El primero se refiere a la acción de emitir sonidos musicales por la boca. Este viene de cantus, participio pasivo del verbo canere (cantar). El frecuentativo de canere es cantare. De ahí tenemos cantar y encantar. Se asocia con una raíz indoeuropea *kan- (cantar), presente en las palabras chantaje e incentivo.
El segundo viene de otro cantus. En latín se refería a "llanta de metal de una rueda", en castellano moderno es "extremidad o lado". Parece que el latín lo tomó del celta y podría estar emparentado con la raíz *ak- (agudo). De este "canto" tenemos:
Cantil - sitio que tiene forma de escalón. El sufijo -il, del latín -ilis, indica cualidad, como en ágil, débil y sutil.
Acantilar - compuesto con la combinación a- + sustantivo -ar, que discutimos en la entrada de asombrar. Se refiere a varar una embarcación en una costa con forma de escalones, por equivocación.
Acantilado - que ha recibido la acción (-ado) de acantilar.
Decantar - verter un liquido, por ejemplo vino, inclinando el envase de manera que solo la parte superior del líquido salga y que los sedimentos queden atrás.
El tercer canto se refiere a una pedazo de piedra sin labrar, en especial a la redondeada por rodar por un río. De este canto tenemos calicanto y descantar. El DLE mezcla este canto con el segundo, pero Corominas dice que es "de incierto, probablemente prerromano, y es verosímil que sea céltico".
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