Etimología de NEOLÍTICO

NEOLÍTICO

La palabra Neolítico fue acuñada en el s. XIX (se considera que fue Lubbock el primero que usa el término en 1865), para referirse a una etapa de la prehistoria humana cuyo primer rasgo visible fue el cambio en las técnicas de fabricación de instrumentos de piedra, que en lugar de tallados como en el Paleolítico (Edad de piedra antigua), aparecen pulimentados. De ahí que el vocablo se forme a partir de las palabras griegas νέος ("néos", nuevo, reciente) y λίθος ("lithos", piedra), para designar a una edad o etapa "de la nueva piedra" o piedra pulimentada. Pero pronto se vio que es este un rasgo menor en la definición de lo que es el Neolítico, en que la verdadera "revolución neolítica" consiste en la total sedentarización de los grupos humanos vinculada al invento de la agricultura y la domesticación de animales. Poco después se completaría también con un invento de capital importancia para posibilitar bien el almacenamiento y tratamiento alimenticio de los productos: se trata de la cerámica. Se considera que la etapa neolítica dura hasta que se produce otra innovación: el tratamiento y trabajo de los metales, que empieza con una etapa que se inicia con el trabajo del cobre y que llamamos Calcolítico, en que primero el cobre sólo se moldea y labra y después se funde, y que sirve de transición a la llamada Edad del Bronce en que ya se produce una metalurgia que experimenta con diversas aleaciones broncíneas.

Sabemos que el invento básico, la agricultura, que sirve de fundamento al Neolítico, no se produce en un solo lugar en el mundo y se trasmite después poco a poco al globo entero, sino que se produjo en diversos lugares independientes, lo que pasa en momentos muy separados en el tiempo. El núcleo más antiguo y primero de descubrimiento de la agricultura se da en el entorno sur de Anatolia (actual Turquía) con anterioridad al año 8500 a.C. De ahí es exportada la nueva tecnología al norte de Canaán, después a la zona de Mesopotamia, de Egipto y de Irán y la India, y también corre hacia el oeste por Europa. Pero la expansión a estos lugares es sobre todo a partir del 6000 a.C. aproximadamente (si bien hay centros anteriores a esta fecha en la Europa del este), cuando ya han inventado la cerámica también en la zona de Anatolia. El Neolítico alcanza las últimas zonas más marginales de Europa, como por ejemplo las Islas Británicas, hacia el 3500. Otro núcleo independiente de domesticación de especies agrícolas y surgimiento de una vida neolítica está en China, en los valles de los ríos Hwang-ho y Yangtse, donde surge aproximadamente entre el 7500 y 7000 a.C. y de ahí se expande lentamente por Extremo Oriente. Se ha considerado también otro núcleo independiente en Nueva Guinea y otro posible en África central, más tardío, al sur del área sahariana, porque las plantas allí domesticadas no son las del Oriente Próximo que se han extendido, sino que se trata de especies vegetales autóctonas de la zona. Por último en América, mucho más tardíamente (hacia el 3000 a.C.) se detecta un nacimiento propio de la agricultura en tres focos que no se sabe del todo si están interrelacionados en alguna medida o son completamente independientes: Amazonía Oriental-Zona Andina, Mesoamérica y Valle del Mississipi (este el foco más tardío).

Y volviendo a ese foco más antiguo cuyos centros y yacimientos primeros aparecen en el sur de Anatolia, que es además donde se dan naturalmente las primeras especies vegetales domesticadas y cultivadas, y después en Jericó (norte de Canaán), un descubrimiento bastante revolucionario de los últimos tiempos ha sido el yacimiento de Göbekli Tepe al sur de Anatolia (en la actual Turquía junto a la frontera de Siria), para el que las dataciones de carbono 14 han dado una ocupación inicial hacia el 11.100 a.C. Este yacimiento es único porque supone el primer centro cultual y religioso construido que conocemos de la historia de la humanidad, de sorprendente tecnología constructiva además. Sus gentes eran aún al principio de economía cazadora-recolectora pero evidencia una sedentarización de la población necesaria para la aparición de la agricultura, en medio templado y mucho más húmedo que hoy, con abundancia de especies animales y vegetales. El trigo silvestre que simplemente recolectaban y molían al principio tiene exactamente la misma estructura genética que el que poco después aparece como producto de cultivo (por cierto que hay también evidencias de recogida y molienda de cereales silvestres en Egipto desde el 12.000 a.C.). Todo parece indicar que fue en torno a este singular centro cultual y su consiguiente estructura social cooperativa que se produjo la primera adaptación al cultivo (sobre todo trigo y otros cereales). Inmediatamente, en torno al 8500 surgen los primeros grandes centros de población del Neolítico precerámico, de economía agricultora y primitivamente ganadera de Nevali Çori en Turquía primero, de Jericó en Canaán y finalmente de Çatal Hüyük (el importantísimo centro de Turquía). Çatal Hüyük nos muestra el estadio más avanzado, pues su vida es prolongada y llega hasta el neolítico cerámico y los primeros trabajos del cobre (Calcolítico). En cualquier caso es este centro, junto al de Jericó, el que nos muestra no sólo el cultivo de trigo, cebada y centeno, sino también de diversas leguminosas como lentejas, garbanzos y guisantes y lino, mientras diversos frutos arbóreos eran recogidos silvestres. Aún se dependía mucho de la caza para la carne y en consonancia con esto el primer animal domesticado fue el perro, no sólo buen ayudante para la caza sino también aportador de carne él mismo. Va seguido de la domesticación de la oveja y hay ciertos indicios del inicio de la domesticación de bóvidos (otras especies se domestican también allí más tardíamente). En principio hay recipientes de piedra caliza labrada hasta que se pasa (en Çatal Hüyük y otros yacimientos anatólicos y de Canaán) al uso de la cerámica, generalizada a partir del 6000 a.C.

La revolución agrícola del Neolítico se extendió por el llamado creciente fértil del Próximo Oriente y Egipto, llevando ya allá sus productos vegetales y animales ya domesticados y también enseguida la invención de la cerámica. La llegada de estas técnicas a tierras de altísima fertilidad como Sumeria o el valle del Nilo, permiten la acumulación de unos excedentes que cada vez más posibilitan la sustentación de clases sociales especializadas y estructuras de comunidades cada vez más complejas, lo que unido a las posteriores innovaciones constructivas y del trabajo de los metales va a dar origen a Estados complejos y a las primeras grandes culturas históricas unificadas a partir del IV-III milenio a.C., de las cuales las primeras o más antiguas fueron la Sumeria en Mesopotamia y la del primer Egipto predinástico y de las primeras dinastías, pero también otras culturas algo posteriores que se van dando en Oriente Medio y progresivamente en Europa, todas sustentadas remotamente en la verdadera revolución que supone el Neolítico.

Otra innovación que traerá el Neolítico, aunque sólo en algunos lugares concretos, es la escritura, cuyas muestras más antiguas conocidas son la primera escritura existente en el mundo, calificable como tal, en los poblados neolíticos europeos (del sureste de Europa, en torno al Danubio) de la llamada cultura de Vinča, bastante extensa, escritura desarrollada en el VI milenio antes de Cristo, y otras formas como la representada por la tabla de Dispilio en Grecia (anterior al 5000 a.C.), seguramente como parte de la necesidad de llevar una contabilidad de algunos productos y de testimoniar la posesión de determinados objetos, pero que trascendieron poco a culturas vecinas y tienden a desaparecer antes del 3000 a.C.

Posteriormente a la etapa del Neolítico, ya propiamente en la Edad del Bronce, en las grandes culturas históricas del creciente fértil, con fuertes necesidades administrativas, a partir de fines del IV milenio a.C. se desarrollarán otras formas propias de escritura, más complejas que la de Vinča, con invenciones independientes, que se inician con sistemas ideográficos y poco a poco desembocarán en formas de representación fonética. Entre ellas están el cuneiforme mesopotámico (el protocuneiforme con indicios posteriores al 3500 y que se data fehacientemente desde el 3200 a.C.), el jeroglífico egipcio (las primeras muestras de protojeroglífico datan de entre 3300 y 3100 a.C.) y las formas ideográficas cretenses, más tardías (aparecidas hacia el 2000-1900 a.C.) y previas a sus silabarios. La escritura jeroglífica china también se inventa independientemente y aparece en torno al 1600 a.C. En América también se dará el invento de una escritura propia, pero mucho más tardíamente (las primeras muestras de la escritura maya son posteriores al año 300 a.C.).

En cuanto a los vocablos griegos que originan el nombre Neolítico, de νέος empleado como término compositivo de primera posición tenemos muchas palabras de todos conocidas, como neonato, neoclasicismo, neotérico, neófito, etc. Procede de una raíz indoeuropea *newo- (nuevo) que también genera en latín el adjetivo novus (nuevo), de donde nuevo, novedad, novilunio, novela, renuevo, etc. El vocablo λίθος genera derivados como lítico, litito, litosiderito, litiasis, monolito, etc., y no es posible darle una etimología indoeuropea fiable.

- Gracias: Helena


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