Etimología de CANNABIS

CANNABIS

La palabra cannabis viene del latín cannăbis (cáñamo índico o mariguana), nombre clásico del cáñamo, mientras la forma vulgar es el vocablo cannăbum, ya atestiguado en las obras del religioso y escritor español Isidoro de Sevilla (560-636 d.C.), procedente a su vez del término griego kannabis = κάνναβις, que debió originarse de algún remoto vocablo indoeuropeo tardío de una fuente no bien conocida. Por ejemplo, se cree en la posibilidad de que haya surgido de alguna lengua europea oriental, o de Asia Occidental; por ello, se ha propuesto que proceda del tracio, del escita (algunos dicen que los escitas introdujeron el cannabis a Europa), e incluso, que sea un término de un origen aun más lejano o remoto, quizás del pueblo sumerio (en la baja Mesopotamia, cerca del Golfo Pérsico), mil o dos mil años antes de nuestra era. A propósito, cannăbis se llamaba kunibu en lengua sumeria, y tal vez la palabra pasó al griego como kannabis, al latín como cannăbis; mientras que también fue pasando a otras lenguas bajo formas diversas, pero con cierta semajanza, como podemos ver en seguida: kana, en armenio; kanep, en albanés; kanab, en persa; kanapes, en lituano; kanapés, en sueco; kanoplya, en ruso; hemp (en referencia a las plantas de uso textil), en inglés, etc.

El cannabis, como lo consigna el DRAE, también se le conoce como mariguana o marihuana, cuando se aplica el término a las plantas que se usan por sus propiedades psicoactivas, un americanismo, al parecer, originado en México entre 1890 y 1895 y que se ha generalizado en el argot coloquial más o menos desde los años 1940.

Se cree que es originaria del centro y occidente de Asia, cerca de Altai, y de las montañas Tian Shan (ahora Mongolia y el sur de Siberia), cultivándose primero en China, de donde fue llevada a India circa el año 2000 a.C., diseminándose gradualmente a todo el mundo.

El nombre de la especie Cannabis sativa (literalmente cannabis que se siembra o se cultiva) fue propuesto por Carlos Linneo en 1753 en su obra Species Plantarum. El género Cannabis pertenece a la familia Cannabaceae y al orden Urticales. Según algunos botánicos, se trata de una sola especie de plantas herbáceas, de crecimiento anual, robustas y aromáticas, ahora cultivadas en casi todo el mundo. Una variedad de gran talla se cultiva para la producción de cáñamo, mientras que la planta hembra (el cannabis es un vegetal dioico, es decir, existen por separado plantas hembras con sólo flores femeninas o pistiladas, y plantas macho que nada más llevan flores masculinas o estaminadas) de una variedad de menor altura, es apreciada por ser la fuente más abundante de la sustancia psicoactiva tetrahidrocannabinol (THC), el ingrediente activo de la marihuana. Sin embargo, diferencias morfológicas en las formas silvestres y cultivadas, han provocado cierta confusión taxonómica, de modo que algunos consideran la existencia de tres especies: C. sativa, C. indica y C. ruderalis, pero otros las catalogan como subespecies de la original bautizada por Linneo, quien en realidad no acuñó el término Cannabis, sino simplemente lo tomó del latín.

En un sitio arqueológico de Taiwan de hace unos 10.000 años, se descubrieron fragmentos de cerámica con impresiones de cuerdas retorcidas, que algunos creen eran de cáñamo, hechas con fibras de cannabis. Es probable que semillas de cannabis se hayan consumido como alimento en China Antigua desde 6000 años a.C., y unos dos mil años después, fábricas de textiles a base de cannabis, hacían ropa en el mismo lugar. Además, el primer texto escrito donde se mencionan usos medicinales del cannabis por los chinos, se documenta hacia el año 2727 a.C. Al Oriente Medio parece haber llegado entre 2000 y 1400 años a.C., de donde debe haber sido introducido a Europa algo después. Los españoles introdujeron la planta en América, cuando, en el año 1545 la llevaron a Chile, para ser cultivada como materia prima textil. Durante el siglo XIX llegó a México, de donde fue llevada al suroeste de los Estados Unidos al inicio del siglo XX (entre 1910 y 1911), cuando iniciaba la Revolución Mexicana.

Aunque no podemos ahondar demasiado en cuestiones históricas, creo necesario mencionar algunos detalles acerca del cannabis en la vida de los griegos y romanos de la antigüedad:

No obstante que esta planta existía en Grecia desde varios siglos antes de nuestra era, parece que en general era poco familiar entre los griegos del siglo V a.C., cuando el historiador Heródoto, un contemporáneo aproximado de Hipócrates de Cos (quien nunca mencionó el uso medicinal del cannabis), describe cómo los antiguos escitas lanzaban semillas de esta planta en piedras calientes, e inhalaban los vapores que emanaban de ellas, lo que parece ser el primer testimonio escrito en griego sobre el cannabis. Los escritos griegos posteriores reportan el uso del cannabis para tratar heridas y llagas de los caballos, cubriéndolas con emplastos de hojas, así como su uso en medicina humana, para tratar hemorragias nasales con hojas secas, y semillas usadas contra gusanos o lombrices, pero el tratamiento más común mencionado es a base de infusiones de semillas verdes en algún líquido como agua o vino, que se aplicaba tibio dentro del oído, contra el dolor; además, muchas fuentes también dicen que las semillas, cuando se consumían en gran cantidad, agotaban el semen, por lo que era parte del tratamiento contra emisiones nocturnas de muchachos. Así mismo, el uso recreativo de las semillas de cannabis se documenta primero en los escritos del poeta cómico griego Ephippo de Atenas en el siglo IV a.C. y en las obras de Galeno, del siglo II d.C.

También los escritores romanos antiguos mencionan el cannabis en varias obras, por ejemplo, Columela, Aulo Persio, Marcial, Aulo Marcial y Plinio el Viejo, el único escritor romano de la época que señala claramente su uso medicinal, pues los demás se refieren a su aprovechamiento textil. Por ejemplo, Plinio (23-79 d.C.) recomienda las raíces sin cocer para las quemaduras y el uso de cataplasmas con ceniza, pero no aclara qué parte de la planta se quema para obtenerla.

Griegos y romanos utilizaban el cáñamo para hacer esteras, zapatos, prendas de vestir y sobre todo, cuerdas para los navegantes, así como trampas para los cazadores. Sin embargo, no podemos decir con precisión cuándo empieza en estas culturas el uso medicinal del cannabis, pero parece que los griegos primero comían las semillas, antes de su aprovechamiento medicinal, y esto se debió quizás a la observación sobre los efectos psicofisiológicos de su consumo. Cuándo esto haya sido, parece evidente que sucedió en el siglo I d.C. Probablemente las primeras narraciones de su empleo medicinal están en la obra Materia Médica del griego Dioscórides, publicada hacia el año 65 d.C., seguida por pocos años de diferencia por la Historia Natural del romano Plinio el Viejo, terminado el año 77 d.C., donde describe su uso para elaborar cuerdas y su aplicación curativa. En fin, las propiedades medicinales del cannabis (mariguana), son indisputables, pero el problema surge cuando se abusa de su consumo y de su comercialización ilegal como sustancia psicoactiva, con todas las consecuencias sociales, éticas, jurídicas y de salud pública que se originan. Sin lugar a dudas, un problema muy complejo.

Fuentes consultadas:

- Gracias: Jesús Gerardo Treviño Rodríguez.

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