Etimología de ZAMORA

ZAMORA

El topónimo Zamora (ciudad y provincia en Castilla y León, España) fue mencionado por primera vez en el Cronicón del Obispo Sebastián de Salamanca escrito cerca del año 880. Este dice que esta fue una de las treinta ciudades que el rey Alfonso, el Católico, conquistó de los musulmanes. Los árabes llamaban este lugar سمور (Tsamura- ciudad turquesa), por el verdor esmeralda de los campos.

Antes de la llegada de los árabes, los godos que poblaban esta tierra la llamaban Semure, como se puede ver en una moneda del rey visigodo Sisebuto, acuñada entre los años 612-620 d.C.

Antes de los visigodos, Cicerón nos habla de Semurium, un campo en las afueras de Roma. Esta palabra está formada con el prefijo separativo se- (como en secreto y seducir) y murus (muro). La idea es que ese campo estaba afuera de los muros de la ciudad.

Hablando de muros, Zamora era también conocida como "la bien murada". Hay un dicho que dice "No se ganó Zamora en una hora". Este parece referirse a una batalla que libró en 1072 Sancho II en contra su hermana, doña Urraca. Pueden leer más sobre esto en la entrada de "sancho".


Es evidente como se indica que los árabes no pusieron nombre a esta ciudad que de hecho existía antes y, aunque la invadieron, la perdieron casi inmediatamente y no formó parte de su Estado hispano. Y desde luego Zamora no destaca por el verdor de sus campos, lo que sucede es que los árabes adaptaban los nombres, desconocidos para ellos, a palabras que les resultaran conocidas, independientemente de los rasgos o naturaleza del lugar, fenómeno propio de la etimología popular que luego inventa una razón para el nombre dado (ver en la entrada Valencia la explicación de Joaquín a la adaptación que hacen del nombre latino Valentia al árabe).

En efecto en época visigótica aparece documentada en la numismática como Semure, nombre que sin duda ninguna referido a Zamora aparece en la crónica de Lucas de Tuy en el s. XII, lo que ha hecho relacionarlo con diversas poblaciones francesas denominadas Semur, y pensar en la posibilidad de un celtismo, dado que estas tierras estaban ocupadas por celtibéricos vacceos y podría tratarse de un enclave previo a la romanización. Pero los intentos de explicar este supuesto celtismo no han tenido éxito y no se ha logrado emitir más que hipótesis descabelladas.

Sabemos que el nombre latino de estos lugares Semur franceses era Semurium, en concreto para Semur-en-Brionnais era Semurium castrum Briennense, nombrado a veces Sinemurium. Y todos estos lugares tienen en común que aparecen testimoniados tardíamente y que no se citan en repertorios geográficos antiguos. Podría pensarse en una adaptación de un celtismo a un nombre latino, pero esto queda descartado por completo, porque en efecto Cicerón cita un lugar en Filípicas 6, 14, 25 llamado Semurium y que está a las afueras de Roma, lo que garantiza que es un nombre plenamente latino y no de origen celta. Macrobio a fines del s. IV d. C. vuelve a citarlo dentro de una relación de lugares vecinos a Roma (Saturnalia, 1,10,16,9). El nombre, en efecto con prefijo privativo se- y la raíz de la palabra murus (muralla), hace referencia a un lugar o enclave de población desprovisto de muralla y abierto, lo que nos pone sobre la pista de que todos estos enclaves no serían en origen más que un vicus (aldea o lugar menor de poblamiento abierto, dependiente del territorio de municipios o colonias mayores) y que, dado su nombre latino, se trató de fundaciones romanas.

El caso de Zamora puede ser muy parecido al de Valencia. Valencia fue fundada en el 138 a.C. por el cónsul Junio Bruto para asentar allí soldados itálicos licenciados tras las guerras celtibéricas, como un pequeño oppidum (enclave fortificado en este caso con muralla). En principio era un muy pequeño núcleo de población que sólo mucho más tarde adquiriría el estatuto de colonia. Y la razón de fundarlo allí fue sólo estratégica. Se trataba de tener una guarnición estable que defendiera un punto vital: el punto por donde la vía de la costa (luego llamada Via Augusta), debía atravesar el río Turia. Y en una época en que los romanos todavía no habían empezado a construir sus puentes, buscaban siempre un punto favorable al paso donde el río se pudiera vadear. Justo en aquel punto el río Turia se dividía en dos brazos que luego volvían a unirse dejando una especie de isla fluvial en medio, en la cual se fundó la pequeña Valencia: es obvio que allí, al dividirse las aguas, quedaban dos canales de mucho menor caudal que en los puntos donde el cauce era único, y que por tanto era fácil cruzar a pie, en carro o a caballo. Y además allí confluía también la ruta del valle del Turia que venía del interior. Era un punto estratégico a defender. Durante mucho tiempo los eruditos locales se esforzaron en argumentar que esta Valentia ocuparía el enclave de una antigua población ibérica citada en las fuentes como Tiris, Tyris o Turis, situada entre Sagunto y Saitabi (Játiva), lo cual era muy raro de entrada porque los romanos respetaban el nombre de los enclaves preexistentes y porque además no hay poblamiento ibérico en la franja antiguamente pantanosa y baja del litoral. Y la arqueología moderna ha demostrado que no hay nada más que el sustrato del terreno bajo la primitiva fundación romana. Tiris no sería más que un poblado relativamente próximo y más al interior (donde se encuentran numerosos enclaves ibéricos de nombre no identificado).

Puede ser como decimos un caso paralelo al de Zamora, en que los romanos pudieron establecer una fundación pequeña de carácter estratégico en un punto clave para vadear o cruzar con cierta facilidad el Duero en la importante ruta norte-sur que luego conoceríamos como Vía de la Plata, donde además confluiría con la ruta que siguiera el valle del Duero (todos los valles fluviales servían de rutas de comunicación desde antiguo), y sólo mucho más tarde construirían en el punto un sólido puente de piedra, lo que contribuiría al florecimiento económico y demográfico de la población. El nombre, aparentemente latino, nos hablaría de una fundación ex novo. Y la población Ocelodurum citada en las fuentes como punto de cruce de dos vías, si no es que nos hallamos ante un caso de doble nombre (algunos hay), podría ser otra. Además parece que Estrabón dice que es población de vettones y el enclave de Zamora parece corresponderse más con territorio de vacceos, aunque limítrofe casi con los vettones. En cualquier caso lo que sí hicieron los romanos desde el principio es remodelar las rutas y buscar tramos más ventajosos aún con respecto a los accidentes del terreno y a sus necesidades comunicativas, en principio de carácter militar para el desplazamiento de tropas, luego ya convertidas en importantes rutas de comercio.

- Gracias: Helena


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