores no hacen nada productivo.

Hasta aquí mi contribución a la búsqueda del origen de las palabras de nuestra lengua. Escrito en la mañana de un domingo de enero, mientras ovacionaba a gusto y hacía bromas a mis amigos chilenos.

- Gracias: fenarete


Sí, el comentario de Fenarete, como el mismo el dice, hay que entenderlo como una broma:
  • La broma hace referencia a la entrada de huevón.
  • Aunque estas paginas se llaman "de Chile", la mayoría de los contribuidores son otros países. Don Maximiliano es de México, y obviamente, Paula es de España (Sevilla).
  • Como bien explica Helena, ovare (aplaudir, gritar con alegría), no tiene nada que ver con ovum (huevo) ni ovis (oveja).

Es interesante que Pokorny incluye varias raíces onomatopéyicas, como *ul, *yu-2 y *(e)wegʷh-, y acepta muchas raíces que otros indoeuropeistas no lo hacen, no incluye esa *ew-/ow- de Ernout y Meillet.


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