Etimología de INHIBIR

INHIBIR

La palabra inhibir es un verbo transitivo que significa impedir, reprimir, y en los procesos biológicos y fisiológicos se aplica para indicar la acción de suspender una función corporal, como por ejemplo, inhibir la secreción gástrica o la motilidad intestinal desmedida.

El término proviene del verbo latino ĭnhĭbĕo, ēre, que significa 'detener', 'retener', 'poner la mano sobre cierta cosa para retenerla', 'contener', como en la expresión inhibĭtis lacrĭmis (conteniendo las lágrimas). El antónimo es desinhibir (no contener, no detener), con el mismo verbo, pero acompañado del prefijo romance des-, del latín dis- (acción regresiva, invertir una acción), como en despellejar, deshonrar, deshacer, descomponer.

Este verbo está a su vez formado por el prefijo in-, en este caso indicando 'en', 'en el interior', 'hacia el interior', más habĕo, ēre que significa 'tener', 'poseer', como 'el haber' de la contabilidad (los bienes o lo que posee el negocio o empresa). Este vocablo se asocia a la raíz indoeuropea *ghabh- (dar, recibir). Habĕo también forma la palabra latina prohĭbēre ('vedar', 'impedir', 'mantener lejos' 'estorbar', 'prohibir', por ejemplo: 'prohibido fumar' o 'prohibido tirar basura'. Nada más que en este caso, se encuentra el prefijo latino pro- ('adelante', 'delante de'; a veces también 'a favor de', 'por', 'a título de', etc.).

Se dice erróneamente que el alcohol, bebido con relativa moderación es un estimulante, como la cafeína, pero si se ingiere a altas dosis actúa como depresor del sistema nervioso central y el bebedor termina por dormirse. Nada más falso que eso. Lo que sucede es que bebiendo poco, o más bien no en demasía, el alcohol inhibe o suprime ciertos centros nervioso cerebrales que nos dictan, según los valores que hemos adquirido, lo que no debemos hacer, lo socialmente inaceptable o 'mal visto', como volverse el payaso de una fiesta, hacer ridiculeces, reñir, llorar por nimiedades, usar un lenguaje obsceno, etc. En este sentido sí nos incita hacer tonterías, pero en el fondo es porque fisiológicamente inhibe o deprime ciertas zonas del cerebro. No obstante, a dosis elevadas, el efecto inhibidor o supresor se intensifica tanto, que el borracho termina embrutecido y se duerme. Por lo tanto, el alcohol es una poderosa droga que siempre actúa como inhibidor o depresor neuronal. Jamás es droga estimulante como la nicotina, cafeína, metanfetaminas, éxtasis, cocaína, crack, etc.

Entonces el alcohol, al inicio de la borrachera tiene un efecto paradójico o aparentemente ilógico: "nos hace activos e incomprensiblemente bulliciosos, pero porque ralentiza, lentifica o inhibe ciertas áreas cerebrales".

- Gracias: Jesús Gerardo Treviño Rodríguez.


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