Etimología de DUODENO

DUODENO

Don Pancracio Celdrán de la Radio Nacional de España dice que aunque el DRAE define a "Duodeno" como décimo segundo, o duodécimo, lo cierto es que este término, al que el diccionario oficial da valor ordinal, es un distributivo latino: duodeni = de doce en doce.

-Gracias: Luis Meyer


Duodeno, es una región anatómica del intestino (primera porción que sigue al estómago), quien le asignó el nombre (Herófilo, médico griego, 335-280 a. C., conocido como el padre de la Anatomía) lo hizo por que tiene cuatro segmentos y cada segmento mide tres traveses de dedo (doce traveses de dedo en total) y de doce... duodeno.

- Gracias: Julio Fernández


Es compleja la historia de la palabra duodeno. La denominación procede de la expresión latina intestinum duodenum (en que se sobreentiende digitorum), es decir, "intestino de doce" (sobreentiéndese "dedos"), en que duodenum es un genitivo, por supuesto plural, del distributivo latino duodeni-ae-a (de doce en doce, cada doce). Más de uno, con notoria ignorancia del latín, como el anatomista Josep Hyrtl en el s. XIX (ver en el comentario a duodeno en Dicciomed), se indigna por lo que considera nombre erróneo e inapropiado dado en latín, pues no sería posible obtener "un nominativo singular neutro duodenum" de una forma latina duodeni que sólo admite declinación en plural. Como se señala en Dicciomed, se trata de un error de Hyrtl que pretende enmendar a la plana a quienes apropiadamente dieron tal denominación conociendo y manejando el latín en profundidad, mientras él desconoce que eso es un genitivo plural como un templo, y otra cosa es que en la traslación a las lenguas vernáculas ya se haya perdido la noción de tal genitivo que siempre tuvo en latín.El distributivo duodeni, no tiene, como cabría esperar un genitivo duodenorum, sino que desde época clásica (Julio César, Plinio, Vitrubio y los autores que se quiera), presenta y se ha empleado un genitivo duodenum. No sólo es habitual en latín en lenguaje poético el genitivo plural arcaico en -um para palabras de la segunda declinación y nombres poéticos, sino que se emplea con regularidad en polisílabos que quedarían excesivamente largos y malsonantes, como "duodenorum" (con esta forma sólo aparece atestiguado un par de veces y es formación analógica). Por un lado duodeni ya en Plinio y Vitrubio prácticamente ha dejado de significar "cada doce" o "de doce en doce", para significar en la práctica una forma declinable (en plural, por supuesto) del numeral doce, con lo que duodenum significa simplemente "de doce". En el latín altomedieval además, desde el s. X, vemos repetida la expresión numerus duodenum (número de doce), que muchas veces los escritores eclesiásticos refieren al colegio apostólico.

Eso sí, queda cierta postura crítica a la denominación que incluso se le dio en griego, porque parece que el duodeno no mide exactamente doce dedos.

Y ahora vamos a ver el origen de la expresión referida a un tramo de intestino. En efecto parece que todo parte del nombre que en griego dio a esta porción de intestino, según afirma Galeno en el s. II d.C., el anatomista Herófilo de Calcedonia δωδεκαδάχτυλος ἔκφυσις (dōdekadáktylos ékphysis) "(de la) extensión de doce dedos". Pero a partir de ahí hay una explicación tradicional que se repite en muchos lados y que falla por la base y es errónea. Según ella, la denominación griega, que fue traducida al árabe medieval como اثنا عشريiṯnā ˁašarī, "de doce", dejando sobreentendido que eran dedos los doce, expresión empleada por Avicena, y al traducirse en la Escuela de Traductores de Toledo el Canon de Avicena, la expresión fue vertida al latín con la forma duodenum (de doce). Según sobre todo lo que dice Hyrtl esta traducción y acuñación del término sería de Gerardo de Cremona, pero según otras correspondería a Gerardo de Sabloneta. Pues bien, ambas posibilidades son insostenibles para explicar el término duodenum. Si fuera Gerardo de Cremona quien tradujo al latín en Toledo el Canon de la medicina de Avicena y acuñó el término, esto debió producirse necesariamente en la segunda mitad del s. XII, que es cuando inicia este autor su estadía y actividad traductora en Toledo. Si fue Gerardo de Sabloneta el que tradujo el Canon de Avicena, que es lo más probable, esta se produjo por necesidad ya el s. XIII.

Pero es que las fuentes latinas nos documentan perfectamente el uso de la expresión intestinum duodenum ya en la primera mitad del s. XII, antes de toda posible actividad traductora de ambos Gerardos. Porque resulta que Guillermo de Colches, autor vinculado a Chartres que murió a mediados del s. XII (hacia 1150), afirma en una obra escrita entre 1144 y 1148 según las mejores ediciones críticas, dice lo siguiente:

Reliquum sibi superfluum sed aliis membris necessarium vi expulsiva, quae per frigidum et humidum operatur, per inferius foramen expellit in duodenum intestinum, sic dictum quia quantitatem duodecim suorum digitorum in unoquoque obtinet. (Dragmaticon Philosophiae, lib. 6, cap. 12, paragr 7, línea 55).

Es decir: "Lo demás superfluo para él (para el estómago) pero necesario para otros miembros, con una fuerza expulsiva que actúa mediante la acción de lo frío y lo húmedo, lo expulsa por el orificio inferior al intestino duodeno (=de doce), así llamado porque presenta la medida de doce dedos suyos en cada individuo" (o sea, ese tramo de intestino mide en cada persona la medida de 12 de sus propios dedos). Incluso en este texto se mantiene el valor distributivo de duodenum y se justifica el porqué: doce dedos para cada uno (considerados relativamente para cada individuo).

Pero antes incluso que Guillermo de Colches, su coetáneo Guillermo de San Teodorico (o de Snt. Thierry), que es un benedictino que se mueve por la zona de Reims, del que se sabe con toda seguridad que muere en 1148, escribe su obra De natura corporis et animae que está datada hacia 1138. En ella también leemos: suscipit duodenum intestitum, quod sit vocatum est quia ad mensuram est duodecim digitorum. (De natura corporis et animae, 1, 8, 13). Es decir: "recibe (la materia estomacal) el intestino "de doce" (duodeno), que fue llamado así porque es de una medida de doce dedos".

Es decir, que cuando Gerardo de Cremona hacia fines del s. XII, o mejor Gerardo de Sabloneta ya en el s. XIII, traduce el Canon de Avicena, lo que hace para traducir la expresión árabe referida al duodeno, es emplear una expresión ya acuñada en latín. De lo que debemos deducir lo siguiente:

  1. Si la expresión intestinum duodenum fuera una traducción al latín desde el árabe, eso implica que Guillermo de San Teodorico conocía los textos árabes, o que en una época muy antigua ya en la primera actividad traductora de Toledo en la primera mitad del s. XII (época hacia 1138 en que inicia su actividad traductora al romance Juan Hispalense) ya se produjo alguna versión del Canon de Avicena, anterior a la actividad de ambos Gerardos. Y la cosa parece poco probable porque supondría una rapidísima o instantánea transmisión a los autores de territorio franco. O bien hay que pensar en otra fuente de transmisión como la escuela de Salerno (ver Dicciomed), pero también parece demasiado temprano ese posible influjo.
  2. Que la expresión intestinum duodenum en latín no depende de traducción alguna de Avicena, y simplemente es una traducción directa del griego δωδεκαδάχτυλος ἔκφυσις, generada en traducciones al latín de la obra de Galeno. Incluso podríamos plantearnos si traducciones latinas antiguas no influirían en las traducciones árabes, en el hecho de la omisión de la palabra "dedos".

Se trata pues de una traducción literal latina "intestino de doce (dedos)", que sólo en su traslación posterior a las lenguas vernáculas adquiere las características de un verdadero calco (adquisición de nuevo sentido para una palabra propia por efecto de haberla empleado en la traducción de un concepto diferente).

- Gracias: Helena


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