Etimología de FUTURO

FUTURO

La palabra futuro viene de futurum, la forma neutra de un participio del verbo latino sum, esse (ser, estar). Los verbos latinos tenían varios participios. Uno llamado participio de perfecto formado por el sufijo to (con las variantes -atus, -itus, -tus, -sus) ha generado nuestros actuales participios, como amado, venido, escrito, etc. Otro llamado participio de presente sufijado en -nt- no ha quedado como participio general en nuestros verbos, pero ha producido todos nuestros adjetivos de agente en -ante/-ente, como por ejemplo, amante, regente, estudiante o valiente. El que menos restos ha dejado en nuestra lengua es el participio llamado de futuro, que todos los verbos tenían y que se formaba con el mismo sufijo que el de perfecto, más un sufijo añadido que era -urus. Si amado (amatus) es el amado, el que ha sido amado, y amante (amans, amantis) el que ama activamente, amaturus en latín es "el que ha de amar".

Es así como futurum, del verbo ser, significa "lo que ha de ser".

Como se ha dicho, escasas palabras vienen de los participios de futuro. Por ejemplo está ventura (del verbo venire, venir) que significaba "las cosas que han de venir", buenaventura (formación sobre ventura) y aventura (del verbo advenio, llegar), que también son las cosas azarosas que te pueden llegar.

Un latinismo que últimamente se usa es "nasciturus", para referirse al feto en el seno materno y que significa "el que ha de nacer", formación irregular sobre nasci (nacer), cuya forma correcta en latín clásico sería naturus.

El futuro también es un tiempo verbal con dos variantes (imperfecto y perfecto). Así como nuestros tiempos verbales, con algunas remodelaciones, son herencia directa de la conjugación latina (por ejemplo amabam es "yo amaba" y nos ha quedado casi idéntico), la lengua romance, al igual que crea formas compuestas empleando el verbo habere (tener) como auxiliar, basándose en expresiones como habebam scriptum (lo tenía escrito), y genera nuestro "había escrito", también innova del mismo modo para los futuros. En lugar de emplear el auténtico futuro imperfecto latino, que se perdió, los hablantes que generaron la lengua romance preferían hacer un giro con infinitivo y habere (tener). Así preferían decir amare habeo (tengo que amar)> amar-he > amaré, scribere habeo> escribir-he> escribiré.

En todas las lenguas los futuros, por el hecho de ser inseguros, son con el tiempo sustituidos por perífrasis que los renuevan con facilidad.

- Gracias: Helena


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